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30 Internacional ELECCIONES EN IRAK VIERNES 16 12 2005 ABC HACIA UNA ESTRATEGIA RESPONSABLE HENRY A. KISSINGER. Ex secretario de Estado de EE. UU. D EBIDO a que todo punto de inflexión se produce en un periodo de tiempo finito, una prueba clave para la política es cuándo programar las decisiones fundamentales. El debate sobre la retirada de Irak gira en torno a dicha cuestión. La Administración y sus detractores parecen coincidir en que el inicio de la retirada estadounidense marcará un punto de inflexión. Quedan por decidir la rapidez y el alcance del repliegue y si éste debería adaptarse a un calendario establecido o a una estrategia que aspire a forjar a los acontecimientos. La cuestión no es la mecánica de la retirada. El debate debería centrarse más bien en las consecuencias, en si, al final, la retirada será percibida como un repliegue forzoso o como una maniobra cuidadosamente planificada en nombre de la seguridad internacional. Sea cual sea nuestro parecer sobre la decisión de emprender la guerra o la estrategia con la que se llevó a cabo- -yo apoyé la decisión- hay que tener claras las consecuencias del fracaso. Si, cuando nos marchemos, no dejamos sino un Estado fallido y el caos, las consecuencias serán desastrosas. El fenómeno del yihad es más que la suma de los actos terroristas desde Bali hasta Yakarta, pasando por Nueva Delhi, Riad, Estambul, Casablanca, Madrid SUBASTA PÚBLICA DE UNA PROPIEDAD DEL MINISTERIO DE DEFENSA LA GERENCIA DE INFRAESTRUCTURA Y EQUIPAMIENTO DE LA DEFENSA SUBASTA, CON PROPOSICIÓN ECONÓMICA EN SOBRE CERRADO, EL SIGUIENTE BIEN INMUEBLE, SITO EN POZUELO DE ALARCÓN (MADRID) y Londres. Es una invectiva ideológica comparable a los primeros días del Islam, mediante la cual su brazo radical pretende erradicar el laicismo, los valores plurales y las instituciones occidentales allá donde haya musulmanes. Su dinamismo se ve avivado por el convencimiento de que sus víctimas han entrado en decadencia y carecen de voluntad para resistir. Todo acontecimiento que parezca confirmar estas convicciones exacerba el dinamismo revolucionario. Si se instaura un régimen fundamentalista en Bagdad, si los terroristas se aseguran un santuario, o si el caos y la guerra civil marcan el final de la intervención estadounidense, el yihad cobrará impulso. Ningún país que esté a su alcance se libraría de las consecuencias. Una derrota socavaría la credibilidad estadounidense en todo el mundo. Nuestro liderazgo y el respeto con que se escuchan nuestras opiniones respecto a otros asuntos regionales, desde Palestina hasta Irán, se verían debilitados; la confianza de países importantes- -China, Rusia, Europa, Japón- -para EE. UU. disminuiría. La tregua en las iniciativas militares sería breve, antes de que crisis incluso mayores se abatieran sobre nosotros. La Administración será juzgada en última instancia por los resultados, no por sus planes. El presidente Bush ha planteado una estrategia plausible. Ésta reconoce que se han cometido errores y afirma que la política se ha visto atenuada por la experiencia. Las voces cada vez más insistentes que exigen que se establezca un calendario inhiben la cualidad de la paciencia que, según nos enseña la historia, es el requisito previo para vencer en la guerra de guerrillas. as opiniones de los detractores y los portavoces de la Administración convergen en el argumento de que, cuando las unidades iraquíes estén preparadas, deben sustituir a las fuerzas estadounidenses; de ahí la controversia sobre cuál es el estado de preparación de dichas unidades. Pero una estrategia basada en la sustitución de los soldados estadounidenses por iraquíes puede desembocar en la confirmación de un punto muerto insatisfactorio. Aun suponiendo que el entrenamiento proceda según lo previsto y que genere unas unidades que sean el equivalente a las Fuerzas estadounidenses sustituidas- -una proposición muy dudosa- yo cuestionaría la premisa de que los recortes estadounidenses deban mantener una relación directa con la preparación iraquí. Un esquema que mantenga la actual situación insatisfactoria de seguridad corre el riesgo de confirmar el dicho de que las guerrillas ganan si no pierden. La mejor perspectiva es que las primeras unidades iraquíes preparadas deberían considerarse un complemento de las fuerzas de la coalición y no un sustituto, lo cual haría posible acelerar las operaciones ofensivas dirigidas a la infraestructura de la guerrilla. El verdadero rendimiento en comba- Las voces cada vez más insistentes que exigen un calendario de retirada inhiben la cualidad de la paciencia, necesaria para derrotar a la guerrilla Tras las elecciones, debería convocarse a un grupo de contacto político que incluya a aliados europeos, la India, Pakistán, Turquía y a algunos vecinos de Irak te de las nuevas unidades no se puede medir sólo por criterios de preparación. La métrica fundamental- -por utilizar la jerga del Pentágono- -es hasta qué punto están motivadas por los objetivos políticos finales. La razón por la que luchan será importante para determinar lo bien que combatan. Una estrategia de salida sólo puede emanar de una sutil interacción entre elementos políticos y de seguridad, sobre todo la consolidación de un Gobierno nacional. El verdadero progreso exige que las Fuerzas Armadas iraquíes se vean a sí mismas- -y sean vistas por la población- -como defensoras de los intereses nacionales y no como cuerpos sectarios o regionales. El delegar en los militares el criterio último sobre el momento de la retirada supone una carga demasiado grande para ellos. Sus opiniones sobre seguridad deben combinarse con criterios relativos a las consecuencias políticas que provocaría inevitablemente esta iniciativa. Un equilibrio así supone que todos los bandos de nuestro debate nacional adopten la contención que imponen las consecuencias del fracaso. a decisión de iniciar la retirada tendrá profundos efectos psicológicos. ¿Se percibirán las reducciones iniciales como el primer paso de un inexorable proceso hacia una retirada rápida y completa, o como una fase de un proceso acordado que depende de un avance político y de seguridad definible? Si ocurre lo primero, las facciones políticas de Irak actuarán para proteger sus activos inmediatos y prepararse para la futura prueba de fuerza entre los diversos grupos, que les parecerá inevitable. La predilección estadounidense por un Gobierno laico e integrador en un Irak unificado perderá su aliciente. Será difícil ampliar la base de un Gobierno en el preciso instante en que piensa que está perdiendo su apoyo militar clave. En estas circunstancias, incluso una retirada limitada que no esté guiada por un calendario establecido y diseñada para aplacar a la opinión pública estadounidense puede adquirir un carácter irreversible. En semejante ambiente, y si nos guiamos por la experiencia de Vietnam, el número de soldados que regresen podría convertirse en la principal prueba nacional del éxito de la política estadounidense. Las presiones para proseguir o acelerar la retirada podrían magnificarse hasta tal punto que la relación con los criterios políticos de progreso se perdería. Un proceso impulsado por criterios técnicos o nacionales podría desatar una competición entre las diversas facciones iraquíes para apuntarse el mérito nacionalista de acelerar la retirada. E POLVORÍN DE RETAMARES (MONTE GANCEDO) Superficie total: 509.189,20 metros cuadrados. Suelo: Urbano. Cantidad tipo mínima para la subasta: 172.458.949,65 euros. CARACTERÍSTICAS FÍSICAS, TÉCNICAS Y USOS URBANÍSTICOS DE LA PROPIEDAD: Las que figuran en el pliego que rige para la subasta. LUGAR Y FECHA DE LA APERTURA DE SOBRES: En la Gerencia de Infraestructura y Equipamiento de la Defensa, calle de la Princesa, número 32- 36, de Madrid, el 26 de enero de 2006, a partir de las diez horas. FECHA LÍMITE DE PRESENTACIÓN DE OFERTAS DOCUMENTACIÓN PARA LICITAR EN LA SUBASTA: Hasta las diez horas del día 24 de enero de 2006, en el Registro de la Gerencia de Infraestructura y Equipamiento de la Defensa, calle de la Princesa, número 32- 36, de Madrid. Se admitirán ofertas enviadas por correo certificado, siempre que tengan entrada en el Registro de la Gerencia dentro del plazo establecido anteriormente para su presentación, sin que se permita ninguna proposición con posterioridad a dicho plazo. INFORMACIÓN Y PLIEGOS: Información y Pliegos: En las oficinas de la Gerencia de Infraestructura y Equipamiento de la Defensa, en el domicilio antes indicado (Teléfono 91 5489680) en horario de oficina, así como en la página web: www. gied. es (Publicado en el BOE número 297 de 13 de diciembre de 2005) L L stados Unidos intervino en Irak para proteger la seguridad de la región y la suya propia. Pero no puede concluir ese proceso sin afianzarlo en un consenso internacional. Las realidades geopolíticas no desaparecerán de una región que ha vivido con ellas y las ha sufrido durante milenios, y que ha atraído a las Fuerzas militares estadounidenses a su vórtice en el Líbano en los años cincuenta y ochenta, en Afganistán en 2001, en el Golfo en 1991 y 2003, y que ha desencadenado dos alertas del Ejército estadounidense: a causa de la invasión de Jordania por parte de Siria en 1970 y por la guerra árabe- israelí en 1973. Las pasiones, convicciones y rivalidades de las facciones de Irak continuarán. Gracias a nuestra interacción con estas fuerzas o por falta de ella, surgirá un sistema regional en una forma u otra. Estados Unidos nunca podrá retirarse políticamente; sólo su presencia militar puede variar. Los países relevantes para la seguridad y la estabilidad de Irak, o que consideren que su seguridad y su estabilidad se ven afectadas por los nuevos acuerdos, deben sentir que participan en la próxima fase de la política iraquí. Las instituciones políticas iraquíes en desarrollo deben integrarse en un sistema internacional y regional, no en homenaje a un teórico multilateralismo, sino porque, de otro modo, Estados Unidos tendría que actuar en solitario como policía permanente, un papel que cualquier Gobierno iraquí inmediato acabará rechazando. Tras las elecciones en el país, debería convocarse a un grupo de contacto político que incluya a aliados europeos clave, a India, a Pakistán, a Turquía y a algunos vecinos de Irak. Las conversaciones políticas sobre Irak entre el embajador de EE. UU. en Bagdad y las autoridades iraníes ya han sido autorizadas. Las funciones del grupo de contacto serían asesorar sobre la evolución política de Irak, aumentar la base de legitimidad del Gobierno y reflejar un amplio interés internacional por la estabilidad y el progreso de la región. Con el paso del tiempo, el grupo podría convertirse en un foro que aborde otras cuestiones que afectan a la estabilidad de Oriente Próximo, incluidas algunas de las causas fundamentales del radicalismo islámico. Un marco político no es un sustituto del éxito militar, pero el éxito militar no se puede mantener sin él. 2005 Tribune Media Services, Inc.