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26 Internacional EL FUTURO DE LA UNIÓN, EN JUEGO VIERNES 16 12 2005 ABC Negociar con David Cameron sería peor E. J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair puede quedar en Bruselas como el responsable de que la UE no apruebe sus presupuestos si no cede y al final fracasa el Consejo Europeo, pero si cede en exceso será visto en Londres como un vende patrias más interesado en quedar como el padre de la nueva Europa que como un primer ministro que se debe a los intereses de su país. Los conservadores se preparan para sacar partido de posibles concesiones europeas con un nuevo líder, David Cameron, que ha reforzado el perfil euroescéptico de su partido. Algunos socios comunitarios que se resisten a los planes de Blair tal vez le añoren frente a un Cameron como primer ministro. Durante su campaña en las primarias, Cameron defendió la salida de los eurodiputados conservadores británicos del grupo del PPE, paso que los afectados no parecen dispuestos a dar. Una vez líder, Cameron ha nombrado a William Hague responsable de política exterior en su Gobierno en la sombra Hague es uno de los más destacados euroescépticos del partido. Hace un mes afirmó que visitar el Parlamento Europeo es tan agradable como ir al dentista y calificó a la Comisión de arrogante camión pesado Kenneth Clarke, el político tory más europeísta, denunció el domingo que Cameron se va demasiado al euroescépticismo y advirtió que eso contradice el esfuerzo que el nuevo dirigente realiza para centrar el partido. Son las primeras críticas, por más que Clarke, como otros europeístas, apoyaron la elección del nuevo líder. En los últimos meses, Cameron ha defendido la devolución de competencias sobre regulación de empleo y políticas sociales cedidas a Bruselas. Borrell advierte de que el Parlamento vetará unos presupuestos a la baja Más vale que no pierdan el tiempo con la última propuesta británica del Parlamento Europeo lanza un órdago sin matices a los jefes de Estado y de Gobierno al exigir unas perspectivas financieras realistas E. SERBETO BRUSELAS. La tradición es que sea el presidente del Parlamento el que abra la cumbre con un discurso. Suele ser la única ocasión que tiene para decirles lo que piensa a los que realmente toman las decisiones que luego pasan por los trámites parlamentarios, la mayor parte de las veces sin posibilidad de ser cambiadas. Ayer, en esta media hora de visibilidad, Josep Borrell lanzó una seria advertencia a los líderes de los Veinticinco sobre la posibilidad de que la Eurocámara pueda vetar el presupuesto en el caso de que se pusieran de acuerdo en este Consejo Europeo. Borrell les advirtió que deben llegar a cifras que puedan ser aceptadas por el Parlamento Europeo o de lo contrario no sería de mucha utilidad Y en una rueda de b El presidente prensa posterior reiteró que su mensaje a los jefes de Estado y de Gobierno había sido: Puesto que la propuesta que hay sobre la mesa no la va a aceptar el Parlamento, más vale que no pierdan el tiempo en el Consejo intentando llegar a un acuerdo sobre ella Unanimidad en el rechazo El primer ministro británico, Tony Blair, se había reunido ayer con los dirigentes de todos los grupos políticos de la Eurocámara, y en un caso de rara unanimidad le dijeron que rechazaban tajantemente la última propuesta presentada la víspera por la presidencia. Esa propuesta no tiene ninguna posibilidad de ser aprobada por el Parlamento dijo Borrell a los 25 miembros. La Eurocámara tiene la potestad Si sólo se mira cómo mejorar la relación contable con la Unión, se pierde de vista el interés comunitario de ratificar o no el presupuesto que acuerden los países, aunque no pueda modificarlo. Borrell advirtió de que se está llevando a la UE a una carrera para ver quién plantea el presupuesto más pequeño lo que transmite la idea de que Europa es un problema y no una fuente de soluciones. La lógica de los saldos netos es perversa y algún día habrá que acabar con ella porque todos a la vez no pueden mejorar su saldo neto, ni todos a la vez pueden ganar. Es matemáticamente imposible y si cada país se preocupa sólo de ver cómo puede mejorar su relación contable con la Unión, al final se pierde de vista el interés comunitario, como si Europa fuera una especie de potencia extranjera a la que hay que dar cuánto menos mejor y recibir cuánto más mejor Es posible que piensen que a fin de cuentas los diputados cederán a las presiones de los gobiernos y acabarán aceptando cualquier acuerdo del Consejo, pero- -según aseguró Borrell- -a estas alturas no va a suceder como siempre, pues en esta legislatura ya hemos visto que ya no funciona Austria desconfía de la UE, a dos semanas de asumir la presidencia ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. La pesimista herencia que Austria recibirá el 1 de enero cuando asuma la presidencia de la UE, encaja a la perfección con los sentimientos hacia Bruselas en la república alpina. Según una encuesta de la radiotelevisión pública, el 70 por ciento de los austríacos aseguran que los 10 años de pertenencia a la UE han traído pocas o ninguna ventaja al país. Tres cuartas partes de los habitantes son de la opinión de que no se les respeta en Bruse- las y otro 77 por ciento asegura tener poca o ninguna confianza. La presidencia deja a los austríacos más bien fríos. Y es que aún duelen aquí las sanciones que la UE dictó contra el país en 2000, tras la entrada del FPÖ, un partido considerado xenófobo y racista, en el Gobierno. Según el politólogo Peter Ulram, serán necesarios aún 10 años para olvidar aquel episodio que casi provocó la salida de Austria de la UE. En el Kronen Zeitung, un sensacionalista diario líder de ventas, abundan las portadas con los derroches de Euro- pa y la corrupción en Bruselas. La propia campaña promocional de la presidencia no ha encontrado mejor formato que un spot en el que un grupo de austríacos echan pestes contra Bruselas hasta que se mencionan las ayudas a la agricultura y todos se convierten en europeístas convencidos. Aunque los resultados son negativos, podrían ser peores. Cuando se publicaron, el canciller Wolfgang Schüssel, del Partido Popular, aún no había enrarecido todavía más el ambiente con su anuncio de que Austria va a pagar más con el nuevo presupuesto. Así las cosas, la presidencia austriaca se anuncia complicada y con pocas expectativas de que ayude a deshacer los nudos gordianos que atenazan el futuro de la Unión.