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66 Cultura JUEVES 15 12 2005 ABC García Cárcel: Trafalgar estimuló la conciencia nacional española b El catedrático repasa hoy las Mañana, con ABC, la película El juego de Ripley y la novela que la inspiró Podrá conseguir esta nueva entrega por tan sólo 8,95 euros más b Este filme es un bello ejercicio sobre las conductas humanas, sobre el comportamiento del hombre a la hora de decidir acerca de lo que está bien y lo que está mal JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID. Seré sincero. No me fío de Liliana Cavani. Se prodiga poco, y es casi mejor. Hizo Portero de noche que era rarita, pero buena película. Después hizo Francesco que era rarita y malísima, además con el peor Mickey Rourke, y eso es mucho aguante hasta para el mismo Job. Sin embargo, con la misma sinceridad diré que este Juego de Ripley fue una sorpresa. Se trata de un bello ejercicio sobre las conductas humanas, sobre el comportamiento del hombre ante un futuro decidido y sobre cómo en ese momento cambia los parámetros de lo que para él es el bien y el mal. En suma, de cómo los individuos pueden ser maleables por mentes retorcidas, frías y calculadoras y con poder de decisión para llevarlos a situaciones críticas. consecuencias políticas de la batalla en una conferencia en el Aula de Cultura de ABC, organizada por la Fundación Vocento JORGE SÁINZ MADRID. Trafalgar supuso un estímulo para la conciencia nacional española El catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Barcelona y colaborador de ABC Ricardo García Cárcel considera que esta batalla y la estrepitosa derrota de la alianza hispano- francesa a manos de la Armada británica produjeron una sensación colectiva en el pueblo español de que se había tocado fondo que a renglón seguido derivó en un renovado sentimiento de país mucho más visceral Éste será el principal argumento que el catedrático defienda en su conferencia El significado de Trafalgar que pronunciará hoy en Madrid dentro del programa de actividades del Aula de Cultura de ABC, organizada por la Fundación Vocento. Según García Cárcel, la celebración del bicentenario de esta efeméride ha sido prolija en relatos de lo ocurrido frente a las costas gaditanas en 1805, pero ha carecido de un análisis más profundo de sus consecuencias políticas para las tres naciones que tomaron parte en la batalla. Por ello, García Cárcel explicará cómo esa explosión de sentimiento popular español está íntimamente relacionada con la posterior Guerra de la Independencia contra Francia (1808) y el primer intento de constitucionalismo sellado en Cádiz en 1812. Para los británicos, según García Cárcel, la victoria supuso la confirmación de su hegemonía sobre los mares. Y en Francia, señala, se consideró un contratiempo que fue rápidamente subsanado con las brillantes victorias de Napoleón en Ulm y Austerlitz. bre del dinero, que nunca se sabe muy bien porque en este caso se confunden. Dice Cavani que intentó retratar la personalidad de Ripley y lo logra a través del personaje de Scott, contrastando su débil carácter al lado del casi insultante dominio de las situaciones que Malkovich ejerce. La novela en la que se basa la película data de 1974, pero la directora cam- bió algunos registros, trasladó la escena a Italia para añadir un decorado más renacentista, y también varió la amenaza, aquí retratada por la mafia rusa, una idea más moderna. La película tiene ritmo y la presencia de Malkovich ejerce un secreto magnetismo sobre el espectador. En suma, un bonito y curioso ejercicio sobre la dignidad, o la falta de ella, en el ser humano. Elegancia y distinción Pero, sobre todo, la marca de la película es la elegancia, ésa que pueden expresar muy pocos ante la cámara (Jeremy Irons, Anthony Hopkins o, en este caso, John Malkovich) Cavani pega con Malkovich porque él también es rarito, un actor poco valorado por los puristas, pero con unos registros enormes, un rostro interesante y muy capaz de ser ángel en un momento y demonio, no sólo al siguiente segundo, sino en el mismo segundo y en dicho instante. Esta elegancia y distinción está presente a lo largo de toda la película, incluso en las escenas más violentas. De hecho, ambas características pasan como raso por encima de los valores humanos. Se ve cómo Jonathan Trevanny (de nuevo un gran Dougray Scott) transforma sus principios en nombre del amor o puede que en nom- Una trama agobiante El Juego de Ripley, de Patricia Highsmith, es una novela que mezcla con mano maestra los elementos típicos del suspense con los del relato negro y psicológico. Como es característico en la mayor parte de su obra, la escritora norteamericana (que prácticamente se exilió de su país para vivir en Europa) plantea un dilema moral de resolución desconcertante, que podría resumirse en la eterna cuestión de si el fin justifica los medios: la obtención de un dinero sucio que salvará a una honrada familia de la penuria y el desamparo. Todo envuelto en una trama agobiante, teñida de irracionalidad y absurdo, que refleja el destino incierto y opresivo del mundo que nos rodea. Patricia Highsmith es un valor seguro, tiene un talento narrativo de primer orden que nunca defrauda. Es una escritora- -dijo Graham Greene- -que ha conseguido crear un universo propio en el que nos adentramos con una sensación de peligro personal... Es una poeta del recelo En el campo de la novela criminal, su nombre ha quedado vinculado al de Tom Ripley, su criatura literaria más lograda. Ripley es un antihéroe que refleja nuestra turbia época: estafador, ladrón, suplantador de sus víctimas y amoral. F. Martínez Laínez Historiador Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: