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ABC JUEVES 15 12 2005 Madrid 43 El dueño de la finca donde malvivían quería arrebatarles la dignidad, pero no ha podido. Las nueve familias que habitaban el número 3 de la calle del Sombrerete salieron ayer de allí rumbo a su nuevo destino: una vivienda normal ¡Se acabó la vida entre ratas! TEXTO: CARLOS HIDALGO FOTOS: JAIME GARCÍA MADRID. Imagínese. Matrimonio con dos niñas, de 12 y 9 años. Los cuatro, y una buena representación de ratas, conviviendo, durante años, en apenas 13 metros cuadrados, a los que habría que detraerles el espacio ocupado por los andamios que sostenían la casa. Esta estampa, llena de patetismo, no ocurre en Burundi ni en Nigaragua, no, sino en Lavapiés, en el centro de la capital. Los vecinos aseguran que el principal culpable es el propietario de la finca. Los 120 años del edificio no han pasado de puntillas por su estructura, a punto de venirse abajo. El propietario, dicen, se ha negado a realizar reforma alguna, aun a riesgo de que pudiera ocurrir una catástrofe. A las nueve familias habitantes- -o supervivientes, según se vea- -del número 3 de la calle del Sombrerete, la vida, ayer, les brindó una oportunidad. Y no la dejaron pasar de largo. El Ayuntamiento, hace mes y medio, les avisó de que el desahucio era inminente. Esta misma semana, de que les facilitaría sendas viviendas de la EMV en régimen de alquiler. ¡Se acabó la vida entre ratas! exclamaba, mientras los técnicos municipales trasladaban sus enseres, uno de los 19 vecinos tocados por la varita. Serán, sin duda, unas Navidades muy especiales. Los técnicos cargan las pertenencias de las personas desalojadas de las infraviviendas de Lavapiés que, eso sí, la vida ha vuelto a jugársela. La vivienda que le ha ofrecido el Ayuntamiento ha sido okupada Una gracia más. Será cuestión de días que pueda disponer de ella, pero mientras, le han facilitado otro piso de transición Otro de los beneficiados es Julián, que actualmente está de baja laboral. Era uno de los más escépticos con que el Ayuntamiento les facilitara una vivienda, pero por fin ha visto su sueño convertido en realidad. Y añade: Ha sido muy importante también el apoyo de el PSOE, IU y la Red Lavapiés No en vano, el edil socialista portavoz de Centro, José Manuel Rodríguez, estuvo ayer durante el inicio del desalojo, a primera hora de la mañana. Por si fuera poco, también okupas Salvadora llevaba 44 años viviendo en la finca. Respira simpatía y sabiduría popular. Esta extremeña, casada y madre de cuatro hijos, tuvo que unir dos minipisos -de 12 metros cada uno- -para poder dar cabida a toda su prole. Pagaba 30 y 36 euros por cada uno. Tenía el piso apuntalado, pero se lo quité, porque me agobiaba. El suelo de mi habitación parecía que se iba a hundir, pero, mira, me he ido y aún sigue intacto se regocijaba, aunque no podía sentir algo de pena por abandonar la que ha sido su casa durante más de cuatro décadas. De cualquier manera, toda sombra de tristeza se le borra de la cara cuando piensa en su nuevo piso. Sólo pagará 100 euros de alquiler, aun- Expropiación Ahora, está en la mano del Consistorio la expropiación de la finca, para su reforma. Mientras, Manuel Morales, de 80 años, no volverá a tener que levantar un tabique artificial ni hacer malabarismos para instalar una ducha en su cuarto de baño de 95 centímetros de ancho. A Rosa Santiago tampoco se le vendrá el suelo abajo por intentar colocar un inodoro para sus niñas. Eso sí, Pagou Li Yen, comerciante chino, sigue sin saber qué pasará con él y su familia, que también han tenido que dejar no sólo su casa, sino su local comercial. Trasladan a 22 menores rumanos desde la Cañada Real a centros de acogida La Policía ha detenido en la Cañada Real Galiana a 25 personas de nacionalidad rumana por presunta estancia ilegal en España y a 22 menores, de la misma nacionalidad, que han sido acogidos por diferentes centros de la Comunidad de Madrid por posible desprotección. Los arrestos se produjeron en tres controles mixtos que se realizaron en las entradas y salidas del asentamiento ilegal que no deja de crecer, y en un descampado, a la altura del número 102. Diecinueve de los menores, que no superan los 12 años, ingresaron en un centro de Santa Eugenia y los otros tres, de entre 13 y 17 años, en Valdetorres del Jarama.