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38 Madrid JUEVES 15 12 2005 ABC La Policía detiene a un disminuido psíquico por la muerte de su hermano deficiente La víctima murió por asfixia, según el forense, y presentaba golpes en la cabeza y un pómulo b Los sanitarios encontraron el cadáver de Eduardo Serrano en el suelo del piso que compartía con su hermano, en Carabanchel, donde una pelea acabó en tragedia J. M. CAMARERO C. HIDALGO MADRID. La pauta de ausencia de homicidios consumados en nuestra región durante las últimas semanas se rompió la madrugada de ayer en un domicilio del distrito de Carabanchel. El español Eduardo Serrano Clemente, de 53 años, deficiente psíquico, era encontrado muerto en su vivienda, con varios golpes en la cabeza y la cara. Horas más tarde, el informe del forense certificaba que se trataba de una muerte por asfixia, según informaron fuentes de la investigación. Poco después, su hermano Víctor, de 55 años, era detenido en las inmediaciones del inmueble como presunto autor de la muerte. El arrestado, que ayer pasó a disposición judicial, también era disminuido psíquico. Los hechos ocurrieron pasadas las dos de la madrugada en el 3 izquierda del número 99 de la avenida de Nuestra Señora de Fátima. Si se prueba el presunto parricidio, Eduardo y Víctor se enzarzaron a esa hora en una discusión que devino en muerte. Tras el óbito, el detenido se acercó a casa de unos tíos suyos, en la cercana calle de San Antolín. Al llegar, les indicó que había ocurrido un accidente Muy nerviosa, la tía de los dos hermanos bajó a la calle y se acercó a la base que tiene el Samur a pocos metros del lugar del crimen, en Eugenia de Montijo. Allí, presa de los nervios, la mujer explicó a los sanitarios que algo raro había ocurrido en casa de sus familiares: Ayúdenme, que mi sobrino está mal decía entre sollozos. Los efectivos del servicio municipal de emergencias se acercaron al domicilio que compartían los hermanos desde que quedaron huérfanos hace años. Al entrar, encontraron a Eduardo tirado en el suelo con un golpe en la cabeza y otro en un pómulo. No hubo lugar a practicarle maniobras de reanimación, informaron fuentes de Emergencias Madrid. Ya estaba muerto. Ante las evidentes señales de que se trataba de una muerte violenta, los facultativos llamaron inmediatamente a la Policía Nacional. Eran las tres y media de la madrugada. Acudieron los agentes de las brigadas Judicial y Científica. Hablando para la televisión Realizaron la inspección ocular y recogieron diversas muestras. Víctor, el hermano de la víctima, había desaparecido. Sin embargo, pasadas las nueve y media de la mañana, la Policía le halló pululando por la zona. Fue detenido, sin oponer resistencia, en plena calle, a la altura del número 4 de San Antolín, cerca de casa de sus tíos. Acababa de atender a unos periodistas y cámaras de televisión con toda la tranquilidad del mundo. Sus problemas mentales no le hacían consciente de todo lo que había ocurrido. Fue trasladado a dependencias policiales, donde se le ofreció la oportunidad de prestar declaración. Según ha podido saber ABC, no lo hizo. Ni siquiera explicó el motivo aparente de la disputa que, presuntamente, mantuvo con su hermano antes de que éste muriera. Ya ha pasado a disposición judicial. Ante la certidumbre del fallecimiento, el asunto era el tema central de conversación durante todo el día entre los Con golpes en la cabeza y la cara. Así yacía el cadáver en el piso vecinos y conocidos de esta pareja de hermanos, porque la actitud de ambos había llamado muchas veces la atención Así lo aseguraba María Isabel Terreros, vecina del 2 izquierda- -el piso inferior al de los dos hermanos- quien explicó que no oyó ningún grito ni ningún ruido extraño la noche del martes. Tampoco se hubiera sorprendido- -afirma María Isabel- si hubieran discutido, porque todo el día estaban formando escándalos aunque en ningún momento les había visto ponerse la mano encima. Esta radiografía de la relación entre Víctor y Eduardo también era confirmada por otra vecina, María Teresa Díaz, del tercer piso del TELEMADRID edificio. Se les veía siempre por la calle y, a pesar de sus discusiones, no parecían peligrosos relataba. Dos caracteres incompatibles O por lo menos, Eduardo, el hombre cuyo cadáver fue encontrado por los efectivos del Samur. Porque también todos los que les conocían coinciden en señalar que este hombre, con aspecto grueso y bonachón según María Teresa, era mucho más tranquilo, pacífico y bueno que su hermano. Incluso, el hecho de que fuera totalmente sordo causaba cierto cariño por parte de quienes le conocían y trataban. Los vecinos recuerdan que iba casi todos los días a una iglesia cercana a rezar, intentaba jugar al fútbol con los