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ABC JUEVES 15 12 2005 Internacional 33 ELECCIONES LEGISLATIVAS EN IRAK Pugna de laicos contra religiosos Alaui maniobra para volver al poder con el apoyo de los suníes b Todo indica que habrá un Parla- Lo que anda en juego MADRID. De estos comicios saldrá el primer Parlamento iraquí no provisional. Tendrá una composición plural en la que estarán representadas todas las etnias y confesiones. Y entre otros, tendrá que hacer frente a las siguientes tareas: Estructura del Estado. El Parlamento tendrá que negociar la delimitación y competencias de las eventuales regiones federales o confederales. Los kurdos y varios partidos religiosos chiíes abogan a su favor. Suníes, laicos de Alaui y religiosos de Al- Sadr son contrarios. Tropas de EE. UU. El nuevo Gobierno podrá aprobar un calendario para la retirada de tropas extranjeras o pedir que éstas permanezcan. Los suníes y los chiíes de Al- Sadr quieren una retirada inmediata. Kurdos y chiíes abogan a favor de su permanencia. Trato a la insurgencia. Todo indica que los suníes jugarán en dos campos: en el Parlamento y entre la insurgencia. Alaui dice que negociaría con la guerrilla nacionalista y combatiría a Al Qaida. Religiosos chiíes y kurdos carecen de contactos para intentar atraer a los insurgentes menos integristas. mento de alianzas fluctuantes, donde los enemigos a muerte de un día estarán condenados a convertirse en aliados al siguiente A. SOTILLO MADRID. Nadie espera que traigan la paz las elecciones que se celebran hoy en Irak. Los partidos suníes esta vez sí van a participar. Pero, por el momento, todo indica que van a mantener la doble estrategia de entrar en el proceso político, pero sin renunciar a las armas hasta que se retiren las tropas extranjeras. Por lo demás, las esperanzas de estabilidad pasan por opciones tan sorprendentes como que el ex primer ministro Iyad Alaui, un chií laico y un protegido histórico de la CIA, logre un acuerdo con la insurgencia suní nacionalista. Que el clérigo chií antinorteamericano Moqtada al- Sadr se consolide en el sistema, pese a que hace unos meses las tropas estadounidenses se las vieran a tiros con sus seguidores. O que el nuevo equilibrio de fuerzas disuada a los chiíes de crear su propia región federal en el sur, a imagen del Kurdistán del norte, y desactive así el miedo de los suníes a que el país se rompa y ellos queden aislados y sin petróleo. La coalición de partidos religiosos chiíes sigue presentándose como la organización política más fuerte. Pero no van a poder conservar su actual control en un nuevo Parlamento mucho más complicado que el anterior. Un panorama ante el que Alaui va a hacer ejercicios malabares para intentar recuperar el Gobierno. Lo que no es fácil, pero tampoco imposible. Tendrá que conseguir un resultado aceptable para su partido laico entre una población profundamente religiosa desde que vive en guerra. Después buscará el apoyo de Ahmed Chalabi, también laico y chií, pero enemistado con Alaui y con sus antiguos protectores norteamericanos después de que éste se inclinase hacia el vecino Irán. Luego deberá aliarse con los partidos suníes y tender puentes a la insurgencia nacionalista. Y por último, convencer a los kurdos de que se unan a ese heterogéneo Gobierno. Parece enrevesado, pero no es imposible. Y si Alaui funda sus esperanzas en sus capacidades contorsionistas, la apuesta de los principales partidos religiosos chiíes es la creación de una región federal en el sur. Al principio parecía casi una provocación, pero a medida que pasa el tiempo la población chií del sur- -marginada y depauperada en tiempos de Sadam- -ve con creciente ilusión la posibilidad de vivir como los kurdos, en su propia entidad territorial, más o menos al margen de un Irak en quiebra, y gestionando sus inmensas riquezas en petróleo. Para los suníes, sin embargo, la federalización del país es algo más que tabú. Sería un motivo más que añadir para que la insurgencia no deponga las armas. Lo que, a su vez, facilita el juego de alianzas de Alaui con los suníes. Y para complicar más las cosas, irrumpe el imprevisible factor Sadr un líder religioso chií nada querido por EE. UU. que va por libre: pide la retirada inmediata de las tropas, se opone a la federalización del país, propugna un régimen fundamentalista, pero no es nada bien visto por el ayatolá Sistani. Así las cosas, el panorama político iraquí se encamina hacia una dinámica que en la sofisticada Unión Europea calificarían de geometría variable es decir, la casa de la Troya Un Parlamento de alianzas fluctuantes donde los enemigos a muerte de un día estarán condenados a convertirse en aliados al siguiente.