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26 Internacional JUEVES 15 12 2005 ABC VIEJA Y NUEVA POLÍTICA rent Scowroft fue consejero de Seguridad Nacional con Gerald Ford y George Bush padre. Apadrinó- -aseguran- -el nombramiento de Condoleezza Rice para ese mismo cargo en el primer mandato del segundo Bush. Entre sus dos etapas en la Casa Blanca, Scowcroft ocupó la vicepresidencia de Kissinger Associates Inc. Y en los últimos tiempos se ha convertido en un notorio crítico de la política de la Administración Bush en Irak. Encabezando hábilmente el grupo de los realistas Scowcroft lidera a quienes no acaban de creer que por más caótico que pueda estar resultando el proceso de democratización en RAMÓN Irak, éste es un avance PÉREZ- MAURA que se acabará consolidando. Porque, a diferencia de los árabes de otros países, los iraquíes pueden pedir cuentas a su Gobierno. Y es que el problema está en que los realistas como Scowcroft o Henry Kissinger siguen viviendo en el mundo de la vieja política, aquél en el que los Gobiernos no deben rendir cuentas a sus pueblos porque carecen de un electorado ante el que tener que rendir cuentas- -la constituency anglosajona. Los dictadorzuelos justifican todo problema doméstico culpando al enemigo exterior, que lo es a un mismo tiempo de su persona y de su país- -entes inseparables. Y como estamos viendo en Egipto, Túnez y muy pronto podremos ver en Argelia y algún día en Libia y quién sabe cuántos otros países de ese entorno, la alternativa es el islamismo promotor de la muerte de los apóstatas- -lo que para ellos son casi todos los que lean este artículo. Los iraquíes acuden hoy a las urnas por tercera vez en 2005. Ningún país árabe ha tenido nunca tan amplias posibilidades de manifestar su opinión. Ni se conoce país en todo el mundo en el que la población haya manifestado su voluntad de expresarse pese a los riesgos que corría la integridad física de cada elector en el momento de sufragar. Como ha recordado Michael Rubin, director del Middle East Quarterly The Iraqi Beacon WSJE, 14- 12- 05) al abandonar Irak el 28 de junio de 2004, Paul Bremer dejó como primer ministro a Iyad Alaui, bajo cuyo breve mandato se extendió la corrupción y los iraquíes se rebelaron contra el encumbramiento de antiguos baasistas que el propio Alaui promovió. Su campaña electoral para los comicios del pasado 30 de enero transcurrió rodeado de tropas y diplomáticos norteamericanos con el resultado previsible: en unas elecciones libradas desde el poder sólo obtuvo el 14 por ciento de los votos. Es más que probable que el fracaso de Alaui se vea hoy igualado por el del primer ministro Yáfari. Porque en Irak los fracasos de un Gobierno no son atribuibles al enemigo exterior. Hay demasiada prensa libre. Y sobre la libertad en la que no cree Scowcroft- -pero sí millones de iraquíes y árabes de otros países- -debemos basar el futuro de Oriente Próximo y el nuestro propio. B Tony Blair ayuda a entrar la silla de ruedas de Alice Moore al 10 de Downing Street para recibir el premio al valor AP Blair decide no abrir una comisión de investigación sobre el 7- J La experiencia española aconseja no entrar en batallas políticas a un funcionario que realice un relato de lo ocurrido, e incluirá material de los servicios secretos que sea prudente dar a conocer EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. El Gobierno británico ha decidido no poner en marcha una comisión de investigación pública sobre los atentados del 7 de julio, por considerarlo contraproducente para la actuación policial en la lucha antiterrorista y una pérdida de tiempo. A diferencia de lo que ocurrió en España, donde el PSOE impulsó una comisión parlamentaria para investigar el 11- M, Blair ha optado por que los hechos sean esclarecidos por un funcionario que hará un relato de lo ocurrido incluyendo material recopilado por los servicios de espionaje y la Policía que se estime prudente divulgar. No habrá, pues, comisión de investigación pública- -una figura propia del sistema británico, por la que un personaje independiente conduce audiencias públicas y luego elabora un informe en que recoge lo esclarecido a través de los interrogatorios- ni tampoco una comisión parlamentaria, ni pública ni a puerta cerrada, constituida específicamente para abordar los sucesos terroristas de julio. Como ya estaba previsto, algunos aspectos del 7- J serán analizados por comisiones ordib El Gobierno encargará narias del Parlamento, como la que se ocupa de asuntos de seguridad, con sesiones generalmente reservadas. La decisión anunciada ayer por el ministro del Interior, Charles Clarke, y confirmada por el primer ministro, Tony Blair, fue contestada por asociaciones musulmanas y representantes de víctimas del 7- J, así como por la oposición, aunque el Partido Conservador no ha hecho de esto especial caballo de batalla. Acepto que la gente quiere conocer exactamente lo que ocurrió. Nos aseguraremos de que así sea señaló Blair, para quien en realidad los ciudadanos ya saben lo esencial de lo ocurrido el 7- J, en el que murieron 56 personas en cuatro ataques suicidas, así como de los atentados frustrados del 21- J. Si acabamos teniendo una completa investigación pública- -afirmó ante el Parlamento- terminaríamos distrayendo una enorme cantidad de tiempo de la Policía y de los servicios de seguridad y no creo que esto sea sensato Por su parte, Clarke manifestó que una encuesta pública podría durar mucho tiempo y además perjudi- caría la actuación antiterrorista, ya que muchos datos relacionados con el 7- J constituyen la base de operaciones que la Policía lleva a cabo, como ha advertido el jefe de Scotland Yard, Ian Blair. Clarke incluso cuestionó el mismo sistema de investigaciones públicas, cuyo número ha llegado a treinta desde 1990 y han supuesto un coste de 300 millones de libras. Siempre he sido escéptico sobre el largo tiempo que llevan este tipo de indagaciones y las distracciones que acarrean dijo. Arrecian las críticas musulmanas La decisión fue criticada por el Consejo Musulmán del Reino Unido, entre otras organizaciones islámicas. El secretario general de esa entidad, Iqbal Sacranie, señaló que tiene que haber una investigación pública completa que nos ofrezca la información que necesitamos sobre lo que sucedió aquel día Representantes de víctimas de los atentados han calificado de inaceptable la actitud del Gobierno y preven que el relato que aportará el Ejecutivo no satisfará a nadie El Partido Conservador ha pedido que al menos el Gobierno responda a varias preguntas. Queremos saber los vínculos entre los individuos que cometieron los ataques y si tenían relaciones en el extranjero. Y por qué el Gobierno redujo el nivel de alarma terrorista cinco semanas antes del 7- J dijo el diputado conservador Patrick Mercer. La investigación distraería una gran cantidad de tiempo a la Policía y a los servicios secretos