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ABC JUEVES 15 12 2005 Nacional 15 Un acusado dice que no habría estado en Egin con ETA detrás MADRID. El acusado en el macrojuicio contra el entorno de ETA Javier Otero Chasco, para quien el fiscal pide 14 años de prisión por colaborar con la banda, aseguró ayer que si hubiera sabido que detrás de la sociedad Erigane (de la que fue administrador) estaba ETA no habría participado en este proyecto, que, según él, sólo tenía como finalidad salvar el diario Egin Según el fiscal, el acusado Ignacio José Zapiaín, quien también declaró ayer negando su relación con ETA, solicitó a Otero que participara en la constitución de Erigane y en las operaciones ficticias de transmisión patrimonial de Orain (editora de Egin a Ardatza. En su declaración, en castellano, Otero explicó que se hizo cargo de Erigane a instancias de los jefes de Egin que le indicaron que a través de esta empresa se podía hacer más viable el proyecto del periódico de acuerdo con la fiscalidad especial de Navarra Así, dijo, se propuso como voluntario bajo la promesa de que esta sociedad iba a durar unos meses y que no iba a suponer dedicación alguna. Cualquiera nos podíamos haber apuntado por la fe ciega en el proyecto afirmó el acusado, quien añadió: Si llego a saber que detrás de Erigane había una organización armada no hubiera participado en el proyecto apuntó. El etarra Txapote estará hoy a disposición de la Justicia española, tras haber sido entregado temporalmente por Francia, para ser juzgado, primero, como inductor del atentado contra Buesa y su escolta, y luego, como autor del asesinato del edil del PP de Ermua Yo disparé a Miguel Ángel Blanco TEXTO: J. PAGOLA MADRID. Le pegué dos tiros en la cabeza De esta forma, alardeaba Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote entre su gente de ser el autor material del asesinato del concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco. El crimen que conmocionó a España entera aquel julio de 1997, que se estrenó con la imagen dantesca de un cadavérico Ortega Lara rescatado por la Guardia Civil del zulo en el que ETA, la ETA de Txapote había intentado enterrarlo en vida. Txapote junto con José Luis Geresta Múgica, Oker e Irantzu Gallastegi, Ainhoa secuestró a Miguel Ágel Blanco el 10 de julio, cumpliendo órdenes de Kantauri Sabían que el plan era ejecutarle porque la exigencia de ETA al Gobierno de Aznar para que en 48 horas concentrara a los presos en el País Vasco y Navarra era de imposible cumplimiento. Dicen los criminólogos que los asesinatos en los que el autor ve el rostro de su víctima requieren, si cabe, mayor crueldad. El de Miguel Ángel debió exigir, entonces, una crueldad elevada a la máxima potencia, porque Txapote Ainhoa y Oker no sólo tuvieron ocasión de contemplar la mirada aterrorizada del joven edil- -la autopsia confirmó la terrible angustia que padeció como anticipo de su muerte anunciada- sino que convivieron con él 48 horas en un caserío próximo a Lasarte. Cumplido el falso plazo dado por la banda, el día 12 introdujeron al concejal en el maletero Francisco Javier García Gaztelu Gaztelu y Gallastegi celebraron en su guarida, con una cena, el asesinato de José Ignacio Iruretagoyena de un automóvil. En un camino vecinal sacaron a la víctima, y mientras Geresta le sujetaba, García Gaztelu le disparaba dos veces en la cabeza; Gallastegi se encargó de vigilar en el interior del vehículo. Txapote y Ainhoa están ya a disposición de la justi- cia española; Oker optó por suicidarse. El de Miguel Ángel Blanco no es, sin embargo, el único crimen cometido por Txapote Antes, acribilló, por la espalda y a bocajarro, al dirigente del PP de Guipúzcoa Gregorio Ordóñez y participó en los asesinatos del brigada de Infantería Mariano de Juan Santamaría, del inspector de Policía Enrique Nieto, del abogado socialista Fernando Múgica y de los concejales populares José Luis Caso, Manuel Zamarreño y José Ignacio Iruretagoyena. Tras acabar con la vida de este último, Gaztelu y Gallastegi celebraron en su guarida con una buena cena el éxito de la ekintza (acción) La acumulación de méritos convirtió a Txapote en 1999 en el jefe del aparato militar Alineado con el sector más duro entre los duros aprovechó la tregua trampa de Estella para diseñar la nueva ETA con la que pretendía, reanudadas las hostilidades, lanzar una ofensiva terrorista. Entre otros muchos, ordenó el asesinato del dirigente del PSE Fernando Buesa por el que va a ser juzgado próximamente. Gaztelu recurrió a jóvenes inexpertos que poco a poco fueron pagando su precipitación con la cárcel. Algunos de sus pistoleros le describieron, una vez detenidos, como un dirigente muy ordenado y meticuloso pero el jefe etarra se dejó detener, el 22 de febrero de 2001 en Anglet, con una agenda que incluía datos sobre sus comandos