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68 Cultura MIÉRCOLES 14 12 2005 ABC Alonso Cueto traza un cuento de hadas, pero al revés, en La hora azul A. ASTORGA MADRID. Del día a la noche oscura; del jardín de las delicias al bosque inanimado. En esa esfera marca su implacable tic- tac La hora azul novela del escritor peruano Alonso Cueto, premio Herralde. Narra la historia de un abogado peruano ejemplar, próspero, acomodado, Adrian Ormache, que descubre a la muerte de su madre que su progenitor fue un oficial envuelto en casos de tortura en un cuartel de Ayacucho durante la guerra de Sendero Luminoso en Perú. En el fragor de la inmundicia, el padre de Ormache perdonó la vida a una prisionera, de cuya misteriosa mirada se enamoró. Sin embargo, en la noche oscura ella se escapa de Ayacuho. El jurista, Adrián, se obsesiona en la búsqueda de esa enigmática mujer y se propone conocerla. Alonso Cueto traza un espléndido cuento de hadas pero al revés: su protagonista viaja del reino de la felicidad al de la maldad: El asunto central es cómo la irrupción del mal en la vida de las personas se convierte en una revelación. Y ese revelación supone la expulsión del paraíso La obsesión del abogado por encontrarse con la cautiva que cautivó a su padre se dispara cuando logra unas fotos. La hora azul está basada en una historia real- -que le relato un amigo suyo- -de un militar a cargo de un cuartel en Ayacucho que convivió con una prisionera hasta que ella huyó. Explora lo prohibido y lo oculto. Ormache descubre personajes y episodios que le habían sido negados. La novela reivindica el heroísmo anónimo de los olvidados: Es la crónica de un hombre que ingresa en un terreno que nunca había conocido: el reino de la maldad. Las zonas oscuras de los individuos y de los grupos nunca terminan de aparecer Cueto viene a concluir que nuestras familias son océanos en los que siempre hay cofres enterrados con la verdad esperando ser desempolvada. Enzensberger y Lledó rescatan en la Casa de América a Alejandro Humboldt Estos dos pensadores disertaron sobre el hombre que redescubrió América explorador es el título de la última conferencia del ciclo que la Casa de América le ha dedicado a una de las grandes figuras de principios del siglo XIX J. HERNÁNDEZ MADRID. Escritor, científico, diplomático, historiador, antropólogo, filósofo, vulcanólogo... Anoche en la Casa de América el pensador alemán Hans Magnus Enzensberger (Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2002) y el filósofo español Emilio Lledó hicieron un intento de análisis de alguien tan inagotable como Alejandro Humboldt (1769- 1859) También puso todo el empeño posible el moderador de la conferencia Explorando al explorador con la que se ponía fin al ciclo sobre este hombre adelantado a su tiempo. Paul Ingendaay, periodista del prestigioso diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung abrió el fuego en la abarrotada sala Simón Bolívar De hecho, Ingendaay lanzó el primer retrato de tan infatigable explorador: Trazó en su tiempo la línea entre el Renacimiento y la Ilustración Sus palabras no cayeron en vano. Es un tipo raro. Es un fenómeno, un cosmopolita contestó a continuación Enzensberger. Y no le faltaba razón teniendo en cuenta, explicó, la Alemania de aquel entonces; Prusia era provinciana en comparación con la mente y las ideas de un Humboldt que necesitaba ver mundo, que era, en su opinión, un cosmopolita, un liberal Humboldt, añadió Ingendaay, estaba tocado por la Revolución Francesa Por eso, se embarcó en la aventura de su vida. Era un aristócrata, de una familia con mucho dinero. Se machacó entera su fortuna terció Emilio Lledó, que le describe así: Cuando se muere su madre, en 1796, coge el dinero y llega con su pasaporte a España, se embarca en la fragata Pizarro pab Explorando al Lledó, Ingendaay y Enzensberger, ayer en la Casa de América JULÍAN DE DOMINGO Humboldt sentó las bases de la cartografía moderna y reunió en Cosmos una síntesis filosófica de su tiempo ra hacer las Américas En España, encontró, a juicio de Lledó, una acogida sorprendente en la corte del Rey Carlos IV. En efecto, en ese periplo parte hacia América en 1799 y recorre Cuba, Cartagena, México, Quito, e incluso se adentra en el Orinoco, río arriba hasta su cercanía con el Amazonas. Medía, pesaba y dibujaba todo lo que veía recalcó Ingendaay a propósito de un hombre que sentó las bases de la cartografía moderna, hizo el primer tratado de geografía de América y reunió en los cinco volúmenes de Cosmos su obra final, una síntesis filosófica de todos los conocimientos de su tiempo y que son también un resumen de sus estudios y sus investigaciones. La figura de Humboldt, recordó ayer Lledó, ha sido el gran olvidado en Alemania, quizá, como apuntó Enzensberger, por el nazismo. El pueblo alemán- -vino a decir- -tras la Segunda Guerra Mundial no quiso escarbar en nada de su Historia El académico de la Española recordó por último como llegó a este humanista a través de su hermano Guillermo, que es como su gemelo en el empeño que tuvieron por el conocimiento. Fueron dos precursores de la revolución cultural que surgió en Alemania de los siglos XIX y XX concluyó Enzensberger. Historiador Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: