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ABC MIÉRCOLES 14 12 2005 Sociedad 57 La Justicia británica deja en libertad a dos padres que mataron a sus hijos Jacob padecía una enfermedad degenerativa, y Patrick, síndrome de Down b Una juez sentenció el lunes que Una niña de diez años publica una guía para superar el divorcio de los padres E. J. B. LONDRES. Piensa en algo que siempre te haga reír. Dilo cuando estés triste y te animará El consejo forma parte de la guía escrita por Libby Rees, una niña de 10 años, especialmente pensada para quienes, como ella, deben afrontar la situación de una familia rota por el divorcio. Help, Hope and Happiness (Ayuda, Esperanza y Felicidad) tiene 60 páginas y acaba de ser publicado por Aultbea Publishing, una editorial escocesa. Cuando en 2002 sus padres se divorciaron, Libby buscó su propio método para superar el trance, y fue apuntando una lista de cosas: Intenta encontrar algún tiempo para estar sola. Disfruta de una película o un libro favoritos. Te dará un valioso tiempo sin preocupaciones encuentra un lugar en el que estés sola. Chilla y patalea Libby, que vive con su madre, decidió imprimir su guía de autoayuda y la envió por correo electrónico a varias editoriales. Aultbea Publishing ha encargado a la niña otros dos libros. el ex soldado Wragg actuó bajo enajenación; en noviembre otro juez estableció que la jubilada Markcrow obró por extrema presión EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. La sociedad británica ha seguido con estupor las revelaciones de dos casos judiciales en los que en apenas un mes han quedado en libertad dos padres que acabaron con la vida de sus respectivos hijos: Jacob Wragg, de diez años, que sufría una enfermedad degenerativa, y Patrick Markcrow, de 36, que padecía síndrome de Down. El pasado lunes, una juez de Londres dejó en suspenso la condena de dos años de cárcel contra el ex soldado de las SAS (las fuerzas especiales británicas) Andrew Wragg, de 38 años, quien ya no deberá ingresar en prisión. La sentencia no encuentra justificable el asesinato por compasión, sino que considera que Wragg actuó en estado de enajenación, después de haber bebido en un pub cuatro pintas de cerveza y dos vodkas dobles, y abrumado por los continuos problemas con su esposa y la dura experiencia de su servicio en Irak como agente privado. La juez estimó que Wragg creía actuar por el bien de su hijo Jacob, víctima del síndrome de Hunter, que le había dejado sordo, mudo y en estado vegetativo irreversible. Después de temporadas fuera de casa, unas profesionales, como su estancia en Irak, y otras por problemas maritales con Mary, entonces su esposa y madre de Jacob, Wragg volvió unos meses al domicilio familiar y decidió acabar con la vida del pequeño porque aseguraba ver en sus ojos el sufrimiento y su deseo de morir. Síndrome de Hunter La noche del 24 de julio de 2004, después de pasar cinco horas bebiendo en un club social y en un pub, Wragg llamó por teléfono, en repetidas ocasiones, a su mujer para que saliera de casa con el hijo pequeño que ambos habían tenido, después de varios abortos de fetos que también desarrollaban el síndrome de Hunter. El ex soldado llegó a casa, se dirigió a la habitación de Jacob, se sentó junto a su cama y le cubrió la cabeza con la almohada hasta que murió. Después llamó a su esposa para avisarle de que Jacob ya estaba muerto y también llamó a la Policía para confesar su crimen. A pesar de sus posteriores negativas, Mary fue declarada cómplice por la juez. El pasado mes de noviembre, un tribunal de Oxford también dejó en suspenso una sentencia de dos años de prisión contra Wendolyn Markcrow, de 67 años, después de considerar que la mujer se encontraba bajo extrema presión por el cuidado que debía prestar a su hijo de 36 años con síndrome de Down. Después de algún intento de suicidio con un cuchillo, la madre prodeció a dar muerte a Patrick, aprovechando un momento en que estaba sedado. Wendolyn le cubrió la cabeza con una bolsa de plástico hasta que su hijo murió por asfixia. Tras su detención, la mujer reconoció encontrarse aterrada y avergonzada por haber terminado con la vida de su hijo, pero justificó su acción por el hecho de que se encontraba rota debido a las noches sin dormir que había tenido en los años de cuidado de Patrick.