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28 MIÉRCOLES 14 12 2005 ABC Internacional Vigilia de protesta y oración ayer de madrugada, ante la prisión de San Quintín, en la que horas después ejecutaron a Stanley Williams REUTERS Schwarzenegger no tuvo clemencia con el candidato al Nobel porque no pidió perdón Stanley Williams, que siempre sostuvo su inocencia, recibió la inyección letal ayer de madrugada b La muerte de Tookie funda- dor de una banda callejera criminal y luego seis veces candidato al Nobel de la Paz, reaviva la polémica en EE. UU. por la pena de muerte MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Cinco páginas de minuciosas explicaciones hechas públicas por el gobernador de California, Arnold Scharzenegger, dan cuenta de su polémica decisión de permitir la ejecución de Stanley Tookie Williams, seis veces candidato al Nobel de la Paz y una al de Literatura. Pero fue una la que selló el destino del reo, que siempre sostuvo ser inocente de los cuatro crímenes por los que se le condenó a muerte. Sin una disculpa y una reparación para estos brutales asesinatos, no puede haber redención sentenció el gobernador. El fundador de una de las bandas callejeras más crueles de Los Ángeles, los Crips, que luego dedicó su vida desde la cárcel a alejar a niños y jóvenes de este tipo de violencia, se había nega- do a pedir perdón por crímenes que insistió en no haber cometido. Ese círculo vicioso dejó sin respuesta los muchos llamamientos procedentes de todo el mundo para que Schwarzenegger, el último todopoderoso que dispuso de su vida y su muerte, le concediese el perdón. Con su ejecución, California se apuntaba la muesca número 12 en su particular libro de la pena capital, desde que fuese reinstaurada en 1978. A la vez, EE. UU. seguía sumando puntos para competir con los otros tres países que encabezan las ejecuciones en el mundo (China, Irán y Vietnam) Sin embargo, la dimensión pacifista de este criminal arrepentido ha reabierto con fuerza el debate sobre esta bárbara costumbre que aísla a EE. UU. en Occidente. Los defensores de Tookie autor de una serie de libros que abogan contra la delincuencia juvenil, insistían en que sería más útil a la sociedad si se le dejaba continuar su trabajo desde prisión. No se trataba de liberarle, sino de conmutar la pena de muerte por cadena perpetua, un castigo que a ojos del gobernador no hubiera satifecho la sed de venganza de los familiares de sus víctimas. O eso argumentaba concienzudamente a lo largo del documento. Sus críticos sospechan intenciones más negras. En su desesperada situación por recuperar el apoyo popular, que se demostró a la baja en el referéndum del mes pasado, la decisión mortal cuenta con la aprobación de la mayor parte de la población, a favor de la pena capital, según las encuestas. En clave electoral Incluso en el barrio que vio crecer a Tookie los vecinos decían al diario The New York Times que merecía ser ejecutado. Si hubiera sido tu hija a la que mató también querrías verle muerto dijo al rotativo un obrero retirado de 89 años. Si matas a alguien, tienes que pagar por ello La teoría de los motivos políticos tras la decisión de dejarle morir se apoya no sólo en la reelección por la que luchará el gobernador en noviembre próximo, sino por ambiciones más elevadas que llegan hasta la Casa Blanca. Stanley Tookie Williams AP El gobernador de California se plegó a las encuestas, que siguen siendo favorables a la pena capital