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ABC MIÉRCOLES 14 12 2005 11 El PP rechaza negociar el Estatuto que pretende el BNG y Vázquez lo tacha de exabrupto El Consejo del Poder Judicial reprende a Justicia por enviar cartas a los tribunales contrarios a sus reformas Para suerte de Mas, el sorpasso de los hooligans del secesionismo no cuaja. Ahora hay que entenderse con el PSOE de Zapatero Soberanista a plazos VALENTÍ PUIG CHEMA BARROSO Artur Mas heredó de Pujol pero su crecimiento orgánico se aceleró casi por sorpresa a la sombra de Pasqual Maragall, como un musgo de resistencia inesperada. Ser candidato a la Generalitat y haber rozado el larguero le tuvo algo envarado un tiempo: carecía de la fuerza simbólica hasta entonces necesaria y no podía relajarse del todo al timón del postpujolismo entre otras cosas porque es un políticogestor que ahonda en los dossiers y no practica cómodamente las sentimentalidades. Saliéndose de quicio el tripartito, Mas tuvo su oportunidad, una oportunidad con claroscuro porque al caerse el Carmelo apareció el tres por ciento. Ese día Artur Mas maniobró entre ráfagas de viento, dándole mil vueltas al timón. Era ya un líder de la oposición enfrentado a un mundo político sin otro plan B que quemar naves, destruir acueductos y avasallar mediáticamente. Desde entonces lidera CiU con más holgura aunque siempre están los de Unió al acecho. No frecuenta el armario de las esencias del catalanismo político: opera extramuros del viejo sistema aunque a menudo echa manos del ellos y el noso- tros Cuando Madrid se le resista menos, el sucesor de Pujol matizará más. Ideológicamente, su definición más plástica sería encogerse de hombros o, lo que es lo mismo, se considera social- liberal: es decir, le puede pasar por delante un proyecto de Estatut intervencionista y no inmutarse porque lo que cuenta es, en primer lugar, la soberanía de Cataluña- -en grado ignoto- -y luego el sistema político urdido por CiU en todos estos años. La irresponsabilidad congénita de ERC le ha devuelto territorio, mando en plaza, voz en Madrid. Para suerte de Mas, el sorpasso de los hooligans del secesionismo no cuaja. Ahora hay que entenderse con el PSOE de Zapatero, tal vez intercambiar los cromos del poder en la Moncloa y en la plaza de San Jaime. Ya no es el pactismo de alpargata ni el somatén de Cambó. Todo pasa por un post- nacionalismo que todavía no está definido ni hay prisa en definir. A lo mejor así fluye con mayor liquidez por los sistemas informáticos de la gobernabilidad, esa corporeidad brutal de la aritmética parlamentaria. vpuig abc. es tencia añadida: O el PSOE llega a un acuerdo con Cataluña, o el Estatuto no podrá prosperar. Si alguien interpreta que hay que salir del trance con remiendos, no hay acuerdo posible Además, dijo que Zapatero no fue decisivo para desbloquear el Estatuto. Demostró coraje pero la decisiva ha sido CiU en el Parlamento catalán Y se remitió a las pruebas: ni salió el texto de quienes planteaban la separación de Cataluña de España, en alusión a ERC, ni el de quienes fomentaban una propuesta federalizante en referencia al PSC. En lo importante- -se jactó- -el Estatuto lleva el sello genuino e inequívoco de CiU Más exigente todavía se mostró a la hora de imponer como condición irrenunciable la definición de Cataluña como nación. Con CiU en la negociación, Cataluña no será una identidad nacional como acepta Zapatero, porque se- AVISOS AL TRIPARTITO Y AL PP Con declaraciones como las del señor Huguet se hace justo lo contrario de lo que propongo: se busca más la provocación que el diálogo constructivo. Pero me parecen más graves las declaraciones de otros que aprovechan los comunicados de ETA para poner a caldo el Estatuto Si el PP sigue en la dinámica actual, no podrá contar con CiU durante muchos años. No podrán decir que soy sospechoso de no haber avisado ría un paso atrás. ¡Si es menos que nacionalidad! añadió irónico. ¿Y comunidad nacional? repreguntó Zarzalejos: No nos vale. El término nación catalana tiene que salir en algún punto del Estatuto Como el rosario de la aurora Para Mas, esto es compatible con la letra de la Constitución y citó ejemplos como los de California o Escocia, estado y nación que no impiden a Estados Unidos o al Reino Unido ser a su vez Estados. Y no se van a pique apostilló. Pero más allá de que la nación catalana sea compatible con la Carta Magna, es además factible sin necesidad de abrir un nuevo proceso constituyente. Hay que entender que a Cataluña hay que llamarla como siente que es, una nación. No se pudo hacer en 1978, y en 1981 hubo ruido de sables, pero han pasado 25 años y Cataluña dice que es el momento de dar un paso adelante También consideró imperativa la opacidad con la que se desarrolla la negociación del Estatuto bajo el argumento de que primero hay que saber hasta dónde está dispuesto a llegar el PSOE. Si se hace en público, esto acabaría como el rosario de la aurora Y tras volver a insinuarse dispuesto a un entendimiento formal y consolidado con Zapatero- -eso sí, nunca antes de que haya elecciones en Cataluña- admitió que CiU nunca habría firmado el Pacto del Tinell excluyendo al PP. Pero no fue un elogio al PP, al que repartió más estopa todavía que al consejero catalán Huguet por comparar el boicot a productos catalanes con la persecución de los judíos en el régimen nazi. Eso es grave, pero me parecen más graves las declaraciones de otros el PP que aprovechan los comunicados de ETA para poner a caldo el Estatuto