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38 Madrid MARTES 13 12 2005 ABC Agresiones, cortes de tráfico y largas colas de viajeros por los paros de los autobuses Llorente Habrá más policías desde hoy para garantizar los servicios mínimos b Los paros parciales, que comen- zaron el 2 de noviembre, siguen previstos hasta el día 20 y no se descartan nuevas convocatorias después de las Navidades M. CONTRERAS M. D. GARCÍA MADRID. La tensión, encubierta durante días, terminó por estallar ayer entre los viajeros y los conductores de la empresa de autobuses Llorente, que cubre el transporte interurbano de la zona noroeste. La acumulación de las jornadas de paro, desde el pasado 2 de noviembre, y los continuos retrasos llevaron a los usuarios a bloquear, como protesta, los accesos a los intercambiadores de Moncloa y de la avenida de los Poblados (Aluche) y, horas más tarde, a los trabajadores a suspender el servicio por falta de seguridad Al final, se complicó bastante la situación, que no parece que cuente con posibilidades reales de acuerdo para firmar ese convenio colectivo que está en el fondo del problema. Con la presión sufrida, los usuarios decidieron, hacia las 8.30 de la mañana, ponerse en acción y colocarse en las rampas de acceso a los intercambiadores para impedir el movimiento de los autobuses. Con ello, los vehículos se fueron acumulando en el carril Bus- Vao que- -aunque para variar no le pasaba nada especial- terminó por llenarse. A partir de ese momento, los viajeros que llegaban tuvieron que andar por la calzada hasta llegar a Moncloa. Es vergonzoso; llevo esperando una hora, tenía que ir a dar una clase y tendré que llamar para anularla Llevamos así dos meses, y estamos cansados Nos tratan como animales, hacinados Son sólo algunas de las quejas. La misma reacción e indignación tuvieron los viajeros en el intercambiador de la avenida de los Poblados, donde la Policía tuvo que intervenir para tranquilizar los ánimos, entre gritos, y desviar el tráfico por la calle de Guare- ña. Hubo un pequeño juego del ratón y el gato e, incluso, los manifestantes terminaron por desplazarse a la intersección de la calle de Valmojado, para repetir los cortes de tráfico. La tranquilidad no volvió a la zona hasta pasadas las 10 de la mañana. De los gritos a las manos Sin embargo, los incidentes no quedaron en las cabeceras de las líneas, ya que se propagaron en el interior de los autobuses. De las protestas pacíficas se pasó a las agresiones, no sólo verbales, sino físicas en algunos autobuses: al menos tres conductores tuvieron que recibir atención en los servicios médicos por lesiones, al ser zarandeados por el cuello. Otros recibieron golpes de algunos usuarios a quienes una larga hora de espera había crispado los nervios. Los gritos, las amenazas y los golpes también hicieron derrumbarse a un trabajador de Llorente, que tuvo que ser atendido por los servicios del Samur, presentes en Moncloa ante el cariz que tomaba la protesta. Tras la acción emprendida por los viajeros, los autobuses no llegaban. En todo caso, Llorente restituyó la entrega de autobuses a los trabajado-