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32 Internacional EL TERROR GOLPEA DE NUEVO EN EL LÍBANO MARTES 13 12 2005 ABC ¡YA ESTÁ BIEN! yer murió asesinado un destacado político, periodista y empresario de medios de comunicación, diputado al Parlamento libanés y uno de los más importantes líderes de la contestación a la presencia siria en el Líbano. Su nombre era Yibran Tueni, presidente de la editorial y del periódico An- Nahar, uno de los más prestigiosos de Oriente Próximo en lengua árabe. Nieto del fundador de Orient Le Jour, uno de los periódicos más influyentes de la región en lengua francesa. Su asesinato se suma a una interminable serie de muertes de militantes de la oposición libanesa, la mayoría anónimos y otros de muy alto GUSTAVO DE perfil, como el del ex ARÍSTEGUI primer ministro Rafik al- Hariri, o el del militante comunista Georges Hawi. Recientemente, nada menos que el ministro del Interior sirio cometió suicidio ante las informaciones aparecidas en el informe de Naciones Unidas, que apuntaba a altas figuras políticas y de la Inteligencia sirias como responsables del asesinato del primer ministro libanés. Se cierra el cerco sobre quienes durante años se han cebado en el Líbano, como perros de presa, explotando su economía dinámica y abierta e imponiendo su voluntad a través de la coacción y la violencia. Tras el asesinato de Hariri se produjo en el país una reacción sin precedentes en Oriente Próximo, manifestaciones populares que recibieron el nombre de marea roja en alusión a uno de los colores de la bandea libanesa. La aplastante victoria de los partidarios de Hariri en las elecciones parlamentarias y el importante éxito cosechado por el general Aoun han cambiado el equilibrio parlamentario, pues hoy hay una clara mayoría en la Cámara contraria a la presencia siria en el país, que reclama el respeto a la independencia, soberanía e integridad territorial de la pequeña república levantina. No sé si éste será el último asesinato que tiene el claro empeño de prolongar, de forma casi imposible, el dominio de un país sobre otro en la región; sin embargo, de lo que no cabe la menor duda es de que en el Líbano no hay vuelta atrás. Son cada vez más los libaneses, musulmanes o cristianos, de la costa o de la montaña, que quieren superar los horrores de la guerra civil y vivir con total independencia, tras décadas de tutela exterior. Yibran Tuani era miembro de una larga y distinguida saga de periodistas y políticos, de intelectuales y de buenos libaneses. Su pérdida, como la de otros tantos, quizá miles de personas muertas o desaparecidas en los últimos 30 años, no ha conseguido acallar la férrea voluntad de un país que, se mire como se mire, con paréntesis coloniales o de guerra civil, ha tenido una historia de casi 6.000 años. Este es uno más de los muchos conflictos irresueltos de Oriente Próximo, pero a pesar de las tragedias que no cesan en ese país, no dejo de tener esperanza, para que todos estos sacrificios no hayan sido en vano. A Trabajadores de la Cruz Roja libanesa cubrían ayer el cuerpo del diputado asesinado en Beirut AP Un coche bomba mata a un diputado y periodista antisirio en Beirut Los cinco ministros chiíes suspenden su participación en el Gobierno b Un informe de la ONU descu- bre nuevas pruebas de la implicación de Siria en el asesinato de Hariri, y denuncia la falta de colaboración de Damasco JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Yibran Tueni no tenía miedo a morir pero prefería, a ser posible, seguir vivo. No tenía tampoco duda alguna de estar en la lista negra de los enemigos de un Líbano libre, independiente, soberano y democrático. No tenía más remedio que circular en coches blindados, o pasear con sus dos hijas mellizas, de sólo unos pocos meses de edad, rodeado de guardaespaldas. Tueni no tenía más objetivo entre ceja y ceja que luchar, desde su escaño de diputado, desde su tribuna del periódico An Nahar, fundado por su abuelo en 1933, por acabar de una vez por todas con la omnipresencia siria en el país del Cedro. No tenía duda alguna tampoco de la implicación de los servicios secretos sirios y libaneses en el asesinato el 14 de febrero del ex primer ministro, Rafic al- Hariri, como volvió a quedar ayer más que sugerido en el segundo informe entregado por el alemán Detlev Mehlis, jefe de la Comisión de Investigación de la ONU, al secretario general de la organización, Kofi Annan. Tueni no tenía reparos en exigir un Tribunal Internacional para juzgar a los responsables de la muerte de Hariri, que por vez primera en décadas consiguió unir, aunque fuera por unas horas, unos días, a los habitantes del Líbano. No tenía problemas para pedir a la ONU que aprobaran de una vez por todas san- Yibran Tueni AFP ciones contra Damasco. Este prestigioso periodista y diputado (fue elegido en los comicios de junio por la coalición Futuro liderada por Saad Hariri, el hijo del ex primer ministro asesinado) no tenía conocimiento alguno de la existencia de un grupo autodenominado Combatientes por la unidad y la libertad del Levante que reivindicaría horas después del estallido de un coche bomba con más de 50 kilogramos de dinamita en la zona cristiana de Beirut, su asesinato y el de tres de sus guardaespaldas. Exilio en París Tueni no tenía idea de que iba a morir ayer, sólo horas después de regresar de su enésimo viaje a París, donde pasó varios meses de exilio por temor a ser asesinado. El hombre que desde el atentado contra Hariri se había erigido como la voz, la conciencia, el alma de la liberación del país del Cedro, que había liderado junto a otras prominentes figu- ras de la política y el periodismo la revolución de primavera que aceleró la salida de las tropas sirias, no tenía intención de reunirse tan pronto con el ex primer ministro asesinado; con el periodista de su mismo diario, Samir Kasir, abatido el 2 de junio; con Georges Hawi, ex secretario general del Partido Comunista libanés, muerto el 21 de junio... Todos líderes de obra, pensamiento y opinión en contra de la ocupación siria. Todos muertos a lo largo de un año a punto de cerrarse. Yibran Tueni no tenía constancia de ser tan popular entre los jóvenes libaneses, los mismos que salieron ayer a las calles de Beirut, poco después de conocerse su asesinato, en una manifestación espontánea de duelo ahogada por el tañer de las campanas de las iglesias cristianoortodoxas, por los llantos de amigos, compañeros y familiares (entre ellos su tío, Marwan Hamadeh, ministro de Telecomunicaciones, que sobrevivió el pasado año a un atentado similar) Yibran Tueni, 48 años de edad, casado dos veces, padre de cuatro hijas, las dos pequeñas mellizas de sólo unos meses, diputado, periodista, director general del diario An Nahar, cristiano ortodoxo, patriota, luchador por la independencia, y la libertad del país del Cedro ha sido asesinado. No tenía ni idea de dónde ni cuándo. Pero sabía que iba a suceder. Descanse en paz. Horas después, el Gobierno libanés se pronunciaba por una investigación internacional sobre todos los asesinatos de personalidades antisirias, incluido el de Tueni. Esta decisión provocaba la retirada de los cinco ministros chiíes. Querrán consultar a Damasco...