Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 13 12 2005 Internacional SINIESTRO MEDIOAMBIENTAL EN INGLATERRA 27 Catástrofe al norte de Londres Varias dotaciones de bomberos combatían el lunes uno de los mayores incendios en tiempos de paz en Europa, desatado el domingo tras una serie de explosiones en una planta de combustible en el sur de Inglaterra 150 km Efectos de la nube tóxica en el organismo La extinción del incendio Fase 1 A. Se echa espuma en la parte superior del depósito B. La espuma flota sobre el petróleo y va llenando todo el espacio Da lugar a una serie de elementos químicos dañinos, además del dióxido de carbono. La combustión de algunos materiales puede producir dioxinas cancerígenas. Uno de los componentes carcinógeno que podemos encontrar es el benceno. Este humo afecta, principalmente, a personas con enfermedades pulmonares crónicas y asma C. A la vez se refrigeran las paredes del depósito para que no colapsen Mar del Norte Depósito de combustible 1. Al disminuir los niveles de oxígeno que llegan al cerebro se producen náuseas y dificultad en la concentración 2. Escozor en los ojos 3. Inflamación del sistema respiratorio INGLATERRA Planta Buncefield cerca de Hemel Hempstead (Hora de la explosión: 6.04 GMT) Tring Londres Fase 2 Este método de extinción requiere ingentes cantidades de espuma. La ventaja es que no hace falta acercarse al incendio D. Llega un momento en que la espuma ocupa toda la superficie y no deja espacio al incendio M 1 Luton A 1 M 4. Tos y rigidez en el pecho HERTFORDSHIRE Hemel Hempstead M 40 M 25 15 km Suburbios de Londres Unas 43 personas resultaron heridas en el incendio, pero sólo dos de carácter grave La planta incendiada abastece parte del sudeste de Inglaterra y es usado por las petroleras Total y Texaco Unos 2.000 vecinos fueron evacuados, las carreteras principales cerradas y algunos vuelos del aeropuerto de Heathrow aplazados 5. Una exposición muy intensa puede afectar a la piel CG. SIMÓN J. AGUILERA REUTERS NO HAY RAZONES PARA ALARMARSE J. M. TORRECILLA JIMÉNEZ. Gerente de Madrid Salud y especialista en Toxicología UN RIESGO QUE NO HAY QUE DESCARTAR ALFONSO DEL ÁLAMO. Director general de Emergencias del Ayuntamiento de Madrid T ODO parece indicar que los productos que han ardido en la localidad inglesa de Hemel Hempstead, en uno de los mayores incendios de los últimos años, son combustibles de automoción y de aviación, gasolina y queroseno concretamente. Se trata de hidrocarburos destilados del petróleo muy inflamables (por eso se usan como combustibles) que por ingestión o inhalación tienen efectos tóxicos: producen irritación a los órganos y sistemas del cuerpo con los que entran en contacto, tractos digestivo y respiratorio. Además pueden provocar daño cardíaco, neurológico y hepático en diversos grados dependiendo de la cantidad que ingrese en el organismo. Pero todo lo descrito no es aplicable en un caso de incendio. Los productos de la combustión de los hidrocarburos destilados del petróleo usados como combustible son mucho menos tóxicos que el producto original, El humo provocado por el incendio de la planta inglesa solamente se comportará de forma agresiva en personas con enfermedades respiratorias preexistentes y se comportan básicamente como irritantes del aparato respiratorio. De hecho, los inhalamos en pequeñas cantidades todos los días en las grandes ciudades: se trata, en términos generales, de partículas de hollín, pequeñas partes de hidrocarburos sin quemar, óxidos de nitrógeno y monóxido de carbono. Este último gas es enormemente tóxico si alcanza concentraciones altas, como ocurre en incendios confinados en interiores, pero en un incendio al aire libre las concentraciones que pueden alcanzarse son despreciables, con excepción del foco mismo del fuego. Por lo tanto, no existe motivo de alarma seria en la población que pueda verse afectada por el desplazamiento de la columna de humo. Este humo puede causar irritación respiratoria, que solamente se comportará de forma agresiva en individuos con enfermedades respiratorias preexistentes, que son los únicos que deben seguir a rajatabla las indicaciones de encerrarse en sus casas hasta que la contaminación pase. Lo que sí puede suponer un problema en un incendio de esta magnitud es precisamente el efecto medioambiental de los propios métodos de extinción. La filtración en el terreno de la espuma extintora y de los mismos hidrocarburos aún sin quemar podrían contaminar los acuíferos subterráneos. Pero lo más importante, la salud de las personas, no se encuentra gravemente amenazada de forma inmediata. Al menos, no por este siniestro. L a posibilidad de que un siniestro como el que se está produciendo en la zona de Lutton en Londres se diera en Madrid no se puede descartar. Existen diversos depósitos de hidrocarburos en el entorno municipal de Madrid, y el mayor tiene una capacidad de almacenamiento de 23 millones de litros de hidrocarburos. La situación de seguridad de estos almacenamientos está permanentemente controlada. Para ello existen sistemas de control de derrames de combustibles, sistemas de prevención contra la posible aparición de incendios, y finalmente sistemas de control de la extinción para incendios. En cualquier caso una incidencia de las características del accidente inglés implica declarar el estado de alerta y activar el sistema municipal de emergencia. Si el siniestro adquiriese una dimensión que exigiese una activación de más del 50 de los recursos de bomberos municipales se pasaría información a la Comunidad de Madrid por si fuera necesario contar con la ayuda de sus servicios. Naturalmente el triángulo de la emergencia y la seguridad del Ayuntamiento de Madrid se pondría en marcha con la aplicación de las funciones asignadas a cada cuerpo. La Policía acordona y asegura la zona y garantiza la permeabilidad de las vías de evacuación de los vehículos de emergencia, los bomberos evacuan, rescatan y controlan el incendio y SAMUR- Protección Civil atiende y traslada a los heridos. El acceso de los bomberos debe realizarse bajo las máximas condiciones Existe especialmente el riesgo de boil over una concentración de gases calientes que producen un fenomenal estallido al contacto con el agua de protección teniendo en cuenta las elevadísimas temperaturas que se alcanzan en estos siniestros y la toxicidad de los gases y vapores emitidos. Es esencial la valoración de los riesgos y la consideración de los efectos derivados de la particular naturaleza del combustible y de las temperaturas generadas. Especialmente existe el riesgo de boil over que podría explicarse como una concentración tremenda de gases calientes que entran en contacto con una superficie de agua generando un efecto similar al de el estallido de una gigantesca olla a presión, lanzando un onda de fuego y calor hasta a 10 veces la altura del propio depósito incendiado. Este fenómeno ha ocasionado numerosos casos de muertes y lesiones entre los servicios de extinción. La respuesta al siniestro tendría una naturaleza muy distinta en el caso de que existieran heridos o personas atrapadas en el interior de las instalaciones que exigieran su rescate inmediato.