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8 Opinión MARTES 13 12 2005 ABC LA BURBUJA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. LOS MUERTOS NO CANTAN VICTORIA A exhibición del número de enemigos muertos en las guerras fue el orgullo de los Ejércitos de todos los tiempos. Las cifras se falsearán siempre, por exceso o por defecto. Alardear de haber matado muchos enemigos y haber sufrido pocas víctimas propias era una constante hasta hace medio siglo. Las cosas empezaron a cambiar tras la guerra de Corea, donde murieron 25.000 estadoLUIS IGNACIO unidenses, y PARADA sobre todo tras la del Vietnam, donde cayeron 57.000. Hace quince años, tras la Guerra del Golfo, el entonces presidente de Estados Unidos, padre del actual, puso en circulación el concepto de guerra rápida y cero muertos americanos Y desterró el concepto victoria igual a aniquilación Su hijo, George W. Bush, cifró ayer en 30.000 el número de civiles muertos en acciones de combate o terrorismo en Irak desde la invasión de marzo de 2003. La cifra es prácticamente la misma que reveló la Iraq Body Count, una organización asesorada por el Oxford Research Group que reúne a académicos de Estados Unidos y Gran Bretaña. En mayo pasado estimó que las bajas civiles podían oscilar entre 27.383 y 30.892, mientras que las militares estarían comprendidas entre 4.895 y 6.370. Se basaba en más de 10.000 informes de organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación independientes. Pero advertía que eran sólo un primer recuento detallado. Porque, el año pasado por estas fechas, The Lancet primer periódico de los médicos británicos, calculaba que el número de civiles iraquíes muertos por causas directas o indirectas vinculadas con la invasión podría llegar a los 150.000. Cualquiera que sea finalmente el número de víctimas en Irak y sabiendo ya que los muertos estadounidenses se acercan a los 2.000, parece claro que ha fracasado aquel propósito de conseguir que la medida del éxito fuese lograr los objetivos político- militares con cero bajas propias, pocas víctimas civiles del enemigo, mínimos daños colaterales y rápida ayuda a la reconstrucción. L Berzosa, el progresista Qué razón tiene el refrán que dice que ellos se lo guisan y ellos se lo comen A la Universidad Complutense esa sentencia le viene como anillo al dedo. También le encaja bien la de una cosa es predicar y otra dar trigo Y es que el actual rector de dicha Universidad, que se jacta de su progresismo y de ejercer su cargo con justicia y equidad, ha tomado una decisión que de progresista no tiene ni el nombre. Me explico: Berzosa ha decidido echar de sus casas a los familiares del personal laboral que ocupan las viviendas de la Universidad Complutense, muchas de ellas ubicadas en las propias Facultades, y cuyos ocupantes son viudas y huérfanos de trabajadores de la Complutense, con escasos recursos. Bien es cierto que con la ley en la mano, el reglamento sobre adjudicación y uso de esas viviendas estipula que el citado uso se extingue por el fallecimiento del titular o por el cese de la prestación del servicio Sin entrar en las más que discutibles consideraciones éticas de tal reglamento, aprobado el 4 de diciembre de 1986, sí me gustaría traer aquí otro reglamento, también de adjudicación y uso de viviendas pero esta vez para- ¡qué gran diferencia! -los profesores. Aquí la ley que los propios profesores se han cocinado establece que ni el fallecimiento del titular ni la jubilación del mismo generan el desahucio de la vivienda. Esa norma dice que continuarán disfrutando de esos derechos (por cierto, de viviendas de más de 200 metros cuadrados en zonas tan exclusivas como Moncloa) los jubilados, el cónyuge superviviente y hasta los hijos menores de 23 años. La caridad bien entendida empieza por uno mismo. ¿Verdad, señor Berzosa? Bien haría el rector en no suscribir una decisión tan injusta como la que está a punto de aplicar. No van a entender los trabajadores y alumnos de la Complutense que su rector sea el responsable de una tropelía de tales características que ampara a profesores de sueldos bastante abultados, a los que se les otorga viviendas casi con ca- Muertos en carreteras Por mi condición de maestro y director de autoescuela durante 45 años he tratado de inculcar a muchos miles de personas estos postulados: la mayoría de los accidentes de tráfico son evitables. Casi todos los accidentes mortales son consecuencia de una infracción grave. Si se respetan las normas, es muy difícil matarse. No es cierto que nosotros somos los mejores conductores. No es cierto que sólo se matan los otros. A mis 77 años tengo que reconocer que mi fracaso ha sido rotundo, porque no he conseguido convencer a casi nadie, ni a políticos, ni a profesores, ni a guardias, ni a jueces, ni a mis amigos, ni a cualquier clase de alumnos, ni a mis propios hijos... y quizá ni a mí mismo, de la certeza de las anteriores premisas. Mi angustiosa experiencia sobre el comportamiento humano me ha hecho llegar a la convicción de que la educación familiar, social, escolar, académica, técnica, económica, sanitaria y religiosa es imprescindible, pero que nunca se alcanzará suficientemente; y que sólo se evita esta permanente tristeza de los accidentes mortales si el Gobierno prohíbe matar y matarse en la carretera. ¿Cómo? Sólo con dinero, que es lo único que realmente duele, convence y previene. Si quien incumple gravemente las normas, especialmente sobre la letal velocidad, los adelantamientos, el alcohol... sabe que le cuesta 1.000 euros, además de otras sanciones complementarias, en menos de un año los muertos se habrán reducido a la cuarta parte, es decir, 3.200 menos anuales. No comprendo cómo tantos conductores pueden relacionar las sanciones, los radares secretos, los agentes camuflados... que es casi lo único que salva nuestras vidas, con la recaudación. ¿Quién puede tener miedo a las sanciones si es prudente y cumple las normas? Espero que muchos escuchen este grito de dolor por tantos muertos e inválidos en la inclemente carretera y mediten y colaboren para conseguir la solución a este primer problema de España. GerardoMartínPascual. Boadilla del Monte (Madrid) rácter vitalicio, mientras se desahucia a viudas de modestos trabajadores sin más patrimonio que el de su esfuerzo a favor de la Universidad durante gran parte de su vida. ¿No debería ser al revés, señor Berzosa? ¿No tiene más oportunidades de ahorrar para adquirir una vivienda propia quien más sueldo ha percibido durante su vida laboral? M. López. Madrid. Aclaración El pasado martes día 6 de diciembre este periódico publicó un artículo sobre las Asociaciones de Víctimas del Terrorismo en el que se mencionó mi nombre en dos ocasiones. Una en Quién es quién en la columna dedica- da al señor Alcaraz, cuando se dice que llegó a esta entidad hace tres años, como miembro de la directiva que superó la profunda crisis con la que se cerró la etapa de Ana María Vidal- Abarca y la segunda cuando Roberto Manrique dice a partir de 1991, yo mismo me convertí en el delegado de la AVT en Cataluña, cargo que desempeñé durante años, hasta que en 2002 la prensa reveló las irregularidades económicas en la organización, lo que originó una crisis profunda de la entidad, con la salida del equipo de Ana María VidalAbarca Quisiera puntualizar que estas informaciones no responden a la realidad. Fui presidenta de la AVT desde 1988 hasta 1999, en que dejé dicho cargo, pasando a formar par- te de la Junta Directiva como un miembro más, a título testimonial y sin desempeñar cometido alguno más que el de simple vocal. Fui yo personalmente quien, tres años más tarde, en 2002, al ser alertada de las irregularidades en la administración de la AVT, que puse en conocimiento de la junta, dimití de mi condición de miembro de la misma, dejando constancia ante notario de este hecho, al tiempo que di cuenta de las razones de mi dimisión al secretario de Estado de Interior. Desde ese momento dejé de participar en las actividades de la AVT, centrando mis esfuerzos en la Fundación de Víctimas del Terrorismo. Cuando el señor Alcaraz llegó a la presidencia de la AVT, yo había dejado ese cargo cuatro años antes. En cuanto a las declaraciones del Sr. Manrique, quiero dejar constancia de que en 2002 yo no formaba parte del equipo que dirigía la AVT como él afirma y que fue después de mi denuncia y posterior renuncia como vocal de la junta directiva cuando el caso saltó a la prensa y no antes. Me veo obligada a hacer estas aclaraciones con la única finalidad de evitar falsedades que constituyen un claro perjuicio para mi persona. Ana María Vidal- Abarca. Madrid.