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ABC MARTES 13 12 2005 Opinión 7 Chávez participó abiertamente en una manifestación contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en compañía de, entre otros, Evo Morales, el líder de los productores de coca de Bolivia, que bien podría convertirse en el próximo presidente de ese país. De igual forma, Chávez está apoyando claramente a Daniel Ortega, el sempiterno candidato presidencial sandinista de Nicaragua, y a Shafick Handal, el igualmente sempiterno candidato del FMLN en El Salvador. Su ex embajador en México participaba abierta y ruidosamente en los mítines de la campaña presidencial del jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador. LA ESPUMA DE LOS DÍAS NOSTALGIA DE OPOSICIÓN L tal vez se haya extralimitado. Durante años se le ha acusado de retomar la labor de Fidel Castro: apoyar la retórica del radicalismo y el antiimperialismo, si no de la revolución, en toda América Latina. Podría ser tiempo de que las demás naciones latinoamericanas y la comunidad internacional tomaran en serio esas acusaciones. Chávez está regalando petróleo a las naciones insulares del Caribe y a Cuba y está comprando deuda argentina para contribuir al futuro político de Néstor Kirchner. El mes pasado, en Mar del Plata (Argentina) Parece haber un hilo conductor en gran parte de la política exterior de Chávez: provocar una gran confrontación con los Estados Unidos. El peligro, por supuesto, es que cuando esta confrontación llegue, si es que llega- -sobre Bolivia, el ALCA, los derechos humanos o la libertad de prensa- será muy tarde para desactivarla. Entonces, el reto está en evitar la confrontación que Chávez claramente desea. Desgraciadamente, la Administración Bush no ha demostrado ser particularmente hábil para evitar conflictos. Las demás naciones del hemisferio tienen un interés directo en impedir una lucha que las obligaría a tomar partido y podría amenazar sus intereses económicos y de seguridad nacional. Aunque muchas de las posturas de Chávez han encontrado apoyo en algunos países latinoamericanos, las divisiones que él y la Cuba de Castro han creado en América Latina- -entre izquierda y derecha, entre los que apoyan el libre comercio y los bolivarianos entre los que están a favor y en contra de Estados Unidos- -son artificiales en gran medida, y por supuesto no es imposible superarlas. Ciertamente, muchos líderes latinoamericanos han intentado moderar y controlar a Chávez y han fracasado. Pero el costo de no intentarlo de nuevo podría ser muy alto. La última vez que hubo una confrontación entre líderes revolucionarios y Estados Unidos en América Central en la década de los ochenta, todos perdieron. Una nueva división del hemisferio, creada por un líder que nada en petróleo, sería mucho más desastrosa. Project Syndicate, 2005 PALABRAS CRUZADAS ¿Son adecuadas las medidas de Tráfico contra los accidentes? SALVAJES EN LA CARRETERA NO TODO ES REPRESIÓN UCEDE que aquí somos muy aficionados al palo, menos a la zanahoria y casi nada a la cooperación entre los distintos estamentos. En ciertos aspectos, los poderes mantienen un talante autoritario, buscando el gran hermano que controle al ciudadano, en lugar de procurar ayudar a este ciudadano, que es, por cierto, quien paga los impuestos: no correr, no fumar, no hablar con la prensa... Estamos de acuerdo: muchos corren mucho, algunos no se ponen el cinturón, unos pocos beben más allá del límite y uno o dos se drogan o cometen todo tipo de locuras. Pero ojo: no podemos decir que todos los accidentes son obra de locos, de suicidas o de homicidas en potencia. Ni en todos los siniestros tiene la culpa el conductor. FERNANDO Bien, hagamos un pacto de Estado para JÁUREGUI reducir las muertes; comencemos por mejorar la información en las carreteras- -seguro que usted también ha encontrado ejemplos que serían de risa si no fuesen de llanto- la planificación y la publicidad. Menos tremendismo, menos boutades y más cosas positivas y constructivas, sería igualmente una buena receta. El señor director general de Tráfico es persona sin duda bienintencionada, pero acaso locuaz en demasía. Y ya vamos viendo que, desgraciadamente, los resultados obtenidos con sus iniciativas, muchas de las cuales pasan por aterrorizar al conductor, no son lo que se dice espectaculares. H ACE un par de horas un coche ha adelantado por la derecha a toda velocidad en la M- 30, la circunvalación de Madrid que está en obras desde hace un año, con las líneas amarillas cruzadas por los muchos retoques y loscarriles cambiando de trazado cada poco, lo que obliga a circular con mucho tiento porque te juegas el tipo. Iba escuchando la radio: casi cien muertos el fin de semana. Jáuregui es experto en echar la culpa al director de Tráfico, el que sea, pero algo tienen que ver los conductores que enchufan con fuerza el pie en el acelerador y se toman las medidas de precaución a título de inventario. El que me ha adelantado por la derecha es carne de cañón para engrosar la lista de accidentados, pero además puede causar la muerPILAR te a quienes tienen la desgracia de cruzarCERNUDA se en su camino. O de ir por el mismo camino. El límite de velocidad lo cumplen muy pocos, asusta ver la cantidad de vino y licores que se consumen en los bares y restaurantes de carretera, infinidad de jóvenes cogen el volante después de haberse metido de todo en las discotecas, y adelantar en un rasante es moneda corriente en un porcentaje importante de conductores españoles. Siempre dedicamos palabras poco amables a los que imponen castigos y abogamos por la prevención más que por la represión. Pero la mayoría de los accidentes los provocan los conductores irresponsables. Algunos de ellos son auténticos salvajes. S ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate OS políticos conforman un curioso grupo profesional: se pasan la vida urdiendo estrategias para alcanzar el poder y una vez han conseguido su objetivo se lamentan con amargura de las servidumbres de su nueva situación. Lo que en la oposición se considera legítimo control del poder, desde el cargo se sufre como un acoso feroz y escasamente democrático. Son los milagros que consiguen obrar la moqueta ministerial, siempre cálida y acogedora, y la corte de aduladores- -no menos cálidos y acogedores- -que aparece por el despacho minutos después de la publicación del nombramiento en el BOE. Los medios de comunicación críticos pueden ser sindicato del criCARMEN men pornotertulias MARTÍNEZ brunete mediática poCASTRO der fáctico fácilmente reconocible o más recientemente bazofia periodística El término es lo de menos, lo de más es la intención común a todos ellos. El gobernante siempre es un hombre malinterpretado y tergiversado por los periodistas, maltratado por la oposición y pagado con ingratitud por esos ciudadanos insensibles a sus desvelos. En definitiva, una víctima. Esos vicios democráticos de pedir cuentas, explicaciones y responsabilidades resultan insoportablemente engorrosos para quienes están íntimamente convencidos de ser una bendición que sus gobernados no saben apreciar en lo que vale. Esa regla común a todos los gobiernos se ha cumplido a una velocidad prodigiosa en el caso de Rodríguez Zapatero. El presidente tiene razones para sentirse incomprendido; en sólo veinte meses ha conseguido batir todos los registros conocidos en materia de protestas callejeras y batacazos demoscópicos. Zapatero nos pide fe, pero los ciudadanos sólo estamos dispuestos a conceder un margen limitado de confianza. El PSOE y sus publicistas pueden volver cuantas veces quieran sobre la guerra de Irak o animar el patio con nuevas filtraciones sobre los accidentes del Prestige o del Yak 42 Puede insistir en ello si les sirve de consuelo, pero no dejarán de ser golpes que se lanzan al vacío contra un enemigo que ya fue castigado por los ciudadanos. Esa sorprendente apelación al pasado sólo es útil para mantener la moral de la tropa, bastante atribulada desde hace meses. Es la nostalgia de ese tiempo feliz de la oposición, cuando nadie pedía responsabilidades, cuando todo era fácil; cuando Zapatero pasaba por ser un político inocente; cuando Maragall era el inventor de una fórmula para lograr el encaje definitivo de Cataluña en España y cuando Aznar era el único culpable de la crispación política. Pedir hoy la comparecencia de Álvarez Cascos para hablar del Prestige mientras se impide la de Montilla para explicar su insólita circunstancia como juez y parte de la OPA contra Endesa resulta a todas luces incongruente. Ni Cascos es ministro ni hay chapapote en Galicia. El ministro hoy es Montilla, y lo turbio, su indisimulado apoyo a determinados intereses empresariales. Eso sí merece una explicación.