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ABC LUNES 12 12 2005 Deportes 91 PRIMERA DIVISIÓN DECIMOQUINTA JORNADA ASÍ JUGARON ATLÉTICO DE MADRID Falcón: bien. Valera: bien. Pablo: regular. Perea: bien. Antonio López: bien. Maxi: bien. Luccin: regular. Gabi: regular. Ibagaza: notable. Kezman: regular. Fernando Torres: bien. Zahínos: regular. Petrov: sin calificar. El entrenador: Bianchi. Regular. Planteó el sistema que le gusta, 4- 3- 1- 2, y el equipo funcionó durante cuarenta y cinco minutos. Después, tardó demasiado en dar entrada a Petrov y para ello sentó a un delantero. Lo mejor: el criterio de Ibagaza. El retorno al gol de Torres. Lo peor: el hundimiento físico. La incapacidad para defender el 1- 0. ALAVÉS Costanzo: bien. Gaspar: bien. Juanito: bien. Sarriegui: bien. Poli: regular. Carpintero: bien. Edu Alonso: regular. Astudillo: regular. Bodipo: bien. Mehdi Lacen: regular. Nené: bien. Coromina: regular. Jandro: regular. Aloisi: sin calificar. El entrenador: Chuchi Cos. Bien. Eficaz planteamiento de contención y de contragolpe, con cinco centrocampistas para frenar al rival y el peligro en la respuesta de Bodipo y de Nené. Lo mejor: la disciplina táctica, el poderío físico, los movimientos de Nené. Lo peor: el descontrol tras el 1- 0. ban los jugadores en septiembre porque afrontaban los partidos cansados, dada la dureza de los entrenamientos de Bianchi. Una crítica que expusieron en los despachos. Será por eso o por falta de fondo físico, pero lo cierto es que el cuadro rojiblanco se queda exhausto al cabo de una hora. Un agotamiento que alimenta la desconcentración y permite esos goles que han machacado al Atlético frente al Deportivo, el Villarreal, el Español, el Athletic y ahora, ante el Alavés. Bianchi tuvo que soportar los silbidos de la afición por el cambio de Petrov por Kezman y por el hundimiento del equipo IGNACIO GIL Torres despierta del letargo, pero el Atlético ya hiberna en la crisis Jugó bien una hora, dirigido por Ibagaza, hasta que repitió sus errores y sufrió la bronca general TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. No puede ser. La crisis es alargada, por extensa, y profunda, por falta de mimbres. El cambio de sistema y de jugadores en el Atlético no evitó la sexta jornada consecutiva sin ganar. El sistema 4- 3- 1- 2 que Bianchi aplicaba en Boca Juniors estaba dando resultado a los pies de Ibagaza y, a partir de la hora de juego, el Atlético volvió a cometer los mismos pecados que le han costado ya demasiados puntos en este campeonato. Esos errores de concentración defensiva, ese hundimiento físico y esa falta de gol que le han colocado con los mismos números que en el año del descenso. Unas carencias, una debilidad, que permitió el empate de Sarriegui, después del bonito tanto de Torres, y que suscitaron al final la explosión de la afición más sufrida del mundo. Los silbidos y los pañuelos se adueñaron del Calderón. No aguantan más. Aunque volverán, porque sienten los colores más que nadie. El regreso al gol de Torres, después de ocho jornadas sin marcar- -desde el Bianchi: Tengo contrato y voy a seguir El público tiene razón al protestar, es lógico que esté disconforme porque no es la primera vez que perdemos puntos de una forma estúpida, pero le pido que tenga paciencia Carlos Bianchi enjuició así los silbidos de la afición. Contragolpeó al abordar la pregunta sobre la igualdad entre los números de su equipo y los que el Atlético tenía el año del descenso: Vamos a salir. Siempre dije que soy el primer responsable Cuestionado por el respaldo de la directiva, el técnico argentino fue escueto: Pregunten a los jugadores, Tengo contrato y voy a seguir trabajando Explicó las causas del 1- 1, unos fallos conocidos: Conservar un resultado nos agarrota. Dejamos de jugar como lo hacíamos. Cada balón aéreo es un peligro. Los tres últimos goles sufridos fueron de cabeza. Es preocupante verdad. Había por fin, al menos, un estilo de juego, con un director. Esa personalidad, sin embargo, desapareció a medida que Ibagaza y el equipo en general se quedaron sin fuelle y llegó, a la postre, la resignación temida, el desencanto esperado. Se desperdiciaron los pases del Caño y después, una vez más, se repitió la decepción. Esas hecatombes de los segundos actos son un problema grave. Se queja- Falcón evitó la tragedia al final La verdad es que la escuadra madrileña no sabe sujetar un marcador. Una realidad que se agrava porque los hombres de Bianchi son la negación del gol. Quince tantos en quince encuentros. Torres sumó ayer su cuarto tanto en la Liga. Los mismos lleva Kezman. Petrov persiste sin ninguno. Sintomático. Esta vez, Maxi, Pablo, Antonio López, Zahínos, Luccin y Galletti, otrora soluciones de urgencia, no les sacaron las castañas del fuego y el Atlético se quemó en su impotencia. El gol volador del Niño similar al que Cruyff le marcó a Reina en los años setenta, fue la excepción que confirma la regla. Para remate- -es un decir- -el entrenador argentino enojó a los aficionados con sus decisiones. Tardó en utilizar a Petrov y cuando lo hizo sentó a un delantero, Kezman. La bronca se consolidó en ese momento. Y para colmo, la defensa también falla. Recibió otro gol de cabeza... Y Perea hizo un penalti a Bodipo no señalado... Y Falcón salvó al final la tragedia en un remate a bocajarro de Aloisi. El Atlético necesita más de un fichaje para silenciar los silbidos. ATLÉTICO DE MADRID ALAVÉS 1 1 Atlético (4- 3- 1- 2) Falcón; Valera, Pablo, Perea, Antonio López; Maxi, Luccin (Zahínos, m. 55) Gabi; Ibagaza; Kezman (Petrov, m. 75) y Fernando Torres. Alavés (4- 1- 4- 1) Costanzo; Gaspar (Coromina, m. 42) Juanito, Sarriegi, Poli; Carpintero; Edu Alonso, Astudillo (Aloisi, m. 76) Bodipo (Jandro, m. 55) Mehdi Lacen; y Nené. Árbitro Ramírez Domínguez. Amonestó a Nené, Juanito, Luccin y Gabi (quinta) Goles 1- 0, m. 65: Torres. 1- 1, m. 80: Sarriegui. 2 de octubre en Málaga- hacía presagiar un cambio de tendencia. El nuevo esquema rojiblanco, con Ibagaza y sin Petrov, había recuperado la ilusión de los seguidores durante unos buenos cuarenta y cinco minutos, los iniciales, de la mano, a los pies, del centrocampista argentino, que ofreció criterio al fútbol con pases incisivos que Mateja Kezman y Maxi Rodríguez no supieron aprovechar en la hora de la