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86 LUNES 12 12 2005 ABC Deportes El Madrid muestra una idea y con ella le basta ante el Málaga Los blancos estuvieron mejor situados, tuvieron más control de balón y fueron claramente superiores a un rival solamente voluntarioso JOSÉ MANUEL CUÉLLAR No fueron grandes cosas, sólo detalles nimios que, sumados unos a otros, fueron conformando una idea, un plan y una mejora fundamental para que el Real Madrid exhibiese un fútbol más apañado. Al menos tuvo más tiempo el balón en su poder, algo vital para un equipo como éste. Con Guti, Zidane, Baptista (aún en el flojo partido del brasileño) Robinho y, sobre todo, Sergio Ramos (excelente) más juntos en una pequeña parcela del terreno de juego, que el Madrid moviese el balón con fluidez y controlase el partido era sólo cuestión de tiempo. Claro que el Málaga sabía todo esto y se puso con énfasis a trabar el partido, a hacerlo abrupto y brioso, con mucho músculo, para entorpecer las vías de fluidez de los madridistas. Lo consiguió mientras le duró el pulmón. Más o menos lo que a todos, unos veinte minutos. Pero incluso en ese tiempo no tuvo fútbol ofensivo suficiente para inquietar a Casillas. Lo hizo todo como los toros bravíos, a cabezazo limpio contra el muro, con un fútbol directo y basto, sin elaborar una sola jugada y a pelotazo limpio a Salva, que se dedicó a empujar todo lo que tenía delante, ya fuese esférico o rival, lo mismo daba. No son armas suficientes para desarbolar ni siquiera a este Madrid conva- MÁLAGA REAL MADRID 0 2 Málaga (4- 2- 3- 1) Arnau; Alexis, César Navas, F. Sanz (Morales, m. 73) Valcarce (Diego Castro, m. 84) Anderson, Juan Rodríguez; Edgar, Antonio Hidalgo (Paco Esteban, m. 56) Nacho; y Salva. Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Míchel Salgado, Pavón, Helguera, Roberto Carlos; Guti, Sergio Ramos; Robinho (Diogo, m. 86) Baptista (Pablo García, m. 84) Zidane; y Ronaldo. Árbitro Daudén Ibáñez, del Comité aragonés. Enseñó tarjeta amarilla a César Navas, Salva, Sergio Ramos, Anderson, Fernando Sanz y Valcarce. Goles 0- 1, m. 33: Sergio Ramos. 0- 2, m. 37: Robinho. dular del contrario a veces, pero también llegando arriba y dando pases en profundidad. En siete minutos, el Madrid liquidó el encuentro. Se fue Robinho en una diagonal y metió un zapatazo a la escuadra de Arnau. Fin de la historia. En el toque y toque del Madrid, que mareó a su rival, sólo hubo aristas arriba. Ni Ronaldo, remolón y lento, ni Baptista, impreciso y también torpón, reflejaron en ocasiones claras el abrumador dominio blanco. Buena organización visitante Pero hubo un denominador común en el Madrid: el orden y la organización. Y, también, detalles inteligentes, como la decisión de López Caro de colocar a Sergio Ramos en el lado izquierdo del medio centro para que desde ahí auxiliase a Zidane y Roberto Carlos, jugadores poco dados a recular hacia atrás. Aún con esas mejoras- -mayor control de balón, gente bien colocada, mayor nivel de Zidane (algo muy importante para la creación de este equipo) o una mayor participación de Robinho- -el Madrid siguió exhibiendo viejos vicios. Por ejemplo, en la cuesta abajo en que él mismo metió al partido con su toquecito lento y mareante, acabó por dormirse, se dejó ir y no apretó al rival con la intensidad y determinación que López Caro había pedido. Y leciente. En cuanto pudo respirar por la asfixia del rival, se vio que el Málaga estaba acabado. Mucho más cuando Sergio Ramos, formidable todo el partido, entró como un huracán en un córner primorosamente sacado por Zidane para cabecear el balón y establecer el 1- 0 en el marcador. Desde ese momento, el equipo de Tapia desapareció del mapa. El Madrid empezó a tocar y Sergio Ramos, a aparecer en todos lados, rompiendo la me- por ahí tuvo su opción el Málaga, por ahí y por la salida al campo de Morales, un jugador que siempre se ha caracterizado por crear problemas al Madrid con su altura, lo que tiene que ponerse en el debe de Tapia, por no haberle sacado antes por mucho que acabase MARCAJE AL DEBUTANTE López Caro dejó la zona técnica como un solar J. A. Las pulsaciones de Juan Ramón López Caro no se acercaron nunca al umbral prohibido. El entrenador del Real Madrid vivió un partido seguramente más tranquilo de lo que había pensado en los días previos. El acierto de Sergio Ramos y la puntería de Robinho antes del descanso posibilitaron una tarde placentera para su debut en el Campeonato de Liga. Cierto es que hasta ese minuto treinta y siete el técnico vivió el choque con muchísima intensidad. No aguantó más de cuatro minutos sentado en el incómodo banquillo visitante de La Rosaleda. Hasta que el Real Madrid hizo diana en la portería de Arnau se movió de un lado a otro de la zona técnica con los brazos cruzados. No paró de dar instrucciones y de corregir posiciones. Sobre todo, pi- Roy Keane y la profundidad de la plantilla MADRID. El Real Madrid se muestra muy interesado en la contratación en el mercado de invierno del medio centro Roy Keane (34 años) hasta final de temporada. Keane rompió hace unas semanas su relación con el Manchester United después de casi trece años de idilio. El internacional irlandés llegaría libre (el club blanco no tendría que pagar traspaso) para dar profundidad a la plantilla, pensando que en lo que resta de temporada tendrá que jugar domingo- miércoles cada semana y que anda justo de jugadores- -no puede disputar la Liga de Campeones porque ya lo hizo con el Manchester- Esta contratación no supondría la salida de Gravesen, salvo que llegase una oferta irrechazable de algún club europeo. Según la prensa inglesa, la operación podría haberse cerrado ya. López Caro ayer en Málaga EFE dió a sus jugadores que no perdiesen la posición porque en ocasiones su equipo se hizo demasiado largo para montar con cierto orden la presión. Cuando Sergio Ramos marcó López Caro se metió en el banquillo de puntillas, sin hacer ruido, para celebrarlo con Maqueda, su segundo. Se sentó y comentó la jugada en petit comité Con el segundo, tres minutos después, quedó invadido por una ola de satisfacción y de alivio. La segunda parte fue más plácida porque el Real Madrid siempre tuvo el control del partido. No movió el banquillo hasta el minuto 84, cuando retiró a Baptista y entró Pablo García. Fue entonces cuando se vio su gesto más efusivo. Estrechó la mano del brasileño para darle las gracias, aunque el centrocampista no entendió su agradecimiento.