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56 Cultura LUNES 12 12 2005 ABC Aquiles Machado cantará una de las funciones de Luisa Miller b El venezolano ocupará el lugar del tenor argentino Marcelo Álvarez, que se ha negado a cantar el día 14, porque no hay dos días de descanso entre función y función SUSANA GAVIÑA MADRID. El tenor venezolano, afincado en Madrid, Aquiles Machado interpretará el miércoles el papel de Rodolfo en la ópera que estos días se puede ver en el Teatro Real, Luisa Miller Lo hará en sustitución del argentino Marcelo Álvarez, que, con este título de Verdi, acaba de debutar en Madrid, y en el que se había anunciado que interpretaría las ocho funciones programadas por el coliseo madrileño. Sin embargo, esto no es así. Una de ellas, la del día 14, tendrá otro protagonista. Al parecer, y según ha confirmado a ABC el propio Marcelo Álvarez, el motivo de este cambio se debe a que el teatro tenía previstas siete funciones y a última hora agregó una octava, pero con el problema de que sólo había un día de pausa entre la del 12 y la del día 14- -afirma- Y yo no canto nunca, y menos un repertorio así, si no tengo dos días de descanso. Mis compañeros han aceptado, pero yo no Esto ha motivado que el Real haya tenido que buscar a otro tenor, Aquiles Machado, por el que Álvarez siente un gran cariño y admiración. Lo hará muy bien, porque tiene experiencia El tenor argentino también quiere dejar claro que esto no sólo sucede en el Real, donde tiene previsto cantar en 2008 Un ballo in maschera y Ernani en 2010. En muchos teatros añaden más funciones a última hora porque saben que se van a vender. A mí me ha sucedido mucho en Londres y en Alemania, pero no siempre puedo asumirlas Álvarez, que a pesar de su debut tardío en la ópera, a los 30 años, ha actuado ya en los mejores teatros del mundo, subraya la gran dificultad de Luisa Miller Aunque hay mucha gente que piensa que los cantantes se ahorran energías en todo el primer acto, y que comienzan a cantar en el segundo, eso no es así- -indica- Lo que sucede es que Verdi escribió casi bel canto en ese primer acto, y en él se pierden energías muchas veces, porque es un mixto entre la tradición verdiana y los compositores anteriores Además- -añade- -es muy dura para el tenor, porque no para de cantar Confiesa que, aunque no es Verdi puro motivo tal vez por el que haya quedado arrinconada en el repertorio, él quiere mucho a esta ópera que debutó hace un par de años en el Covent Garden. Me alegro de que le guste a la gente aquí, porque, además, es una historia de amor muy real, más que otras como Lucia di Lammermoor bromea. Marcel. lí, delante de su maquinaria en el patio de La Casa Encendida, en Madrid JAIME GARCÍA Mondo Antúnez la nueva relación hombre- máquina según Marcel. lí El fundador de La Fura presentó performances e instalaciones en La Casa Encendida b Este auténtico pionero en el arte interactivo en Europa mezcla en su nuevo universo robots, bailarines, ordenadores... Y, por supuesto, la participación del espectador J. HERNÁNDEZ MADRID. Hace ya tres lustros que ejerció de comandante de La Fura dels Baus, esa forma de llevar el arte al extremo del caos y el desorden, pero desde entonces ha seguido abonado a este mismo campo, el de la heterodoxia. Ahora es tiempo de presentarla en Madrid, más en concreto, en La Casa Encendida, que ha acogido su particular espectáculo que este artista catalán (Moiá, 1959) pionero de la interactividad en la performance y la instalación, denomina mecatrónico y que, en realidad, es una reflexión sobre la nueva relación entre el hombre y la máquina en un mundo, el actual, dominado por la electrónica. Marcel. lí ha dividido Mondo Antúnez en tres partes. Una de ellas es Pol una fábula mecatrónica sobre esos seres, en su opinión, ya anticuados que son los robots. Es díficil construirlos dice, por lo que ha echado mano de la ayuda del público para un show que se ha desarrollado en el propio patio de estas instalaciones de Caja Madrid. En este espectáculo se han presentado cinco artefactos mecánicos, una pantalla panorámica y dos actores. Al final, el público participó en el desenlace de una obra que, desde su estreno en 2002, ha viajado por Holanda, Francia, Italia y Austria, país este último donde recibió la mención honorífica en el Festival de las Artes Electrónicas de Linz. Mondo Antúnez también pin- cha en lo que Marcel. lí llama prótesis emotivas a través de Human machine una recreación sui generis sobre las tragaperras; Alfabeto una exploración de estados como la angustia, el placer, la alegría o el dolor y que es la única que se ha pasado antes por Madrid; y Tantal su obra más reciente. Esta pieza, producida por la Maison Europeene de la Photographie de París en 2004, es, en palabras del artista, la más agresiva, ya que toca temas tabú y donde el espectador presta su cara por la vía informática a los actores de una película. Por último, este ex furero ha completado su universo Antúnez con el documental El dibuxant una inmersión en su vida ha sido un shock para mi familia reconoce) sus obsesiones artísticas y su evolución artística. Pero sin ser un coñazo puntualiza un artista cuya obra ha sido expuesta en más de treinta países. TEATRO Yo soy aquel negrito Autor: M. Murillo. Dir. e ilum. A. Gil Aparicio. Esc. D. Gálvez. Vest. M. Álvarez. Int. José A. Lucia, E. Donoso, N. Diezma, J. Duarte, T. Agudo y C. Mayo. Teatro Wonderland Mayor. Madrid. EL PASADO ES UN TEBEO JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN quel negrito del África Tropical, sí, el que cultivando cantaba la canción del Cola- Cao, sirve de hilo conductor del repaso de cinco decenios de la vida española que propone este entretenido espectáculo que mezcla música, bailes, imágenes de NODO, referencias radiofónicas y televisivas, y cuñas de publicidad, para componer una suerte de paisaje sentimental y sociológico animado. Desde los años 50 hasta nuestros días, una mirada hacia atrás sin ira, pero sin renunciar a una ligera crítica tamizada por el humor y estructurada casi como si se tratara de las viñetas de un tebeo, A así como personajes de historieta parecen el negrito en cuestión (que guarda semejanza con el Babalú de Benejam) y los componentes de la familia protagonista de este paseo por el pasado, adecuadamente caracterizados con ropas y pelucones al compás de cada periodo. Los avatares políticos, las costumbres, la emigración, la muerte de Franco, el 23- F, los programas televisivos de éxito, las pateras y otros sucesos y modas van desfilando por el escenario entre las risas del público, con las cesuras de sucesivas coreografías que marcan el carácter de cada década por sus ritmos y la indumentaria de los bailarines. Un espectáculo de apariencia sencilla, con la frescura de una fiesta de fin de curso y entre cuyos atractivos destaca el saber ganarse desde el primer momento la complicidad de los espectadores, tanto de los que vivieron episodios parecidos a los representados como los más jóvenes, que han oído hablar de ellos o si no, los contemplan ahora con indisimulable regocijo. Una sarta de estampas y recuerdos bien engarzada por Miguel Murillo, eficazmente dirigida por Antonio Gil Aparicio e interpretada con entusiasmo por todo el reparto.