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54 LUNES 12 12 2005 ABC Cultura y espectáculos ANTONIO MINGOTE Dibujante y académico Somos un puro disparate El jueves será investido doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá de Henares y el domingo regala su visión de 2005 a los lectores de ABC en un suplemento único TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: GONZALO CRUZ MADRID. El estado natural de Mingote es la perplejidad. Hace algunos años pronunciaba una conferencia en Sevilla sobre la desaparición de La Codorniz ese mihuresco y herreriano pájaro solitario de libertad. De repente, un señor le clava los ojos con cara de pocos amigos. Mingote comienza a ponerse nervioso. Algunos minutos después, ante la persistente mirada del curioso impertinente, Mingote prueba a comerse las comas, a mojar los puntos y las íes en salsa, a saltarse los párrafos... Y el pesado con cara de estreñido, erre que erre, no le quita los ojos de encima. A Mingote no le queda otra salida que zamparse las páginas de su discurso mientras los nervios le asaltan. Llega el final de la conferencia, el mirón se le acerca, se apropia del vaso de agua que don Antonio tenía delante de sí y se lo bebe de un trago: Ez que eztaba zequito, maehhtro le espeta el espontáneo. Mingote, perplejo, respira tranquilo. Hace unos días, a Mingote le comunican desde la residencia de Cervantes en la Tierra- -la Universidad de Alcalá de Henares- -que va a ser investido doctor honoris causa Vuelven la perplejidad y el tembleque. Será el próximo jueves. Es su primer doctorado. Cuando lea su discurso en el Paraninfo, Mingote tendrá ese vaso de agua delante de sí, mirándole fijamente, y a sus buenos cofrades del humor también. Y a los genios del Siglo de Oro, ojo avizor: al maestro de pícaros Torres Villarroel y a Cervantes, a Quevedo y a Góngora, bizcos de manos, tirándose ripios a la cabeza... Mingote madruga. Antes de que cacaree el gallo, ya ha visto por internet lo que han publicado sus colegas dibujantes. Luego, camina y ve salir el sol. Desayuna, ora en el Café Gijón, ora en un bar amigo, y regresa a casa para trabajar. Desde hace más de medio siglo llena ABC de talento e ingenio. Lo que le hace inalcanzable es su ternura. La ternura de sus trogloditas con taparrabos de piel y garrota al hombro; la ternura de los gamberros y energúmenos del nuevo paleolítico, la de sus señoras... Mingote es un hombre que quiere a los demás: Yo a la gente la quiero de verdad confiesa. Ahora está muy ilusio- Que España se quede como está y mejore, que buena falta le hace, porque estamos en plena incertidumbre nado, junto a su santa, Isabel, porque su nieto Pablo continúa con la senda periodística del apellido Mingote. Y él, mientras, se doctora en Alcalá. ¿Siente miedo escénico al doctorarse en la casa de Cervantes? -Hombre, se tiene siempre. El miedo escénico no falla. En cada función se padece. Si no, pregunte a los cómicos. ¿Ha escrito ya su discurso? -Claro que sí, son cuatro folios. Y sigo perplejo desde que me llamara el rector de Alcalá y me dijera: El Claustro de esta Universidad se siente muy honrado nombrándole doctor honoris causa Porque ya me contará usted qué tengo que ver yo... Es el primer doctorado que me conceden y estoy muy orgulloso e ilusionado. Es honorífico, lo que me demuestra mi ignorancia. -Es el primer humorista honoris causa por una Universidad española. En el hogar de Cervantes y en el IV centenario del Quijote que usted ha dibujado al completo. Incluso al hidalgo le coloca el bigote como Cervantes manda: negro y caído. -Cervantes nació en Alcalá y supongo que este doctorado habrá tenido que ver con que yo haya hecho las ilustraciones del Quijote y que hace años, en el Paraninfo de esta Universidad, el Rey me entregara el premio Quevedos. ¿Piensa que su mayor mérito es ser el más viejo de la profesión? -Sin duda. Soy el mayor. ¿Se siente tal vez un patriarca? -Ja, ja, eso de patriarca es demasiado, pero... es un privilegio y me gusta mucho ser el más viejo, porque si no fuera el más viejo, no sería nada. -Todos los dibujantes le reclaman como el maestro total... -Bueno, bueno... -Usted dibuja la vida como es Ahora que va a ser doctor, ¿qué le recetaría a España? -Mire, como yo no tengo autoridad diría lo que aquél que fue a Lourdes: Que me quede como estoy En fin, que España se quede como está y que mejore, que buena falta le hace, porque estamos en plena incertidumbre. Y que se acabe esta incertidumbre, a ver qué pasa aquí. ¿Por qué la perplejidad sigue siendo su estado natural? -Porque no entiendo nada de lo que pasa. Cada día comprendo menos, pero la perplejidad tiene un aspecto lúdico y divertido: te encuentras cosas que ahora te interesan y que antes te pasaban desapercibidas. De modo que, desde ese aspecto, es buena y beneficiosa.