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52 Sociedad LUNES 12 12 2005 ABC Medio Ambiente Las grandes obras chinas generan tensiones en la corteza terrestre y podrían provocar potentes seísmos Aumentan los terremotos en Taiwán tras la construcción del rascacielos más alto del mundo b En pleno debate sobre los efectos del hombre en la Naturaleza, el Gobierno chino niega que la presa de las Tres Gargantas causara el último temblor del país PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Desde principios de este año, Taipei, la capital de Taiwán, se vanagloria de tener el rascacielos más alto del mundo, que mide 508 metros y supera en 56 a su antecesor, las famosas Torres Petronas de Kuala Lumpur, en Malasia. Bautizado Taipei 101 en referencia a su número de plantas, este gigantesco monstruo de hormigón y cristal con forma de caña de bambú ya se ha erigido en el nuevo símbolo de la ciudad, cuyo horizonte domina majestuoso. Sin embargo, el orgullo de Taipei puede convertirse en una auténtica pesadilla para sus casi tres millones de habitantes. Y es que, según ha alertado el geólogo Cheng Horng Lin, profesor de la Universidad Nacional de Taiwán, el inmueble ha provocado tensiones en la corteza terrestre y ha aumentado el riesgo de sufrir terremotos en la capital de la isla. En un artículo publicado por la revista científica de la Unión Geofísica Americana, Cheng Horng Lin advierte de que el descomunal peso del rascacielos, estimado en unas 700.000 toneladas, podría haber reabierto una antigua falla sísmica justo bajo el suelo de Taipei. Para hacer tales afirmaciones, el experto se basa en que antes de la construcción del edificio, que se inició en 1997, la zona sólo registraba al año un pequeño temblor de magnitud 2 en la escala Richter. Durante las obras, que duraron hasta 2004, la frecuencia de seísmos aumentó hasta los dos microterremotos, mientras que, tal y como consta en el escrito, tras la conclusión de los trabajos se han registrado justo debajo de Taipei 101 dos movimientos de tierra de 3,8 y 3,2 puntos suficientemente potentes como para sentirse en toda la ciudad La ingeniería también puede desatar sismos A la espera de comprobar si los rascacielos pueden alterar la corteza terrestre, sí está demostrado que otras grandes obras de ingeniería desencadenaron potentes terremotos en el pasado. El más grave de ellos, de magnitud 6,5, fue el registrado en la región hindú de Maharashtra en 1967, que costó la vida a 120 personas al sacudir la tierra cerca de una presa recién construida. Junto con la acumulación de agua, los expertos consideran que remover el subsuelo también puede desatar un seísmo, como el de 5,5 grados que azotó las Montañas Rocosas después de que se hubiera almacenado una gran cantidad de materiales y basura bajo la superficie. De igual modo, las prospecciones petrolíferas o de gas y el enterramiento de desechos nucleares pueden resultar catastróficos en caso de que se produzca un terremoto. Las 700.000 toneladas que pesa el Taipei 101 podrían haber reabierto una antigua falla sísmica, dice un geólogo Los seísmos se generan tras miles de años. Es difícil atribuir los nuevos temblores al edificio aseguran otros expertos tierra de 5,7 grados en la escala de Richter se cobró 14 vidas, destruyó 8.500 casas y forzó la evacuación de 450.000 personas en Jiangxi, una provincia situada a 450 kilómetros del embalse. Aunque el responsable geológico de la presa, Chen Deji, explicó que ambos lugares se sitúan sobre placas que no están conectadas entre sí lo cierto es que el terremoto originó grietas de ocho centímetros de ancho en otro embalse cercano del río Yangtsé. Una coincidencia que ha despertado los más fundados temores en China, donde 242.000 personas perecieron en el seísmo declarado en Tangshan en 1976, uno de los más devastadores de la Historia. El edificio Taipei 101 es el más alto del mundo, con 508 metros de altura Por ese motivo, Cheng Horng Lin asevera que tan considerable presión podría haber alcanzado la corteza terrestre superior debido a los sedimentos de rocas extremadamente suaves que conforman el subsuelo de Taipei, donde a niveles más profundos se podría haber reabierto la vieja falla de un terremoto Frente a dicha opinión, otros expertos dudan de que el rascacielos haya podido causar unos efectos tan perjudiciales. Los terremotos se generan tras miles de años. Basándose en un cálculo de sólo una década es difícil atribuir los nuevos temblores al edificio rechazó, en declaraciones al diario británico The Guardian Zyg- PABLO M. DÍEZ Enorme carga vertical Tan peligrosa recuperación de la actividad sísmica podría deberse, a juicio del profesor Cheng Horng Lin, a la gran presión que ejerce el peso del rascacielos sobre los 15.081 metros cuadrados que ocupa, que sería de 47.926 kilos por metro cuadrado. La construcción de Taipei 101 es totalmente diferente a muchos otros rascacielos porque utiliza una estructura híbrida de cemento y acero para protegerse de terremotos y del fuego, por lo que tiene una enorme carga vertical sobre su base reza el artículo del geólogo. munt Lubkowski, un analista de la firma de ingeniería Arup. Al margen de la veracidad de tales teorías, el artículo del profesor Cheng Horng Lin ha abierto un enconado debate que también se ha trasladado a otras grandes construcciones de la China continental, como la faraónica presa de las Tres Gargantas. Debido a los precedentes de grandes seísmos provocados por ambiciosas obras de ingeniería, como embalses, minas y prospecciones de gas y petróleo, el Gobierno chino se ha visto obligado a emitir un informe que niega la influencia de dicha presa en el último terremoto registrado en el país. El pasado 26 de noviembre, un temblor de