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42 Madrid LUNES 12 12 2005 ABC Madrid CIUDAD ABIERTA PABLO PANTOJA Camarero Al principio, a los extranjeros nos miraban raro; ya no TEXTO: MIGUEL DOMINGO GARCIA FOTO: CHEMA BARROSO MADRID. Pablo Pantoja llegó desde Ecuador con 25 años, un 22 de noviembre de 1996. Cuando se deja la tierra siempre se recuerda la fecha aunque pasen décadas. Ahora tiene la nacionalidad española y seis hermanos en Madrid. Venían con el visado de turista y el dinero mínimo exigido. Cuando llegaban enviaban la cantidad para que viniera el siguiente. -Hace una década la presencia de extranjeros en Madrid era mucho menor, ¿Cómo recuerda aquellos años comparados con hoy? -Antes cuando te cruzabas con algún español te miraba raro Eso se ha ido perdiendo. Entonces, para encontrarnos los compatriotas teníamos que ir los fines de semana al Retiro, a la Chopera. Su vida ha cambiado en España: se ha casado y tiene dos hijos Allí nos reuníamos, aunque no me gustaba el ambiente, con la gente bebiendo. También íbamos a las discotecas de música latina (muy pocas) y en una de ellas conocí a mi mujer, que es de Perú. -Ahora, incluso se celebran actos multitudinarios de Ecuador como procesiones de su patrona. -Me parece muy bien. Tengo la sensación de que a los madrileños les gusta lo nuestro; la cultura es similar. Antes, nosotros también íbamos más a lo nuestro y, ahora, estamos más integrados. ¿A qué costumbre se ha adaptado mejor? -Al tuteo. Me sorprendió. La confianza aquí es más directa; me encanta porque no significa que tengas descortesía hacia los demás. Acostumbrarme a lo demás no fue difícil, nos entendemos bien. -Y a lo que no ha conseguido acostumbrarse... (Se ríe) A la comida. Hay mucho jamón y mucho chorizo, y muchos alimentos ricos... pero no me gustan. En Ecuador estamos acostumbrados a los aliños, a utilizar muchas especias. Las usamos hasta que la carne sabe a todo menos a carne. Al frío me he adaptado, pero me costó. -Sin embargo trabaja usted en un restaurante... -Sí, es paradójico. Ocupo este puesto desde 2000. En mi país era transportista, pero sin papeles y con un carné no convalidado no podía seguir. Intenté montar una sociedad con un gallego pero no me fue bien. Mi jefe me volvió a contratar en el mismo restaurante en donde trabajan dos hermanos míos. ¿Cómo ve el fenómeno de la emigración de su país? -Irse de tu hogar es un trago difícil. Yo vine cuando empezó a devaluarse la moneda, y dejé atrás a mi familia y a mi madre. El auge de la emigración comenzó en el 2000, cuando en Ecuador se empezó a pagar con dólares americanos. En Madrid, encontrar trabajo no es difícil, pero quisiera decirles a mis compatriotas que vayan con respeto, que demostremos que hemos venido a trabajar. Tenemos que hacer grande nuestro país. Que todo lo que se haga sea para hacer lo mejor por Ecuador y por España. Mi idea es quedarme hasta que me jubile.