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ABC LUNES 12 12 2005 Internacional 31 La periferia de París, y de otras grandes urbes, vivió veinte noches de disturbios que han despertado las conciencias EPA tores privilegiados, con el fin de canalizar reivindicaciones y protestas. Sin embargo, ese diálogo permanente no ha conseguido evitar la emergencia de un neoracismo negro y un antisemitismo de ultraizquierda ligados a un vasto proceso de revisión del pasado colonial de Francia. Desde hace años un cáustico humorista francés negro, Dieudonné, ha ganado celebridad y se ha convertido en portavoz de los black nombre a la norteamericana con que se autodenominan los negros para subrayar con agresividad su identidad. Dieudonné fue el primero en establecer en público un paralelo entre el Holocausto judío y el pasado colonial de Francia. Un historiador intachable a juicio de sus pares en la izquierda y la derecha, Olivier Pétré- Grenouilleau, ha sido denunciado ante la justicia por revisionismo neonazi acusado de no diferenciar entre el genocidio- -exterminio premeditado de un grupo de víctimas- -y la trata de negros- -que persigue la explotación del hombre, no su exterminio- Numerosas organizaciones negras han presentado querellas contra el historiador, acusado de los peores crímenes revisionistas. La crisis de los suburbios ha puesto de manifiesto la gravedad de los problemas de la República: emergencia del racismo negro, proliferación del antisemitismo de izquierdas, apertura de escuelas étnicas y religiosas, creación de la primera federación de asociaciones negras... Denuncia del pasado colonial Muchas de esas organizaciones que califican de genocidio la trata de negros, lanzaron hace meses la denuncia contra el pasado colonial de Francia. La Asamblea Nacional aprobó hace meses una reforma pedagógica que aconseja a los profesores de historia glosar los aspectos positivos que pudo tener la colonización... Durante meses, tal consigna pedagógica originó un verdadero campo de batalla. La crisis de los suburbios le ha dado dimensiones mucho más agresivas, ya que dejó al descubierto la no integración de muchos negros caribeños o africanos administrativamente franceses, pero culturalmente nihilistas o alienados. La emergencia, desde hace años, de un Islam francés organizado y bastante integrado administrativamente, dejó al descubierto la mala integración y la deficiente cohabitación cultural y religiosa, pese a los esfuerzos de unos y otros. El fantasma, real o presumido, de la penetración subversiva y el terrorismo ha agravado peligrosamente un arco de sospechas y malentendidos. Durante la crisis de los suburbios, los imanes musulmanes estaban en primera línea intentando pacificar la crisis, para evitar las amalgamas. La emergencia de un poder negro, en Francia, que sigue la hoja de ruta del estadounidense, tiene el mismo fondo traumático. Desde los años treinta del siglo pasado, grandes intelectuales negros de lengua francesa lanzaron el movimiento cultural de la negritud. Aquel movimiento dio fruto y hoy subsiste una gran literatura en francés de autores nacidos en ultramar. Los escritores en lengua francesa del Magreb han intentado servir de puente en muchos casos. Los ultramarinos denuncian la incomprensión cultural que ellos consideran evidentemente trágica. La crisis de los suburbios, el debate sobre el pasado colonial y el neoracismo confieren a tales problemas culturales una dimensión política y social muy dura e imprevisible. Francia revisa su pasado colonial y teme por su futuro multicultural JUAN PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL PARÍS. La conflictiva cohabitación en la periferia de París, y de otras muchas grandes ciudades, de negros, blancos, católicos, musulmanes, judíos... se ha transformado en un problema cultural y político de fondo que comienza a propagar una interminable relación de conflictos étnicos, racistas, escolares, cuyo alcance parece muy amenazador para la propia identidad de Francia. Los veinte días de la crisis de los suburbios han sido el último y más revelador de los síntomas de un problema de insondable calado. Hay muchos otros: emergencia del racismo negro, proliferación de un antisemitismo de izquierdas, revisión traumática del proceso de la colonización, apertura de escuelas étnicas y religiosas, creación de la primera federación de asociaciones negras de Francia, que aspira a convertirse en un grupo de presión para competir con las tradicionales asociaciones musulmanas y judías. al Consejo Francés de Culto Musulmán (CFCM) -que se fundó en 1999 y agrupa a todas las asociaciones musulmanas de Francia apoyadas por un ministro socialista, Jean- Pierre Chevènement, y uno conservador, Nicolas Sarkozy- Ambos organismos aspiran a competir con las numerosas agrupaciones judías, protestantes y católicas que trabajan en todos los terrenos, desde el lobby político a la catequesis. Desde hace años, los sucesivos gobiernos apoyan las asociaciones y federaciones culturales, étnicas y religiosas, a las que convierten en interlocu- La emergencia de un Islam francés deja al descubierto la mala integración y la escasa cohabitación cultural El fantasma de la penetración subversiva y el terrorismo ha agravado sospechas y malentendidos Culminación de un proceso El Consejo Representativo de las Asociaciones Negras de Francia (CRAN) fue fundado oficialmente hace ocho días, en la Asamblea Nacional, pero en realidad es la culminación de un largo proceso de emergencia militante de un largo rosario de organizaciones negras, que oscilan entre el deseo de integración plena y la denuncia agresiva del neocolonialismo interior El CRAN ha nacido como respuesta