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ABC LUNES 12 12 2005 Internacional 27 JORNADA ELECTORAL EN CHILE Michelle Bachelet Candidata socialista a la Presidencia Hija de un general del Aire que no quiso sumarse al golpe contra Allende, víctima de la represión de la dictadura, Bachelet dudaba si quería convertirse o no en la primera mujer presidenta de Chile Claudia no quería ir a La Moneda C. DE CARLOS SANTIAGO. A Verónica Michelle Bachelet pasaron a llamarla Claudia Con poco más de 20 años, éste era su nombre en la clandestinidad, cuando militaba en las filas socialistas y después de que a su padre, el general Alberto Bachelet, le molieran a golpes el cuerpo y su corazón reventara de dolor. Los hombres de Augusto Pinochet encargados de hacer ese trabajo eran compañeros, oficiales y subalternos de Beto como conocían al muerto en la Fuerza Aérea antes de que rechazara sumarse al golpe militar que derrocó al Gobierno de Salvador Allende. Era el año 74 y a las mujeres de la familia Bachelet, a Michelle y a la viuda del general, Ángela Jeria, les aguardaba un futuro de tortura en Villa Grimaldi. No se sabe quién conoce con precisión qué sucedió entre esos muros. Las dos mujeres evitan ofrecer detalles. Juntas en la tragedia, lograron un salvoconducto para Australia, donde vivía su hermano Alberto, y de ahí viajaron a Europa para establecerse en Alemania Oriental. De esos años conserva la doctora Bachelet el gusto por hablar alemán. Los idiomas parecen no tener secretos para ella: inglés, francés, portugués y un poco de ruso son algunas de sus cartas de presentación. Regresa a Chile en 1979. Termina Medicina y las puertas de la Administración de Salud se le cierran pese a tener excelentes calificaciones. Su historial político es conocido y la memoria de su padre está presente. Especializada en pediatría, trabaja en organizaciones no gubernamentales de auxilio a las víctimas de la dictadura. Nunca abandona el partido, por el contrario, trabaja en las sombras con una enorme entrega. no se cansó de repetir que ella... no quería. Como en toda su vida, finalmente, se impuso su sentido del deber, apremiada por sus compañeros de partido, que no daban crédito al tirón que le concedían las encuestas. En la recta final de la campaña, quedó al descu- bierto su escasa capacidad dialéctica en la distancia corta. Sufrió una caída en los sondeos. En alguna ocasión, bloqueada en medio de una discusión, las lágrimas han corrido por sus mejillas frente a las cámaras. Quizás este sea el origen de su menosprecio a la prensa. Bachelet, tras votar ayer REUTERS Bajo el ala de Lagos Con la democracia, en 1990, su suerte cambia. Después de los Gobiernos de Aylwin y Frei, la victoria de Ricardo Lagos será el comienzo de una carrera a la Presidencia para la que no estaba preparada ni deseaba. Fue ministra de Sanidad y la primera mujer al frente de Defensa. Muy pronto sus tres hijos se darían cuenta de que mamá tenía vuelo propio fuera del nido. Dentro de la Concertación de socialistas y democristianos a la que representa hay voces que consideran que su candidatura es producto de un consenso entre los 16 grupos económicos que generan el 81 por ciento del PIB en Chile y la colaboración de dos de sus periódicos, La Tercera y El Mercurio, que la impusieron mediáticamente en detrimento de la democristiana y ex ministra de Exteriores Soledad Alvear Casi agota la paciencia del presidente al tardar siete meses en aceptar ser candidata a La Moneda. En ese tiempo