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16 Nacional LUNES 12 12 2005 ABC Una de las pesadillas de la Guardia Civil Desde que ETA inició su actividad terrorista, la Guardia Civil se convirtió en uno de sus objetivos preferentes. Ametrallamientos, coches- bomba, bombas- lapa... Métodos distintos, pero el mismo resultado: la muerte. Ayer, la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIG) recordaba en Zaragoza a todas las víctimas, a las de la Benemérita y a todas las demás, pero con un especial recuerdo a los once muertos- -entre ellos cinco niñas- -a manos de ETA, el 11 de diciembre de 1988 en la casa- cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. Fue, como se recordaba ayer, uno de los atentados más sangrientos sufrido por la Benemérita. Sólo el atentado de la plaza de la República Dominicana en Madrid, en 1986, con 12 agentes fallecidos, supera la funesta marca. Cientos de guardias civiles y familiares se sumaron ayer en Zaragoza a la manifestación en recuerdo de las víctimas del terrorismo Ayer se cumplieron 18 años del atentado de ETA contra la casa- cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. Mató a once personas, entre ellas cinco niñas. Guardias civiles y familiares se unieron ayer en la capital aragonesa para recordarles. A ellos y a todas las víctimas Zaragoza, el olvido imposible TEXTO: ROBERTO PÉREZ FOTO: FABIÁN SIMÓN ZARAGOZA. El 11 de diciembre de 1988, ETA dejó en Zaragoza una de las más sanguinarias marcas de su particular sello del terror. Segó la vida de cinco niñas. Cinco ataúdes blancos de los once que llenó con el coche- bomba colocado junto a la casa cuartel de la Guardia Civil situada en la avenida de Cataluña, en la que se encontraba la Comandancia de la Benemérita. El edificio se vino abajo y acabó con la vida de esas once personas, además de herir de diversa gravedad a otras 36. Dieciocho años después, quienes vivieron en primera persona aquel brutal atentado siguen sin poder olvidarlo. Quienes llevaron en brazos los cuerpos de los pequeños, menos aún. A los propios guardias civiles les tocó rescatar los cadáveres, asistir en primera instancia a los heridos y ver el rostro de los que ya no respiraban. Hubo un antes y un después para las familias de los once muertos, pero también para quienes sobrevivieron sin tener que llorar ninguna sepultura. Ayer, la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIG) rindió homenaje a las víctimas. Un recuerdo para mantener viva la memoria, según quisieron subrayar los convocantes. La ASIG convocó la manifestación en la que participaron cientos de personas. A ella se sumaron guardias civiles y familiares de Aragón y de otros lugares de España, bajo el lema Por las víctimas, contra el terrorismo y por las libertades El presidente de la ASIG, Joaquín Parra, se lamentó que la movilización no fuera secundada por otros colectivos a los que habían invitado. Explicó que habían pedido apoyo a un buen número de asociaciones, partidos políticos y sindicatos, pero nos han dejado solos Insistió en que el objetivo de la manifestación era como guardias civiles que hemos padecido el terrorismo, protagonizar una manifestación, ya que nunca lo habíamos hecho Afirmó que querían conciliar intereses pero parece que cada partido tiene su propia política en este asunto cuando, a su juicio, ante el terrorismo todos tenemos que estar unidos El luto que no acaba La marcha partió de la Plaza del Pilar y terminó en la plaza de la Avenida Cataluña, donde estaba la casa- cuartel que ETA atacó el mismo día en el que la banda también enlutó a otras familias, como ayer recordó Parra: asesinó en Guipúzcoa a un sargento de la Guar- dia Civil que estaba en el coche con su esposa y mutiló a un policía nacional con una carta- bomba que le seccionó las manos. Ayer, en esta marcha, se recordó a todas las víctimas del terrorismo, aunque con la lógica cercanía especial hacia los compañeros o familiares que lo han sufrido de lleno y de los que tampoco faltaron testimonios en la concentración de ayer en Zaragoza. Como el de José Antonio Fernández, padre de Irene Fernández Pereda, asesinada por ETA en Sallent de Gállego (Huesca) Fue la primera mujer guardia civil asesinada por la banda terrorista. José Antonio Fernández no es el mismo desde hace cinco años, desde que una bomba- lapa enterró a su hija. Él, ayer, sólo pedía que sean juzgados todos los asesinos, los de mi hija y los de todos los guardias civiles que han matado Él no olvida porque la tristeza, aseguraba, se le ha agarrado de por vida. Y desea que tampoco la sociedad les olvide. ETA hace estallar en Vizcaya la tercera bomba en una semana La banda terrorista ETA hizo estallar la pasada madrugada una nueva bomba, la tercera en una semana, en esta ocasión en la oficina que Correos tiene en la localidad vizcaína de Igorre, en la que causó graves destrozos, según informó la Ertzaintza. La Consejería de Interior del Gobierno vasco descartó que se trate de violencia callejera y atribuyó la explosión a ETA. EFE