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ABC LUNES 12 12 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC ¿DÓNDE ESTÁS, MODERACIÓN? POR MANUEL MANTERO ESCRITOR Y CATEDRÁTICO EN LA UNIVERSIDAD DE GEORGIA (ESTADOS UNIDOS) Además de paz, ¿qué otra cosa desearía usted a sus compatriotas en las fiestas de Navidad y Año Nuevo? Le dije que yo era español. No dudé: Les deseo, simplemente, moderación UANDO el otro día me llamaron por teléfono para responder a una encuesta, dije que lo sentía, no tenía tiempo. La señorita (o señora, su voz parecía de señora) insistió y aclaró que la encuesta consistía en una sola pregunta: Además de paz, ¿qué otra cosa desearía usted a sus compatriotas en las fiestas de Navidad y Año Nuevo? Le dije que yo era español. Me contestó rápida: No importa, usted vive en Estados Unidos, ¿no? así que valdrá para los norteamericanos también No dudé: Les deseo, simplemente, moderación Ese día estaba yo releyendo los Adagios de Erasmo de Rotterdam, uno de los cuales se dedica a la moderación (el titulado Ne quid nimis y acababa de leer una entrevista con el ex presidente Carter donde recomendaba lo mismo, moderación, palabra que, según él, no debiera adquirir un significado negativo de debilidad o cobardía. Y hablaba de moderación por no aceptar el intervencionismo de la Iglesia Baptista del Sur en asuntos políticos, exponiendo e imponiendo un programa de intolerancia ultraconservadora. ¡Qué lejos todo esto- -se lamentaba Carter- -de la auténtica tradición norteamericana, representada por las gráficas palabras de Thomas Jefferson al aconsejar que se levantara un muro entre Iglesia y Estado! ¡Cómo cansan- -me lamento yo ahora- -los autonombrados guardaespaldas espirituales de la ciudadanía, que trabajan desde el odio para derribar ese muro transparente de comprensión y defensa mutuas! Me entró curiosidad y pregunté a la encuestadora qué cosa, después de la paz, prefería la gente. Salud me dijo. Y se dispuso a llamar a otro. C Francisco Delicado, presume de hacer el amor nueve veces con el Valijero; en Cien años de soledad de García Márquez, Rebeca y José Arcadio llegan a ocho veces por noche. A su lado, lo del poeta Marcial, que se refiere a cuatro, es una nadería. En comparación, los españoles de ahora, con una vez cada tres días y medio, que Venus los proteja. Me quedé pensando. ¿No era más importante la salud? Pero sin moderación en el comer y en el beber no se alcanza una salud decente. Cada vez hay más niños obesos; serán los obesísimos de mañana. En Estados Unidos ya empiezan en los colegios a retirar máquinas de Coca- Cola y otros resfrescos por mor de la cafeína y el azúcar, y hay intenciones de llevar a los tribunales a las compañías que los producen. ¿No es una exageración? Con no comprarlos, listo) Estas fechas de fin de año son muy aptas para el abuso y los kilos, y no sólo entre niños y adolescentes. Junto con el comer y el beber, debo referirme al hábito sexual. El príncipe Tomohito Mikasa quiere que haya concubinas en el palacio de su primo Akihito, emperador de Japón. ¡Concubinas oficiales en el siglo Veintiuno! Un bromista se preguntaría si es para dar ejemplo: según últimas estadísticas, en Japón el promedio de práctica sexual no supera las cuarenta y cinco veces al año; y el bromista pensaría que los japoneses se empeñan en un ajetreado turismo que no les deja tiempo ni para regalarse un beso. Los griegos, en cambio, más reposados, tienen al año ciento treinta y ocho relaciones sexuales. Como el promedio mundial es de ciento tres, los españoles se muestran moderados con ciento cinco. Existen criaturas tercamente felices a causa de sus hazañas sexuales, pero no crean mucho lo que cuentan, eso queda para la literatura. El poeta latino Catulo le dice a una moza que se prepare, va a gozar de nueve desahogos suyos; la Lozana, en la obra Retrato de la Lozana Andaluza de El número nueve, tan exagerado en las lides sexuales, sigue siendo inmoderado- -y aquí no hay fantasía- -en una actividad como la de la información. Más que actividad, pasividad. El promedio de horas que se pasan al día los norteamericanos recibiendo información por televisiones, móviles, e- mails y otras delicias electrónicas es de nueve, con la televisión en primer lugar. Así lo dice el estudio realizado en Ball State University (Indiana) un coautor es el destacado especialista Bob Papper. ¡Pobres periódicos y revistas! En nuestra época, la máquina empieza a sustituirnos en la labor de buscar, guardar y comentar datos y noticias. Horroriza anticipar lo que sucederá un milenio cualquiera de éstos: los humanos, sin memoria o inteligencia, sin imaginación, no serán capaces de sumar uno y uno desasistidos de ayuda electrónica y no reconocerán ni a su familia. La soleá guasona que escuché en el campo andaluz se convertirá en triste evidencia: Es mi memoria tan mala que al llamar a mi mujer me olvidé cómo se llama Y qué gran paradoja, las máquinas sirven para ahorrar tiempo... ¡y se pasan nueve horas usándolas! Un dato revelador del estudio de Ball State University: después de los viejos, quienes gastan menos tiempo en internet son los jóvenes. En cuanto a los libros, ¿qué ocurrirá con los escritores, tenaces y heroicos quijotes tan necesitados de escucha? Para eso escriben, para que les escuchen, y para que les toquen, les acaricien en sus libros. Los periódicos también aguantan su crisis; en Estados Unidos- -según Michael Hiltzik- -el público no confía demasiado en la prensa, y hay una fuerte competencia: encima, internet deslumbra a los anunciantes. Para atraer lectores, las páginas editoriales procuran no molestarles con planteamientos ideológicos. No está mal pensado; en un año, los periódicos de Estados Unidos han aumentado sus ganancias la quinta parte. Se urge a los ciudadanos a que ahorren, que moderen los gastos. ¿Cómo? El ahorro se ha convertido en una utopía. Por eso- -y por otras causas muy complejas- -se le huye al matrimonio; aunque éste sea una eficaz medicina con receta civil y o religiosa, tiene efectos secundarios no apetecibles, como la mayor preocupación económica. Así, no es de extrañar que haya más norteamericanos adultos solos que casados con hijos. En Manhattan, la mitad de las viviendas las ocupan personas sin compañía. Seguro que no corresponden a catedráticos universitarios de Humanidades, ¿cómo podrían pagárselo en Manhattan? ¿Saben ustedes qué profesionales figuran en la escala económica superior de Estados Unidos y seguirán abrillantando su caché durante los años venideros? Médicos, farmacéuticos y especialistas en informática. Los que enseñan Humanidades seguirán sufriendo, y en el caso de mujeres profesoras, sufrirán doblemente. Por qué las mujeres suelen ganar menos que los hombres es una monstruosidad durísima de digerir mentalmente. Ya se habrán informado los lectores de una reciente encuesta del Instituto Nacional de Estadística en España: las mujeres ganan casi un diez por ciento menos que la media de los trabajadores, y los hombres un seis y pico más por ciento. A los señores y señoras que mandan en nuestro Gobierno y en nuestras Autonomías, un ruego: apretarles las tuercas a los varones responsables de esa discriminación. En Estados Unidos continúa ahondándose la división en el pueblo por razones políticas (no se reconocen los errores y se ha complicado la guerra de Irak) pero sobre todo por razones económicas. La subida canallesca de la gasolina y la rebaja de impuestos a los que están mejor situados dejaron un amargo poso de resentimiento en los demás. Quienes se parten el cuerpo y el alma para ir adelante no admiran precisamente la exhibición de un friso de multimillonarios con la piel sudando dólares a bordo de lujosos yates. La división en España, sin embargo, es más política que económica. España, a pesar de algunas dificultades, avanza en prosperidad (el impulso viene de años atrás, de socialistas y populares) Si la Transición fue un éxito, no la toquen demasiado, que así es la rosa (como diría el poeta) Transición o Transacción, convenio y renuncia a esquinamientos por cada grupo; transacción es transigencia. Me contaba hace muchos años Luis Recasens Siches que un día llegó Lorenzo Luzuriaga a la Revista de Occidente y le informó a José Ortega y Gasset de una propuesta para que fuera presidente de la República. Ortega, demudado, se indignó. Contestó: Nunca, nunca para poner primeras piedras, ni para conciliar españoles, algo imposible Y yo añado que esa conciliación no es imposible, constituiría la prueba de moderación más aplaudida por los españoles. La moderación y la paz sean con todos. Significan lo mismo.