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66 Cultura DOMINGO 11 12 2005 ABC Doyle y Warbeck: La música debe estar siempre al servicio de la película Los responsables de Harry Potter y el cáliz de fuego y Shakespeare in love estuvieron ayer en Madrid Warbeck impartieron una clase magistral en la SGAE, con la que cerraron el V Taller de Sonido y Música para Cine SUSANA GAVIÑA MADRID. Durante cuatro horas, Patrick Doyle y Stephen Warbeck compartieron ayer, con más de medio centenar de jóvenes, secretos y anécdotas sobre sus experiencias como compositores de bandas sonoras. Juntos han firmado algunas de las películas más exitosas de los últimos años, y ambos coincienden en que la clave del éxito es que la música esté al servicio de la película y que ésta debe ser personal, y que ocupe un nicho como el propio filme Patrick Doyle es el responsable de la banda sonora de uno de los últimos taquillazos, Harry Potter y el cáliz de fuego en la que tomó el relevo de otro de los grandes, John Williams, que no pudo asumir este proyecto por tener otros compromisos. A este título se suman Sentido y sensibilidad Mucho ruido y pocas nueces o la recientemente terminada As you like it? en la que ha vuelto a colaborar con Kenneth Branagh, abordando de nuevo a Shakespeare. Un escritor que, en su opinión, es único b Patrick Doyle y Stephen y tiene un lenguaje inaccesible, por eso la música es muy importante, porque invita al público a meterse en esa prosa y en ese verso innaccesible Ante una de las preguntas de los asistentes al taller, Doyle, un escocés que creció en una zona minera donde existía una gran tradición de bandas de música, confiesa que su trabajo se sustenta en dos pilares: las virtudes y los defectos de un filme. Lo que más me interesa es aislar lo más fascinante en la narrativa y busco las debilidades en la interpretación porque raramente una película es completamente sólida en este punto AFP Solemne entrega de los Nobel, con la ausencia de Pinter La sala Konserthuset de Estocolmo fue escenario ayer de la solemne ceremonia Nobel. El Rey Carlos Gustavo entregó los premios a Roy J. Glauber, John L. Hall y Theodor W. Haensch (Física) Robert H. Grubbs, Richard R. e Yves Chauvin (Química) Barry J. Marshall y J. Robin Warren (Medicina) y Thomas C. Schelling y Robert J. Aumann (Economía) El editor de Harold Pinter, Stephen Page, recibió en su nombre el de Literatura. En la imagen, Aumann rodeado de toda su familia Camaleónico El responsable de bandas sonoras como Indochina Enrique V Morir todavía o Atrapado por su pasado no es partidario de incluir música porque sí, sólo cuando sirve para añadir algo Y confiesa que cada vez que se embarca en un película es como ponerme los guantes blancos. Mi primer objetivo es saber qué instrumento le va En el caso de Harry Potter optó por las trompetas. En un encuentro con la prensa ahondó más sobre este filme y el origen del vals, que al parecer surgió del propio director, Mike Newell, que tarareó una notas que después utilicé, pero esto es una suerte, sólo pasa en media docena de ocasiones bromeó. Entre los requisitos para convertirse en compositor de bandas sonoras, Doyle destaca la necesidad de ser camaleónico, mantener una marca y escuchar a los directores Ése fue el caso de Brian de Palma y el filme Atrapado por su pasado en el que el cineasta le recriminó: Estás tirando de la película y guiando al público, y eso no me gusta Agotador fue, sin embargo, su trabajo con Alfonso Cuarón en La princesita pues tuvo que adaptarse a sus hábitos y horarios latinos. Bromas aparte, Stephen Warbeck, en su intervención, lamentó que la base inspiradora para los compositores cada vez se ha reducido más. Los directores piden música parecida a otros filmes Responsable de bandas sonoras como Shakespeare in love ganadora de un Oscar en 1999; Quills Billy Elliot o La mandolina del capitán Corelli acaba de terminar en España Cargo en la que ha colaborado con otro compositor, Sergio More. También es el responsable de la música de La fiesta del Chivo basada en el texto de Vargas Llosa, sobre la dictadura de Trujillo, en la que tuve que cambiar mi idea inicial, que se apoyaba en el personaje femenino, pues el director quiso que se enfatizara más el tema del abuso de poder ÓPERA Helena Egipcíaca Música: Richard Strauss. Libreto: Intérpretes: Coro y Orquesta del Teatro Real. Director musical: L. Boltsein. Director del coro: J. Casas Bayer. Solistas: D. Voigt, L. Petrova, M. Infante, J. Treleaven, K. Spicer y W. Brendel. Lugar: Teatro Real. Fecha: 9- XII- 05 UNA PÁGINA GRANDIOSA ANTONIO IGLESIAS ecurriendo a un brillante sucedáneo, el de la ópera en concierto, hemos de manifestar nuestra más sincera gratitud a los rectores del Teatro Real por el estreno de Richard Strauss de una de sus óperas, Helena Egipcíaca que si bien es cierto no se representa mucho, por primera vez se dio a conocer en 1928. Naturalmente, echamos de menos, como nunca, su desenvolvimiento escénico, vestuario y luminotecnia, que las voces se encarnaran en personajes, etc, etc, pero, aun así, tuvimos ocasión de admirar la página grandiosa que, en sus dos actos (sobrepasadas las dos horas de duración) transcu- R rre sobre los imperecederos tejidos straussianos, maravillándonos con su densa textura vocal- instrumental, incluidos aquellos giros indelebles de una personalidad tan definida como la del campeonísimo del poema sinfónico. Parece ser que Strauss, en aquellos tiempos, quería huir de la aventura vanguardista, refugiándose en la trama historicista, una de las razones de ser de esta Helena Egipcíaca que, claro, en una exposición sinfónica llega a abrumar, dentro del inspirado arioso superabundante que todo lo domina. La audición que aquí se comenta obtuvo caracteres de verdadera excepcionalidad en un muy bien elegido reparto: el trío de personajes- -Helena, Aithra y Menelao- que luchan con tesón en vencer sus intensos cometidos, resultaron auténticos colosos en la superación de unos papeles en los que la intensidad va pareja con la duración, tanto de las dos sopranos primeras, como la del tenor; sus nombres merecen la cita de una cabecera: Deborah Voigt, extraordinaria soprano dramática de muy merecido prestigio, vivió intensamente el papel que encarna a la mujer más bella del mundo situando en un muy alto paralelismo a la también soprano, rusa, Lyubov Petrova, que añadió ribetes de lozanía a su Aithra impecable: en cuanto al Deborah Voigt, durante el concierto EFE tenor británico John Treleaven, que hizo un Menelao arrollador por su fuerza, por su timbre también, quizá ya hacia el final dejó advertir un cierto desánimo. Altair fue explicado en muy subida clase por el barítono alemán Wolfgang Brendel, situando a su lado al buen Daud del tenor croata Kresimir Spicer. Sería injusto el olvido de las Sirvientas, tan bien expuestas por la soprano madrileña Arantxa Armentia y la mezzo vizcaína Itxaro Mentxaka, cuyo elogio ha de comprender a la contralto yugoslava Leandra Overmann, por su lejana Concha parlante y la Hermione y elfo de la soprano Marta Infante. En cuanto al trabajo de la Orquesta Sinfónica de Madrid, denodada y plena en el acierto colectivo e individual de sus profesores, en todo momento admirables, como resultaron serlo las voces del coro hermano, bien preparado por su titular, Casas Bayer, supieron seguir la parquedad del gesto del director Leon Boltsein, notorio conocedor de la compleja partitura, aunque excesivamente pendiente de ella en detrimento de una expresión así refrenada: adivinarle en la debida atención a una escena, quizá es complicar la situación no dada. No podía ser menos: el público subrayó con unanimidad el restringido estreno de la Helena de Richard Strauss.