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58 Los domingos DOMINGO 11 12 2005 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI FLORENTINO PÉREZ Presidente del Real Madrid Apasionado hincha, el diplomático cree que la proyección universal y la modernización del equipo, obra del presidente blanco, son filfa ante los nulos resultados EL EJEMPLO MEXICANO cabo de pasar unos días en México, donde los organizadores de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara habían previsto que impartiera algunas charlas en los institutos públicos del área metropolitana, que allá les llaman Escuelas de Preparatoria. Una de las escuelas se encontraba en el municipio de Zapopan, y cuando los maestros se enteraron de que yo no conocía el santuario de la Virgen de Guadalupe, rompieron el protocolo y me llevaron a toda velocidad, porque no se puede pasar por Zapopan sin cumplimentar a su Santa Patrona. Los zapopanos están muy orgullosos de haber recibido al Papa Juan Pablo II en 1979 y 1998, y por eso la enorme Plaza de las Américas lleva ahora el nombre del Papa Viajero. La basílica guadalupana tiene el aire inconfundible del barroco colonial y a todas horas hierve de fieles y devotos. Así, mientras los maestros de la Prepa 10 me agasajaban con todo tipo de reliquias, postales y rosarios, yo me quedé absorto, contemplando a los penitentes que recorrían hincados de rodillas toda la nave del santuario. ¿Ante semejantes demostraciones de fe, no era razonable suponer que la enseñanza de religión católica formaba parte del plan de estudios de las escuelas públicas mexicanas? No chingue, maestro me reconvino uno de los profesores. La educación es algo público y la religión algo personal añadió otro. ¿Acaso el pinche gobierno me va a catequizar a mis hijos mejor que yo? remachó un tercero. Fue increíble. ¿Cómo asumían de manera tan racional una situación que en España se ha convertido en casus belli De hecho, puedo dar fe de que aquel pueblo tan devoto de su Virgen, tan satisfecho por las visitas del Papa y tan fervorosamente católico en sus creencias, estaba al mismo tiempo orgulloso de que en las aulas de sus escuelas públicas no hubiera un solo crucifijo. Así, los zapopanos me ratificaron en mi convicción de que la enseñanza religiosa es una responsabilidad privada que nos concierne a las familias y- -tal vez- -a las parroquias, pero en ningún caso al Estado, a no ser que hablemos de un Estado teocrático al estilo del iraní. Sin embargo, a diferencia de México e Hispanoamérica, en España la religión no es algo que nos una sino que más bien nos separa, nos enfrenta y nos divide. Fidel Castro ha tendido puentes con el Vaticano, Hugo Chávez proclama su catolicismo y hasta Lula prefiere que sus paisanos lo consideren un creyente más. La religión fue lo único bueno que trajeron los españoles me dijo un taxista de Guadalajara, ignorando que en España la religión no disfruta de la misma unanimidad, porque aquí hay católicos y anticatólicos que se odian a muerte. ¿Deberíamos considerar a la guerra civil como nuestra Guerra Cristera La historia de la separación de la Iglesia y el Estado en México también ha sido una historia sangrienta, pero lo bueno es que los mexicanos han llegado al siglo XXI sin ningún trauma, ni prejuicio, ni mal rollo religioso, porque cada familia en su casa observa las creencias que considera más oportunas, sin esperar ninguna doctrina o subvención estatal al respecto. En medio de la presente crispación, el ejemplo mexicano es un compendio de sensatez, porque nos demuestra que la devoción religiosa y la enseñanza laica no son incompatibles. www. fernandoiwasaki. com La noche triste POR INOCENCIO ARIAS A da de Florentino Pérez se abrió en la noche del 19 de noviembre. La fecha es histórica porque el Madrid mostraba clamorosamente sus vergüenzas ante el rival más detestado, el Barcelona. Testigos, para desgracia madridista, centenares de millones de aficionados. Era, parafraseando a Shakespeare, el cintarazo más desairado de todos los imaginables. Esa noche, al presidente del Madrid se le agotaron las trincheras. Luxemburgo, a expensas de una imposible resurreción, era como el fantasma en Hamlet, podía hacer sesudas admoniciones, pero estaba muerto. Sacchi nunca existió como baluarte y a Butragueño la afición lo había amortizado ya como parapeto del presidente. Los hados de las figuras públicas están resultando últimamente esquivos. Bush divide por dos su índice de aceptación y destacados republicanos evitan hacer campaña con él por su mala imagen; Zapatero rebaña las cifras negativas de las encuestas- ¿se habrá agostado la baraka? y barones y soldados socialistas se hacen cruces con los amargos frutos del talante; Florentino, en semanas veinticuatro, pasa de una apoteósica y merecida reelección a ver al respetable, encrespado, vuelto hacia el palco. Los improperios están en la punta de la lengua, la bronca detrás de la esquina. Lo nunca visto. Bush se adentró animoso en el imprevisto cenagal de Irak; no parece estar pesaroso aunque sea una buena parte de sus desdichas. Luego el destino le trajo, sin buscarlo, al Katrina. Zapatero se ha metido en emponzoñadas arenas movedizas. Gustoso. Por demanda social, según él; bisoña y, sobre todo, gratuitamente, según muchos sabios de su tribu. ¿En qué miasmas pantanosas ha entrado Florentino? ¿Lo ha hecho voluntaria o inadvertidamente? ¿Es el maleficio de Irak o del Katrina? Lave El presidente blanco tiene en su haber realizaciones meritorias y que ahora se minimizan. Ha saneado la asfixiada economía del club, iniciado una ciudad deportiva orgullo de cualquier club del mundo, modernizado una institución que se movía a trompicones a fines del siglo XX, algo impropio de la historia del Real Madrid, colocado al equipo en las retinas de miles de aficionados de China, Japón, EE UU... Lo ha hecho universal. El drama es que para los numerosos seguidores del club la modernización, la economía, la proyección mundial... son filfa, baratijas... si su equipo ni gana ni convence. Y el conjunto lleva casi tres años sin ganar ni convencer. Algo desconocido, doloroso para el hincha. Nadie quiere saber ya nada de las camisetas que venda Beckham en Oriente, anhela ver a un buen equipo en el Bernabéu y... después de miles de millones... no lo tiene. Cualquier mindundi tutea al Madrid. Patético. Se cuestionan ya todos los fichajes y apresuradamente se ponen en el debe del presidente. ¿Por qué se fue Makelele? ¿Es Robinho un paquete? ¿Cómo se ignoró que Zidane y otros envejecerían? Que los dioses han abandonado al presidente blanco lo muestra que el calvario de su equipo coincide con la resurreción del Barça, campeón in péctore de la Liga y... de la Copa de Europa. La comparación es insoportable para el hincha. Nosotros balbuceando mientras ellos deleitan. El runrún, mientras se escarba en la herida, aumenta. Al Madrid lo han crucificado dos jugadores, Ronaldinho y Eto o, que podían ser blancos y que llenarán una década de fútbol europeo. El camerunés tiene, a la inversa, irritantes similitudes con el caso Di Stéfano. En aquella ocasión cedió el Barça enfadado con lo que creyó favoritismo oficial, pero convencido de que con Kubala no le era imprescindible. Inmenso error. Ahora, cede el Madrid desconfiando del carácter del jugador, pero creyendo que con Zidane, Ronaldo... era prescindible. Craso error. Era ya más rentable que cualquiera de ellos. Nadie protestó. La gloria es efímera, pensará Florentino en noches insomnes que le compadezco. He revolucionado, mejorándola sustancialmente, a la institución, comprado un innegable plantel de primeros espadas que siguen sin funcionar. ¿En qué me he equivocado? ¿Quién tiene la culpa?