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56 Los domingos DOMINGO 11 12 2005 ABC LIBROS Jean Paul Sartre con Raymond Aron (derecha) y un jovencísimo André Glucksmann (izquierda) en el Palacio del Elíseo en 1979 Raymond Aron Legado del visionario que diseccionó Europa Los últimos escritos periodísticos de Raymond Aron, el enemigo intelectual de Jean- Paul Sartre, ven ahora la luz en una recopilación que cobra actualidad por la lucidez y la capacidad de anticipación del autor, fallecido en 1983. Casi una década antes de la caída de la Unión Soviética, supo prever un mundo multipolar, los titubeos de Europa y la internacionalización del terrorismo TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO FOTOS: COVER falsa. Sartre no solo se equivocó en cosas esenciales (como la naturaleza del totalitarismo) sino que defendió causas criminales e injustas, de Mao a los terroristas de la Fracción Ejército Rojo. Mientras que, en verdad, Aron jamás defendió causas injustas y se jugó mucho por tomar posiciones valientes sobre temas que pudieron costarle muy caros, como la guerra de liberación argelina. Un analista audaz Esa historia ya está escrita. Y la obra universitaria de Aron, como filósofo de la historia, analista de las relaciones internacionales y ensayista político, ocupa un puesto eminente en la historia de las ideas de nuestra cultura. Sus doscientos últimos artículos, publicados casi todos en el semanario L Express tras haber sido el analista de referencia de Le Figaro durante varias décadas (hasta separarse del matutino conservador por razones de libertad de conciencia) ilustran de manera ejemplar otra faceta esencial de su legado: el periodista especializado en el análisis de las relaciones internacionales, con un bagaje filosófico que le permitía tener un visión muy honda de la realidad inmediata, puesta al paso en una perspectiva histórica. La relectura del volumen de los artículos completos de sus últimos veinticinco o veintiséis años V eintidós años después de su muerte, la obra de Raymond Aron (19051983) continúa creciendo, y la publicación, en un solo volumen, de todos sus artículos periodísticos publicados entre 1977 y 1983, De Giscard a Mitterrand (Editions de Fallois) lo confirma como un visionario tranquilo, el profeta desarmado de una Europa indefensa, tentada por los desencantos de la decadencia. Se trata de una victoria póstuma sobre su legendario condiscípulo, compañero de colegio y universidad, amigo y enemigo acérrimo, Jean- Paul Sartre (1905- 1980) cuyos escritos periodísticos de circunstancias son de imposible lectura: tan plagados están de errores catastróficos sobre la política, la historia, la guerra y la acción inmediata de los hombres de su tiempo. Durante los años sesenta y se- La decadencia del Viejo Continente ya se barrunta en sus últimos artículos tenta del siglo pasado, toda la vida político- filosófica de Francia pudo resumirse con una frase célebre: Es mejor equivocarse con Sartre que llevar razón con Aron Que podía traducirse de este modo: Sartre se equivoca mucho; pero defiende causas justas. Mientras que Aron quizá acierte, pero defiende causas injustas Con el tiempo, incluso esa paradoja aparente se ha confirmado