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ABC DOMINGO 11 12 2005 Los domingos 53 las cercanías de Madrid, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil detuvo a tres furtivos que acababan de matar tres ejemplares de gamo. Teniendo en cuenta la calidad de dichos trofeos, podemos estimar que el daño causado mediante esta acción ilegal puede haber llegado a superar los 10.000 euros. Bandas organizadas Otro lamentable ejemplo nos lleva hacia la Reserva Regional de Caza de Gredos o al Parque Nacional de Sierra Nevada, lugares donde, hasta hace muy poco, han estado operando distintas bandas organizadas que con el apoyo de determinados individuos ofrecían la posibilidad de abatir cabras hispánicas a precios muy inferiores a los que cualquier cazador puede llegar a pagar a la hora de adquirir un permiso de caza a través de sorteo o subasta. Bajo la condición de que fueran vestidos de montañeros, la clandestina organización se ocupaba de proporcionar el arma necesaria, que previamente se encontraba escondida en el monte, así como de enviar al cabo de un tiempo el trofeo abatido al domicilio del furtivo. En los pinares de la provincia de Soria, por mencionar otra miserable circunstancia, y atraídos por la gran moda que en los últimos tiempos ha despertado la caza del corzo, se ha dado el caso de que bandas organizadas ofrezcan la posibilidad de abatir furtivamente grandes trofeos a bajo precio. El sistema utilizado por estos delincuentes consiste en matar los animales desde un vehículo, con focos de luz artificial y rifles con silenciador. Éstas, entre otras, son prácticas ilegales desempeñadas furtivamente, tanto de forma individual como en grupo, que por fortuna llegan a ver su fin gracias a la colaboración prestada por los cazadores a través de sus denuncias, así como a la magnífica labor desempañada por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil. En Gredos o Sierra Nevada han operado bandas organizadas que ofrecían cabras hispánicas a precios muy inferiores a los que cualquier cazador puede llegar a pagar por un permiso Dos osos abatidos por cazadores esta semana en el norte de Nueva Jersey, Estados Unidos Este tipo de actitudes ilegales perjudican notablemente a los cazadores, que ven mermada su imagen mientras que el cuidado y la gestión desempeñada en las fincas durante muchos años se va al traste por la actuación de estos delincuentes. De hecho, han sido los propios cazadores los que desde hace años venían reclamando una reforma del Código Penal que volviera a considerar el furtivismo como delito. Finalmente, hace dos años se consiguió reformar el Código Penal y los furtivos, tanto de especies cinegéticas como protegidas, podrán dar con sus huesos en la cárcel. AFP Un león o un oso por 12.000 euros La práctica de la caza genera riqueza. En muchos países, la actividad cinegética supone para sus territorios una importante fuente de desarrollo económico y también social. Son muchos los cazadores que viajan a distintos lugares del mundo en busca de las especies autóctonas de cada territorio. Según la época del año, la modalidad de caza, y el objetivo previsto, cazadores españoles, franceses, alemanes o americanos pagan importantes sumas de dinero por cazar en distintos y muy numeroso destinos. En España, por ejemplo, adquirir a través de subasta un permiso para cazar un lobo puede alcanzar un precio de 8.000 euros. En un país africano, la licencia para cazar un león oscila en torno a los 12.000. El oso pardo en los países del este de Europa alcanza aproximadamente los 12.000 euros, aunque en el caso del oso negro en el norte de América o Canadá, el precio es sensiblemente inferior. En cualquier caso, a todos estos precios habrá que añadir siempre los costes del viaje, organización, licencias, permisos, seguro, y otras facturas complementarias. Cuando se trata de especies más exóticas, como por ejemplo el argali, el marco polo u otras, en las que se conceden muy pocas autorizaciones, el precio puede dispararse todavía más. La caza bien practicada no sólo es una actividad necesaria para la conservación de la naturaleza, sino que, en la mayoría de las ocasiones, supone un importante recurso económico para muchos países. El problema o lado oscuro surge cuando no existe ética, y además se juntan la avaricia y la falta de escrúpulos de unos pocos. Afortunadamente, eso no es caza. NO TODO ESTÁ PROTEGIDO JORGE BERNAD DANZBERGER Asesor Jurídico de la Real Federación Española de Caza y de la Oficina Nacional de la Caza C on mucha frecuencia se publican noticias en las que se afirma que especies como el lobo, oso, urogallo, león, tigre e incluso nuestra cabra hispánica son protegidas. La protección de una especie depende siempre del lugar donde se encuentre, y así, puede estar protegida en España mientras que en otros países puede no estarlo, e incluso una especie como el lobo puede ser cazada legalmente en determinadas zonas de España y en otras, en cambio, no. En nuestro país, el Real Decreto 1095 89 recoge en una lista la relación de especies autóctonas que pueden ser cazadas. Dentro de este Real Decreto aparecen el lobo y la cabra hispánica, y por ello el lobo está considerado como una especie cinegética al norte del río Duero, y en Comunidades Autónomas como Castilla y León o Galicia se caza con normalidad. En cuanto a la cabra hispánica, es una de las piezas más importantes en nuestro país, y su caza es perfectamente legal. Otras especies como el oso y el urogallo están consideradas como estrictamente pro- tegidas y su caza, desde luego, está prohibida, aunque en otros países se puedan abatir. De hecho, el urogallo y el oso se cazan con normalidad en casi todos los países del norte y del este de Europa. En cuanto al león y al tigre, obviamente no están en la lista de especies cazables en España. Se trata de una actividad prohibida. Sin embargo, el león se caza legalmente en distintos países africanos, de forma controlada, lo que constituye una importante fuente de ingresos. El tigre, sin embargo, no se puede perseguir en ningún país. Los recientes hechos descubiertos por el SEPRONA en una finca en Extremadura pueden ser constitutivos de un delito contra la fauna, castigado tras la última reforma del código penal, con multa, inhabilitación para el ejercicio de la caza, e incluso pena de cárcel. Espero que se aplique la ley con todo su rigor, y estos matarifes, que no pueden llamarse cazadores, tengan su escarmiento.