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52 Los domingos DOMINGO 11 12 2005 ABC LA CAZA ENVILECIDA Furtivos Fusileros, no cazadores Cazaban tigres en Monterrubio de la Serena (Badajoz) un fogonazo de surrealismo feroz y, según los expertos, extraordinario. No se conocen otros ejemplos de este corte, aunque los disparos de los furtivos sean todavía un sonido frecuente en los montes. En Gredos, Cazorla, Sierra Nevada... POR BELÉN PINILLA un animal furtivamente para alimentar a su familia. Hoy por hoy esa circunstancia no existe, y por lo tanto este tipo de actuaciones no tienen ni razón ni justificación alguna. El furtivismo es un delito. Entendiendo por furtivismo cualquier acción desempeñada fuera de la ley, no podemos ignorar que la caza, como cualquier otra actividad, también lo sufre. Afortunadamente para la actividad cinegética, el dantesco suceso de Badajoz no deja de ser un caso aislado y jamás el ejemplo del ejercicio de la caza. Ahora bien, también por desgracia para la actividad venatoria, las prácticas ilegales y el furtivismo existen. Daños irreparables quellos que no conocen la realidad del ejercicio de la caza podrán pensar que episodios como el sucedido en la localidad de Monterrubio de la Serena (Badajoz) son reflejo del lado oscuro de la caza. Pero eso no es caza. La dantesca actuación que ha tenido lugar en la finca Los Lunares son prácticas ilegales y furtivas, perpetradas por personas sin escrúpulos y carentes de toda ética. El colectivo de los cazadores se sobrecoge ante sucesos como el de Badajoz, y se indigna ante actitudes como las que, en esta ocasión, han protagonizado los siete indivi- A duos detenidos por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, tras ser acusados de matar, entre otros, un ejemplar de una especie protegida internacionalmente- -el tigre- -en un territorio que ni siquiera está reconocido y autorizado como coto de caza. La acción de cazar implica y lleva consigo la persecución, captura y muerte del animal acechado, pero todo cazador que se precie sabe que, en el ejercicio de la caza, el simple y exclusivo hecho de efectuar un disparo sobre una pieza no deja de ser eso, un simple disparo. Si ese disparo se efectúa, ade- En la provincia de Soria se han matado animales desde los coches, con luz artificial más, sobre piezas que ni siquiera son consideradas especies cinegéticas o cazables en el lugar donde se realiza la acción, sería un gravísimo error pretender considerarlo caza. Así pues, y con la intención de esclarecer ese posible error de conceptos, podríamos decir que abatir un león en Badajoz no deja de ser, para un cazador de verdad, la posible trama de una película de ficción, o la vergonzosa y humillante actitud de aquel que ha realizado una práctica ilegal y ha cometido una acción de furtivismo contra la Naturaleza. Muy atrás quedaron los tiempos en los que un hombre mataba Cotos de caza, reservas y magníficas zonas de España como Viñuelas, El Pardo, Gredos, Cazorla, Sierra Nevada, Muela de Cortes, Soria, Toledo, y un largo etcétera, son lugares- -entre otros- -que, además de brillar con luz propia gracias a la importancia de su patrimonio artístico y monumental, su belleza orográfica o su riqueza faunística, también destacan, lamentablemente, por ser el campo de actuación o destino elegido por los furtivos para ejecutar sus acciones ilegales sobre especies silvestres. Sin ir más lejos, recientemente, en el coto de Viñuelas, ubicado en Un agente de la Guardia Civil observa los restos de dos animales en Monterrubio de la Serena (Badajoz) DGGC