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ABC DOMINGO 11 12 2005 Los domingos 51 Jamal Mubarak, heredero del presidente egipcio La tercera vía hacia el régimen islámico S. BASCO Jamal Mubarak, el hijo bienamado al que el rais egipcio está preparando para que asuma la sucesión, nunca ha pisado un hospital público, ni se ha bañado en una charca, ni se ha comido un qúshari -el plato típico de arroz con lentejas- -en un quiosco andrajoso a la vera del Nilo. Más bien fue alumbrado entre ricos paños y se ha movido siempre en coche blindado, con chófer y guardaespaldas, y a través de sus ventanillas es como ha conocido al pueblo egipcio... Los Hermanos Musulmanes se preguntan: ¿cómo puede ser este hombre el encargado de reformar el régimen? Dicen los jefes de la Hermandad que la reforma debe hacerla uno de esos miles y miles de jóvenes recién graduados que no encuentran empleo. Que el hombre que Egipto necesita debe conocer el horizonte de privaciones, hambre y desesperanza de sus 60 millones de compatriotas; que los coches de lujo, los clubes privados, los restaurantes de moda y el fulgor verde de los billetes de cien dólares son sólo un decorado de cartón. Los herederos de Hassan al- Banna, el padre fundador de los Hermanos Musulmanes allá en 1928, no aceptan al heredero de Hosni Mubarak. Apuestan por la tercera vía Ni la revuelta armada o el terrorismo en el que antaño militaron; ni la semiclandestinidad tolerada en la que ahora se mueven. No. Quieren jugar a la política sin cartas marcadas. No desean ser una facción armada en una república hereditaria, sino un partido legalizado capaz de instaurar un día un régimen islámico. Partidarios de los Hermanos Musulmanes protegen un colegio electoral donde votan las mujeres mero dos de los Hermanos Musulmanes, explica que no quieren aprovechar su tirón popular para asaltar de golpe la mayoría parlamentaria, algo que tendrían al alcance si los comicios fueran limpios. Queremos ir creciendo de forma gradual porque la gente tiene que ir acostumbrándose poco a poco a nosotros tanto dentro como fuera de Egipto. Al preguntarle por su programa, habla de reformas políticas y constitucionales, progreso a nivel de educación y tecnología, y desarrollo económico, social y humano, sin olvidar problemas que agobian a los egipcios, como la vivienda, la inflación o el medio ambiente. Hasta ahí, esa podría haber sido la respuesta de cualquier político. Pero ellos son islamistas, una fuerza confesional. ¿Y qué pasará a nivel religioso si llegan al poder? Queremos mostrar a la gente lo que es el verdadero islam. No se puede forzar a nadie por medio de la religión dice Habib sin querer entrar en polémica pues en asuntos como el consumo de alcohol, los derechos de la mujer o la libertad de credo ya se sabe cómo piensan. Ese doble discurso, el de apaciguar a las masas con mensa- AFP Mohammed Magdi Akef, líder de los Hermanos Musulmanes en Egipto AFP Queremos mostrar a la gente lo que es el verdadero islam. No se puede forzar a nadie por medio de la religión jes tranquilizadores sin bajarse del carro de la sharía (ley islámica) es lo que hace que muchos les acusen de no mostrar su verdadero rostro en la carrera por el poder. Sin ir más lejos, en su página web dejan bien claro cómo tiene que ir vestida una buena musulmana: tapada de pies a cabeza. Así es como visten las mujeres que el visitante se encuentra por los barrios populares de la capital donde la Hermandad se hace fuerte, y donde los más desfavorecidos acuden al olor de la caridad en hospitales o escuelas. Los cerebros de la potencia islamista son en su mayoría profesionales liberales de sólida formación académica, pero el grueso de los votantes son casi siempre las clases más pobres, que en Egipto abundan. En una de esas asociaciones médicas islámicas se puede leer: Nuestra finalidad es intentar llegar a Dios a través del trabajo médico para cada enfermo que lo necesite, da igual su poder económico, nivel social o situación médica, sin discriminación de color, sexo, grupo étnico o creencia Más allá de esa declaración de intenciones, Ashraf Rady cree que con ese 20 por ciento en el Parlamento los Hermanos Musulmanes intentarán desarrollar su proceso de islamización de la sociedad Los líderes de la Hermandad insisten en que sus planteamientos nada tienen que ver con los que trajeron la sangrienta guerra civil a Argelia en los noventa. Insisten en reivindicar sus particularidades para que los separen de otros modelos de islamismo, como el que ha triunfado en Turquía. El lema empleado en la campaña electoral, El islam es la solución sigue retumbando entre los que gritan a su favor y los que lo escuchan aterrorizados.