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50 Los domingos DOMINGO 11 12 2005 ABC EL PORVENIR DE EGIPTO Desafío La hora de los Hermanos Musulmanes Con casi el veinte por ciento de escaños en el Parlamento egipcio, la Hermandad busca afianzarse entre la moderación de su discurso y la progresiva islamización del país. POR LUIS DE VEGA ENVIADO ESPECIAL A EL CAIRO as 4.000 mezquitas de El Cairo retumban cinco veces al día cuando los almuédanos llaman a la oración a través de sus altavoces. No hay calle, ni plaza ni rincón de esta urbe de más de 17 millones de habitantes que no quede impregnada del precepto de la oración musulmana. Los viernes a mediodía, coincidiendo con la fiesta semanal, los pregoneros de Dios aspiran aún con más fuerza el aire en sus pulmones para atraer a los fieles. Así ocurría hace dos días, mientras cientos de españoles disfrutaban del puente de la Inmaculada para poner los pies en la tierra de los faraones y las momias, eso sí, con el permiso de Alá. Pero probablemente, sorprendidos por el sobrecogedor espectáculo que supone ponerse por primera vez delante de las pirámides o de la máscara de Tutankamón, no hayan reparado en que la capital del Nilo, al igual que todo el país, guarda celosa lo que considera uno de sus más preciados tesoros: su fe. El peso del islam es superior al de cualquier civilización pasada, por muchos visitantes que esta atraiga. Algunos de los extranjeros que viven desde hace años en la ciudad observan incluso un afianzamiento cada vez mayor de las costumbres religiosas. Si vas a cenar a casa de alguien a quien no conoces lo suficiente, tienes cuidado de no pedir alcohol para no poner en un compromiso sus creencias comenta un periodista occidental. Por la calle, cada vez es más raro ver a mujeres- -sea cual sea su edad- -que vayan a cabeza descubierta, aunque el del jiyab (pañuelo) es un símbolo que muchos musulmanes no quieren que se vincule a la rectitud. Sin embargo, la economía depende en Egipto en gran medida L del turismo. Por eso, desde el Gobierno se quiere airear lo menos posible la nueva oleada de atentados terroristas que, con los extranjeros como objetivo, ha roto la normalidad del país cuatro veces desde octubre de 2004. A pesar de todo, los restaurantes, hoteles y centros comerciales a la europea prosperan con facilidad. Y no se quedan cortas las cadenas internacionales de comida rápida, que atraen a los de dentro y los de fuera. Muchos de esos locales aparecen estos días adornados incluso con árboles, guirnaldas y luces de Navidad, pues hasta los musulmanes saben que son buen reclamo en el universo del consumismo. Así, la conmemoración del nacimiento del Mesías consigue alinear a los fieles al Corán con ese diez por ciento de cristianos entre los que se encuentran muchas de las familias más pudientes del país. Pero pasadas las fiestas, que este año casi coincidirán por caprichos de los calendarios con el aid el Kebir (la fiesta grande) de los musulmanes en la que cada fa- La normalidad es el vertiginoso aumento de la popularidad de los Hermanos Musulmanes, nacidos en 1928 milia mata un cordero, todo volverá a la normalidad. Y la normalidad es desde hace años el ascenso vertiginoso de la popularidad de los Hermanos Musulmanes, nacidos en 1928 y apartados de la legalidad en 1954 por su sangriento currículum, cuaderno de bitácora de muchas organizaciones terroristas islámicas. Su supervivencia se apoya en cierta moderación de su discurso La vida sigue en El Cairo bajo la vigilancia de los carteles de los Hermanos Musulmanes L. DE V. -se apresuran a condenar los atentados- -y en el grado de tolerancia del presidente Hosni Mubarak. Claro que la Hermandad ha rozado, de forma histórica, el 20 por ciento de los escaños en las violentas elecciones parlamentarias concluidas esta misma semana con un corolario de diez muertos. Y todo porque la permisividad presidencial se tornó en una peligrosa campaña para prohibir manu militari el voto islamista cuando el rais vio que superaban todas las previsiones. Atrapados entre las generalizadas acusaciones de corrupción contra el oficialista Partido Nacional Democrático (PND) y la opción islamista, hay muchos egipcios que no encuentran a quién votar comenta el analista político Ashraf Rady, a pesar de que otros partidos de distintas tendencias se presentaron sin éxito a las urnas. Muchos otros, como se ha demostrado sobre todo en la tercera y última vuelta, no depositaron su papeleta porque se lo impidió el cerco policial a los colegios electorales. Todo ello ha hecho que en torno a un 80 por ciento de la gente, por uno u otro motivo, no ejerciera su derecho a votar. El doctor Mohamed Habib, nú-