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ABC DOMINGO 11 12 2005 Opinión 5 CARTA DEL DIRECTOR IGNACIO CAMACHO EL MAL GOBIERNO No le queda mucho tiempo a Zapatero para evitar que le cuaje la etiqueta que empieza a emerger del fondo de la opinión pública. La de un timonel ausente y extraviado que ha perdido la bitácora de la nave. La de un entrenador en apuros que ha elegido mal la alineación y la táctica. La de un político sin proyecto ERO bueno, ¿hay alguien ahí arriba, en el puente de mando? ¿Está alguien manejando el timón de la acción de gobierno de este país perplejo? ¿Queda en este carajal de despropósitos, contradicciones, malentendidos y puros disparates en que se ha convertido la vida pública española, alguna persona responsable con un proyecto, un plan, una idea o simplemente un poco de criterio? ¿O estamos realmente tan a la deriva como parece, con un presidente desnortado, unos ministros a la greña, un gabinete incompetente y unos socios dispuestos a hacerse un sayo con la capa hecha jirones del Estado autonómico? Uno de los derechos principales que asisten a los ciudadanos de una democracia es el de ser gobernados por aquellos que resultan elegidos en la lid electoral conforme a un programa de actuación y dirigencia. Se trata de un asunto tan elemental que ni siquiera aparece recogido en la mayoría de las constituciones, redactadas precisamente para asegurar el buen gobierno con arreglo a un código jurídico que pone límites al abuso de poder en defensa del interés común. Pero... ¿qué pasa cuando ese derecho pasivo no se ejerce por falta de capacidad de los gobernantes escogidos, por inacción, desistimientoo inepcia de quienes han sidollamados a ejercer la responsabilidad pública? Esa es, exactamente, la sensación que ahora mismo sienten y padecen muchos Rodríguez Zapatero ciudadanos españoles, sorprendidos ante la falta de rumbo de un Gobierno ajeno a los problebilidad del partido en el Gobierno, los nacionalistas gamas reales de la nación, enfrascado en debates inútiles llegos invitan a sumarse a su nación a los pueblos o absurdos, cuando no directamente en empeños suicilimítrofes de Asturias y León. Y en las calles asoman das- -como la negociación con los terroristas o el diseagricultores asfixiados por la pérdida de subvencioñode un nuevo modelode Estado- -que ni siquierafigunes, mineros y pescadores sobrepasados por la subida raban en su programa electoral. Una corriente de desdel combustible, educadores asustados por la crecida amparo recorre la médula ciudadana ante la evidencia del caos escolar, padres preocupados por la dificultad de que el presidente del Gobierno permanece al marde escoger el colegio de sus hijos, víctimas del terrorisgen de los desafíos que competen a su esfera de trabajo, mo irritadas por el trato deferente hacia sus verdugos y mientras crecen los conflictos dentro y fuera de las hasta obispos escandalizados por innecesarias leyes fronteras, y unos desaprensivos aliados aprovechan el que revisan el concepto nuclear de la familia y el matrivacío de poder para subirse a las barbas del respeto púmonio. blico y proferir amenazas, bravatas o retos aventureristas y desalmados. Al otro lado, parapetados detrás de sus enormes carteras que parecen demasiado grandes y pesadas para la Encerrado en una campana de cristal, atento sólo a la capacidad de sus dueños, los ministros se dedican a haleve esperanza de una tregua terrorista que le permita cer la guerra por su cuenta. Bono y Moratinos se enreiniciar un diálogo con los asesinos y al hallazgo de una dan en disputas de diplomacia paralela mientras la soluciónpaliativa al problema que él mismo creó al perUnión Europea espera en vano que el ministro de Extemitir que el Estatuto catalán se inflara como un monsriores, de gira por África, comparezca para defender truo reivindicativo al límite de la hiperestesia, Rodrílos derechos presupuestarios de su país. Solbes azacaguezZapatero ofrece ahora mismo la imagen de un dirinea para frenar los desvaríos fiscales de sus compañegente sobrepasado por los acontecimientos. Europa ras de gabinete y hasta se encuentra subordinados que nos ningunea cerrando el grifo presupuestario, Estadiseñan por su cuenta futuros planes de pensiones. dos Unidos nos desprecia, Marruecos nos engaña, VeAlonso y Bono disputan por el control de la Guardia nezuelanos chulea y hasta Fidel Castro sepermite regaCivil. Montilla se arrastra con el trasero ardiendo por ñar despectivamente a los pocos socialistas que tienen culpa de unos créditos condonados por la caja de ahoarrestos morales para denunciar su abotargada tirarros catalana que respalda operaciones financieras nía. La clase política catalana tensa de modo intoleraque dependen de su Ministerio. San Segundo, simpleble la solidaridad nacional, los amigos de los terrorismente, no está, ni siquiera cuando el presidente discutaspublican libros que ponen en solfa la teórica respetate con los educadores la nueva ley de Educación que se P supone que ella ha elaborado. Trujillo sume en la melancolía a quienes esperan los prometidos planes de vivienda. Y Bono- -siempre Bono- -sepermite discrepar en público y en privado de sus colegas de equipo, y hasta se vanagloria de no formar parte de un presunto núcleo de elegidos para reconducir la crisis catalana. ¿Pero... qué está pasando aquí? Queda, sí, el severo Toño Alonso al frente de unos cuerpos de seguridad que hostigan a los terroristas cumpliendo con su obligación. Queda la eficaz y estajanovista vicepresidenta Fernández de la Vega oficiando a duras penas de apagafuegos, portavoz y mujer- escoba de los desaguisados de sus compañeros. Queda el sinuoso y maquiavélico Pérez Rubalcaba, que ni siquiera es ministro, manejando como un Fouché parlamentario los hilos de la confianza del presidente en los trabajos más delicados que se derivan de los empeños a contracorriente de su jefe. Y quedan los sensatos López Aguilar y Sevilla, algo orillados por su recelo ante los desvaríos de Maragall y sus socios del tripartito reforzado por los siempre oportunistas moderados de Convergencia i Unió. Poca cosa, en conjunto, para la envergadura de la crisis general, y en todo caso dedicados a corregir los despropósitos y encauzar los entuertos que origina esta peculiar forma de desgobernar un país. A estas alturas, cuando debería empeEPA zar a tomar cuerpo la agenda política, económica y social de un Gobierno que apenas lleva año y medio de ejercicio, la única esperanza del presidente Zapatero es encontrar un milagroso apaño que satisfaga equilibradamente a casi todos en el enredo catalán, soñar con que Gas Natural, Repsol y la Caixa no se arruguen ante la poderosa y numantina defensa de Endesa frente a su intento de absorción y, sobre todo, esperar a que ETA decida apiadarse de su impaciencia y ofrecerle una botella de oxígeno que los terroristas administran con perversa cicatería. Y mientras tanto, el Gobierno se agarra a una desesperada campaña de propaganda para vender humo de naderías de una presunta gobernanciaque los ciudadanos no encuentran por parte alguna, como reflejan con terca contumacia las encuestas: una ofensiva que se acabará convirtiendo en una máquina de insultos y descalificaciones a una oposición que se ha recompuesto en tiempo récord después de su descalabro electoral, gracias en gran medida a esta insólita exhibición de incompetencia. Pero no le queda mucho tiempo a Zapatero para evitar que le cuaje la etiqueta que empieza a emerger del fondo de la opinión pública. La de un timonel ausente y extraviado que ha perdido la bitácora de la nave y, lo que es peor, equivocado la dirección de la aguja de marear. La de un entrenador en apuros que ha elegido mal la alineación y la táctica. La de un político sin proyecto que trata de suplir esta carencia con algo peor: un programa desquiciado que no responde a los verdaderos problemas de una nación perpleja. director abc. es