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4 Opinión DOMINGO 11 12 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil MONTREAL, NUEVA ERA IN demasiado ruido, la Cumbre del Cambio Climático organizada por la ONU en Montreal ha conseguido ampliar los cimientos del compromiso internacional para reducir la emisión de gases a la atmósfera. El acuerdo alcanzado podría ser calificado de mínimos pues los firmantes sólo prometen comenzar las negociaciones para fijar fecha y cantidad para la reducción a partir de 2012, cuando vence lo acordado en Kioto. Pero lo relevante de la cita canadiense es que, por primera vez, todos los países (incluido EE. UU. acceden a embarcarse en una estrategia conjunta para atajar el calentamiento del planeta. En estaocasión, fueRusia la última en adherirse a la declaración. Aunque con alfileres, lo firmado en la ciudad canadiense supone el comienzo de una nueva era en la defensa medioambiental. Porque si importante es crecer, también lo es cómo se logra. S LOS INTERESES DE ESPAÑA EN EUROPA A mejor política de un país en Europa es defender con fuerza sus intereses nacionales, porque es lo que hacen sin excepción los demás. Y hasta ahora este ejercicio de la tensión ha funcionado bien, porque las fuerzas se equilibran unas a otras y en el fondo los principios esenciales que marcan los límites de este tira y afloja son compartidos por todos. Parece una fórmula conflictiva para hacer avanzar un proyecto de integración política, pero forma parte de las reglas del juego que conocen y respetan. Lo que no era razonable fue el desembarco de Rodríguez Zapatero en la tensa atmósfera de la recta final de la Conferencia Intergubernamental que redactó la Constitución Europea, diciendo sí a todo como si creyese que con una simple sonrisa estaba salvando a la Unión de la crisis. Bien se ha visto ahora que aquella magnanimidad inmeditada no sirvió ni para aumentar el prestigio de España en futuras negociaciones, ni para aliviar los problemas de la UE. Lo mismo se puede decir de las amenazas que el viernes lanzó en Londres el presidente del Gobierno, diciendo que está dispuesto a vetar los presupuestos si no son satisfactorios para España. ¿Es que cabe otra posibilidad? Obviamente su obligación es la de defender los intereses de nuestro país, pero es más inteligente hacerlo con sutileza y perspectiva durante los meses de negociaciones previas, para poder sostener las posiciones con firmeza en la mesa del Consejo Europeo, en lugar de reaccionar a última ahora precipitadamente y a todas luces urgido por los malos resultados de las encuestas. En lo que lleva de mandato, el presidente del Gobierno no parece haber entendido todavía los mecanismos de funcionamiento de Europa y sigue confiando en su proverbial optimismo y fe ciega en la suerte. Que se sepa, ni siquiera hace esfuerzos por avanzar en el estudio del inglés o el francés, para implicarse más a fondo L en la interacción con los demás jefes de Gobierno. En su descargo hay que reconocer que el recorte de fondos que le espera a España no es responsabilidad exclusiva suya, sino sobre todo un síntoma del éxito de nuestro país en la gestión de las ayudas que hemos recibido hasta ahora. Pero aun así, la ducha que nos espera puede ser tibia, fría o helada dependiendo de cómo se gestione esta recta final de las negociaciones. Y puede ser hasta glacial si los 25 no llegan a un acuerdo en la próxima cumbre de Bruselas y sumergen a la Unión en un periodo de crisis todavía más grave que el que provocaron los referéndum de Francia y Holanda contra la Constitución. Y en estas circunstancias, en las que es exigible que el Ejecutivo español ejerza una defensa responsable de nuestros intereses, probablemente Rodríguez Zapatero se acordará de la fuerza que hubiera podido tener ahora si el año pasado, cuando decía que volvemos al corazón de Europa hubiera mantenido el rumbo de firmeza que había marcado el anterior Gobierno. Es de justicia admitir también que la posibilidad de un buen acuerdo en la próxima cumbre ha quedado difuminada por circunstancias ajenas a la acción del Gobierno español, principalmente el hecho de que la presidencia británica haya ejercido la política más cicatera de las que se recuerdan. Pocas veces se había visto que el país que bloquea el acuerdo sea el mismo que está obligado formalmente a favorecerlo y si Londres no acepta ceder una parte de su cheque está claro que poco pueden hacer los demás. Pero dentro de esta situación, hay algunos países que conservan una gran capacidad de influencia, y otros que como España quizás hayan malbaratado sus posiciones negociadoras en batallas inútiles o claramente contraproducentes (Cuba, la opa o las lenguas autonómicas) y ahora deben resignarse a verlas venir. Hu Jintao AFP ¿OTROS TIANANMEN? TERRORISTAS CON PERMISO A medida que se intensifica la lucha contra el terrorismo islamista, se pone de manifiesto con mayor nitidez la necesidad de incorporar a la política de inmigración una finalidad preventiva en materia de seguridad. La corrección política predominante niega esta realidad, pero la experiencia de estos últimos años de terrorismo internacional obliga a aceptarla y actuar en consecuencia, sobre la base de que los islamistas que preparan sus atentados contra las democracias occidentes están ya instalados en nuestra sociedad. Siempre es una buena noticia una operación policial contra Al Qaida, como las realizadas por las Fuerzas de Seguridad en las últimas semanas, aunque ciertos datos como el de detenidos por terrorismo integrista deberían ser refinados con el de las puestas en libertad posteriores o las imputaciones de delitos ajenos al terror. En lo que se refiere a la política de inmigración, estas mismas operaciones policiales están desvelando graves fallos de aplicación de las normas de extranjería. En la operación Gamo desarrollada el pasado noviembre en Alicante, Granada y Murcia, se detuvo al argelino Khaled Bakel, quien tenía pendiente de ejecución una orden de expulsión notificada el 14 de junio. Otro caso, más sangrante aún, es el del palestino Mohamed Kafarna, detenido en la operación Saeta del pasado abril e imputado en el sumario del 11- M por colaboración con banda armada, a quien se le acaba de conceder un permiso de residencia y trabajo hasta 2007. Estos hechos demuestran una grave descoordinación entre las investigaciones policiales sobre el terrorismo islamista y los procedimientos de extranjería, cuya solución requiere un cruce de datos permanente y la adopción de medidas económicas y administrativas para ejecutar las órdenes de expulsión. El problema no está tanto en los posibles terroristas que quieren entrar sino en los que ya están aquí. ¿Cuántos de ellos han obtenido su regularización gracias al procedimiento de legalización masiva puesto en marcha por el Gobierno? La respuesta no debería consistir en una exigencia de silencio, confundido con lealtad, porque el Ejecutivo también fue advertido de este efecto pernicioso de la regularización indiscriminada. En cuatro años, tres capitales occidentales (Nueva York, Madrid y Londres) han sido atacadas por el terrorismo internacional. Hay que tomarse muy en serio esta amenaza e incorporar definitivamente la política contra la inmigración ilegal al repertorio de recursos que el Estado debe utilizar contra los terroristas que se aprovechan de las puertas que abren las sociedades democráticas y desarrolladas a los inmigrantes. Sobra la retórica demagógica cuando está en juego la vida de los ciudadanos. RAS disolver a tiros una manifestación de campesinos que reclamaban unos terrenos comunales, la Policía china sellaba la ciudad de Dongzhou- -a la que no permitía el acceso de forasteros- -y patrullaba las calles en las que se teme que decenas de personas hayan perecido víctimas de la represión. Oscurantismo y brutalidad. El régimen de Pekín no ha avanzado unpalmo en elrespeto alos derechoshumanos. Pese a la apertura económica, las libertades siguen siendo una quimera en el gigante asiático, sobre el que pende la sospecha de estar acogiendo de forma cotidiana episodios como el de Dongzhou. El siniestro espíritu que guió la matanza de la plaza de Tiananmen, perpetrada hace dieciséis años, parece que sigue vigente, sin que nadie se atreva a pedir a las autoridades chinas explicaciones sobre el calamitoso estado de la libertad en su país. T SEGURIDAD LABORAL E L Gobierno se dispone a realizar un cambio legislativo para evitar las situaciones opacas que se dan en las subcontrataciones de obras e intentar atajar así el creciente número de accidentes laborales que se dan en la construcción y que en lo que va de enero a septiembre pasados se ha cobrado más de 250 muertos. En eses mismo periodo, las inspeccciones han detectado más de 17.000 infracciones a la reglamentación actual. Parece pertinente que se apuntalen las exigencias para la subcontratación, sin extender sombras de sospechas sobre quienes obran correctamente, pero impidiendo prácticas que pongan en riesgo la seguridad de los trabajadores.