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58 SÁBADO 10 12 2005 ABC FIRMAS EN ABC ANA ROSA CARAZO CATEDRÁTICA DE LENGUA Y LITERATURA ESPAÑOLAS ALTERNATIVAS ...Establézcase para aquellos alumnos a los que no interesa la religión el estudio elemental de la historia de las religiones desde un punto de vista puramente objetivo... N el debate que modera y conduce los miércoles Germán Yanke, y que la semana pasada se ocupó de la reforma educativa, dos fuerzas de opuesta ideología, a partes iguales, mitad y mitad, se enfrentaron, como corresponde. La partida terminó en tablas. Se debatió sobre casi todas las dolencias que aquejan al sistema educativo, que pretende implantar, mediante ley, el actual Gobierno. Como docente durante más de cuarenta años, no puedo quedarme indiferente ante determinadas manifestaciones, claramente farisaicas, ni aceptar pseudosoluciones, no ya sólo desde el punto de vista de una política partidista, sino desde la coherencia y el buen sentido. Porque si los intereses políticos prevalecen sobre los educativos mal vamos. Mal vamos ya desde hace muchos años. Mal vamos desde la implantación de la Logse. Mal vamos, y los resultados lo corroboran, desderrota sin victoria. Debaten y debaten, pero la partida no acaba de decidirse. Todos juegan y nadie ve sus fallos ni quiere mover ficha comprometedora. La partida, para los pacientes espectadores, sólo produce hastío y pesadumbre. ¿Pactos? Pero no se pueden mezclar agua y aceite. El aceite siempre flotará en cuanto deje de agitarse el frasco. ¿Qué pacto se puede establecer entre los que afirman sin pudor que el estudio de la religión, pongamos por caso, no es necesario para la formación de los niños y adolescentes, que la religión puede impartirse para aquellos que la demanden e instalar a los que la reprueban en lo lúdico, locus ludendi, que es lo que verdaderamente les interesa? En etapas anteriores la alternativa se suponía que era la ética. Y, aunque la ética, en muchos casos no la impartieran profesores de filosofía sino cualquiera al que le faltaran horas para completar su horario. Aquellos que la incluían en su programa, por lo menos la propia palabra, Ética, podría estimarse como una alternativa digna a la religión. Pero vuelvo a la consideración más arriba apuntada, la de que el estudio de la religión no es fuente de E de los descabellados cambios que se fueron sucediendo, a cual más incongruente y nefasto. Porque cada nuevo plan ha sido más disparatado y arteramente desintegrador que el anterior en todos los niveles de la enseñanza, sobre todo en la secundaria. Y cuando se intentó aplicar remedios, como la LOCE, aunque ésta no respondiera a una terapia intensiva sino a la aplicación de analgésicos más o menos eficaces, la criatura, que aún tenía posibilidad de recuperación, volvió a caer en la postración y el desamparo, y cada día más la indiferencia, la carencia del afán de superación, el desinterés por toda clase de conocimiento, la indisciplina, el fracaso escolar, la dejación del principio de autoridad, el desencanto de los profesores se hicieron más agudos e inquietantes. Ahora la batalla se libra al estilo güelfos y gibelinos, en continua escaramuza, sin saber cómo va a terminar, si en tregua inoperante o en LOLA SANTIAGO ESCRITORA UN CUADRO STA es la historia de un cuadro cuya única historia es reafirmarse y hacerse en las manos de una mujer- -quien lo pintó- que le dio alma y vida por siempre. Pero este cuadro, a su vez, carece de historia pues se va elaborando de forma callada y sutil en la casa de la artista. Así hasta el día en que una vez terminado se le lleva a su emplazamiento definitivo, que no es otro que la Iglesia de Nuestra Señora de los Alcázares en el pueblo de Maqueda (Toledo) De ahí que pase a tomar el nombre de la Iglesia. De ahí que esta Iglesia, Alcázar derruido sobre el que se levantó la misma, goce de una aportación más que la realza y embellece. Sí, este cuadro, ahora, Virgen con niño de esta Iglesia o Santa María de los Alcázares con niño, tiene toda la claridad de un recogido recinto, limpio y sereno, y nos mira desde la pared que ocupa, sobre unas escaleras pintadas con sus ojos muy azules y abiertos. Se está bien en la Iglesia. Se respira paz y un am- E plio rayo de sol se descuelga en su interior en forma de claridad amplia, visible, cierta. Venimos mi padre y yo- -que se ha mostrado locuaz y hablador en el trayecto- con la pintora, gran persona y amiga, que nos explica detalles técnicos del cuadro mientras los minutos pasan en su afán de dormidera o sueño eterno que nos engulle a todos. De manera tranquila, perfecta. A la salida los coches esperan. El callejón que nos ha traído hasta aquí está entre sol y sombra, y todo el pueblo, también, parece dormir un sueño de siglos, y es esa tranquilidad, y es ese sosiego, lo que le hace mecerse tibio y tranquilo al sol del mediodía. Nos despedimos del hombre que ha tenido a bien abrirnos la Iglesia, a manera de sacristán, y marchamos a comer, a mí me espera una rica perdiz a la toledana y duelos y quebrantos, este último plato por sugerencia del marido de la pintora, sugerencia que acepto encanta- da- -aunque sólo sea porque estamos en el año del Quijote- -y de la que no me arrepiento, pues realmente están buenos, más que buenos, ya que todo está riquísimo. Tras una comida cordial decidimos al fin regresar a Madrid; el cuadro, motivo de nuestra visita al pueblo, seguirá cada día abriendo sus ojos a nueva vida. La que le ha dado su autora como prolongación de la suya para sumirse en esa eternidad de la obra artística, ya perfectamente situada en su marco eclesial. Y nosotros estrechando lazos de amistad con motivos que ojalá siempre fueran tan creativos, tan bellos. María Angeles de Armas que tal es el nombre de mi amiga, la autora de este cuadro, me mira nostálgica mientras me ve subir al coche. Hay tantos recuerdos que nos unen, que yo no puedo menos de sonreír entre zalamera y recordona mientras la miro a mi vez, orgullosa de esta amiga que me ha brindado el cielo y a la que deseo siempre lo mejor, no sólo porque goce de mi afecto, también porque se lo merece. Y mientras enfilo la carretera de Madrid sus ojos por el retrovisor, sus manos, me lanzan en forma de palomas alborozadas un último adiós. Que si Dios quiere será hasta muy pronto, María Angeles, amiga. conocimiento o no sirve para nada, como alguien aventuró impunemente en el debate. ¿Cómo se puede proferir tamaño desatino? ¿Cómo se consigue alcanzar tan alta cota de sandez o ceguera mental? Seguramente, los que afirman tal falacia, allá, muy adentro de sus intoxicadas neuronas, crean husmear el peligro de que la belleza de los textos bíblicos, el luminoso mensaje evangélico, la claridad y limpieza de la moral verdaderamente cristiana subyuguen a los indiferentes, a los agnósticos, a los ignorantes, a los ateos, a los que sólo valoran los bienes puramente materiales y estos desvíen el camino que les vienen trazando, que los adoctrinados alevines de hombre se rebelen contra las consignas. Si esto es así, si lo que en el fondo alienta es este temor, detengámonos un momento en otra posibilidad de alternativa ya apuntada por personas sensatas, que no es ni el juego ni la ética. Establézcase para aquellos alumnos a los que no interesa la religión el estudio elemental de la historia de las religiones desde un punto de vista puramente objetivo, explicada y comentada con absoluta imparcialidad, sin ninguna clase de observaciones al margen ni prejuicios, sin mostrar preferencias ni dedicar alabanzas u objeciones. Háblese del islam o del budismo, del catolicismo o del hinduismo, en tono neutro, claro, desapasionado, con la verdad histórica por delante y sin tomar partido. Y aplíquese al alumno una calificación justa y meditada, tanto a los que estudien religión como a los que elijan su alternativa. Todos ellos se enriquecerán, aunque no del mismo modo. Los primeros aprenderán algo de extrema importancia, que es la esencia del cristianismo: Amarás a Dios y al prójimo como a ti mismo O se demorarán meditando en aquellas palabras de San Agustín: Ama y haz lo que quieras Y los que opten por una enseñanza laica podrán responder bien si se les pregunta quién era el príncipe Siddharta o cuándo nació Mahoma, cómo se llama la religión que fundó Confucio o qué es la Trinidad hinduista... Tanto en una opción como en la otra hay mucho que aprender, y el saber, ya lo proclama la sabiduría popular, no ocupa lugar. Según algunos neurólogos, las neuronas son tanto más longevas cuanto más se ejercitan. Cuanto más se conoce, más se quiere conocer. Por todas estas razones, los que desestiman la memoria considerándola una potencia con pocas posibilidades están atentando contra sí mismos porque estarán laborando en pro del olvido, negando la capacidad de recordar, que es lo que aleja al ser humano del animal. La memoria nos conduce a la inteligencia y, aunque en principio, cuando somos niños, carezcamos en muchos casos de capacidad de interpretación, en un futuro, más o menos próximo, la inteligencia nos dirá el nombre exacto de las cosas.