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ABC SÁBADO 10 12 2005 Espectáculos 55 TEATRO Mihura por cuatro... y la cara de su retrato Autores: I. del Moral, I. García May, J. Mayorga y E. Caballero. Directores: S. Macías, L. Ripoll, C. León, A. Lima y R. Ruiz- Rodgers. Escenografía: R. Sánchez Cuerda. Vestuario: C. Rodríguez y E. Jardón. Iluminación: F. Ariza. Intérpretes: E. Ozores, J. Dicenta, A. Vallejo, M. J. Llorente, J. L. Patiño, A. Garau, R. Álamo, J. Gutiérrez, Á. Solo, A. Lizarralde y J. C. Castillejo, entre otros. Lugar: Teatro Español. Madrid. EN UN LUGAR DE MIHURA JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN or fin el Teatro Español pudo vestirse de fiesta para celebrar el centenario del nacimiento de Miguel Mihura. Un homenaje del Teatro Español, y también del teatro español, que a punto estuvo de irse a pique por no autorizar la heredera del escritor las lecturas dramatizadas que se habían programado. El caso es que, improvisación mediante, este homenaje a Mihura resultó mucho más original e interesante del previsto originalmente al convertirse en una suerte de tributo a don Miguel por parte de una joven promoción de autores teatrales. Para la primera parte del homenaje, Ignacio del Moral, Ignacio García May, Juan Mayorga y Ernesto Caballero se P enfrentaron al reto de escribir cada uno una escena asociada a Tres sombreros de copa en la segunda, se siguió con el plan previsto: una entrevista de José Monleón al autor homenajeado. En apenas dos semanas, el espectáculo, coordinado por Ángel Facio, se puso en pie. En Dioniso se declara Ignacio del Moral sitúa la acción en 1940, siete años antes de la noche en que transcurre Tres sombreros de copa en el hotel de don Rosario se celebra un baile de carnaval, y allí el cuitado Dioniso (un eficaz Jacobo Dicenta) adecuadamente disfrazado de payaso, conoce vestida de bailarina a Margarita (deliciosa Emma Ozores) la señorita de provincias- -chispeante cuanto más achispada- -que se convertirá en su novia formal. Sergio Macías dirige este divertido y tumultuoso cuadro, el más mihuresco de los cuatro. García May aborda su homenaje, Mihura Motel en clave de siniestra comedia de suspense cuajada de referencias hitchcockianas, con un truculento don Rosario encarnado por José Luis Patiño y con María Jesús Llorente como la asustada Sagra, bajo la dirección de Laila Ripoll. La mujer de los ojos tristes es el título de la escena escrita por Juan Mayorga y dirigida por Andrés Lima y Celia León, y, a mi juicio, el trabajo de más rotunda encarnadura teatral y mayor interés escénico. Mayorga presenta al futuro comediógrafo (Roberto Álamo) intentando pergeñar unos diálo- Miguel Mihura gos para la compañía de Alady en la habitación de un hotel de provincias, justo enfrente de la que ocupa Dionisio y donde los cómicos han organizado una fiesta; allí se presenta Margarita (Alicia Garau) vestida de novia y preocupada por el comportamiento de su prometido; de su conversación con el escritor surgen prometedoras opciones de futuro; mientras, don Rosario (Javier Gutiérrez) detalla de viva voz las acotaciones escénicas y crea una inquietante atmósfera metateatral. Cierra turno ¿Da usted su permiso, don Miguel? en la que Ernesto Caballero, con dirección de Rosario Ruiz- Rodgers, formula un atractivo cara a cara entre el negro Buby (Ángel Solo) y Margarita (Amaia Lizarralde) también vestida de novia, al tiempo que plantea un juego de dobles parejas con la presencia de Dionisio (Marcos Marín) y Paula (Amaranta Osorio) y abre la posibilidad de que los personajes- -y cualquiera- -tengan libertad para escapar del rol establecido. Una estupenda multiplicidad de miradas, cerrada con la entrevista, digamos en plano astral, de José Monleón a un Mihura encarnado con gran propiedad por Manuel Galiana, tal vez el más mihuresco de nuestros actores. Una conversación entretejida con partes de diversas entrevistas reales con el autor y cuya dramaturgia firma el propio Monleón, que enfrenta al escritor con su faceta misógina y califica su producción teatral de escapista y superficial. Mihura, viene a concluir Monleón, aceptó una vida distinta a la anticipada cuando escribió Tres sombreros de copa y, quizás desencantado por el tardío estreno de la comedia y por las cosas de la vida, prefirió el éxito fácil a la indagación en nuevos caminos teatrales. Otra visión que añadir a las de este homenaje redondo.