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ABC SÁBADO 10 12 2005 51 Cultura y espectáculos La única novela del autor británico, en español S. GAVIÑA MADRID. Una de las consecuencias de la concesión de un Nobel es la rápida salida al mercado de las obras- -inéditas o no traducidas- -escritas por el ganador. Ése es el caso de Los enanos primera y única novela del escritor británico Harold Pinter, que acaba de editar en castellano Destino. Escrita en sus años jóvenes, entre 1952 y 1956, ha sufrido durante las últimas décadas varias modificaciones. Desde su adaptación al teatro- -tanto en escena como radiofónico- -en los años 60, a una nueva versión, también en forma de novela, publicada en 1989. El dramaturgo José Sanchis Sinisterra fue el encargado ayer de diseccionar este texto fronterizo entre la novela y el teatro donde ya se apuntan las líneas maestras de la obra dramatúrgica de Pinter. Protagonizada por tres personajes principales, acompañados por un cuarto- -Virginia- el autor no se centra en la biografía de éstos, sino que procura crear mundos a través de largas conversaciones disgresivas- -y algunos monólogos- que van de la banalidad a la trascendencia donde se tratan temas como la religión o la literatura. En Los enanos donde Sanchis Sinisterra cree que el escritor británico realizó una experimentación formal, como ha venido haciendo a lo largo de toda su trayectoria literaria se aprecian influencias de dos de las grandes referencias de Pinter: Beckett y Kafka, además de Joyce. El libro aborda la relación de tres jóvenes de clase media alta y la novia de uno de éstos, que termina acostándose con otro de los amigos. Amistad, amor y traición se entrelazan en esta anti- novela de Pinter. Harold Pinter, leyendo su polémico discurso Nobel, en un vídeo retransmitido el miércoles en la sede de la Academia AFP Manifestación ante la Academia Sueca, en la víspera de la entrega de los Nobel, por la elección de Pinter Las pancartas rezaban El premio Nobel es político o Vergüenza cultural b El diario Expressen había pu- blicado un manifiesto en el que los firmantes invitaban a participar en la concentración de ayer, que calificaban de ética CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL ESTOCOLMO. Buena parte de la clase política y de la cultura, los presidentes de los comités internacionales de Cuba, Turquía, Chile y Albania, autores de renombre, estudiantes, cientos de ciudadanos portadores de antorchas y banderas, personalidades del mundo intelectual y de los sectores más progresistas del reino, expresaron ayer, en el más profundo de los silencios, su protesta hacia la Academia y la elección del premio Nobel de Literatura 2005. Los manifestantes, que con su respetuosa actitud dieron una lección de civismo, portaban carteles con textos en los que podía leerse El premio Nobel es político Vergüenza cultural o Medalla comunista Esa reacción contra la elección de Pinter llegó veinticuatro horas antes de lo esperado y con más intensidad de lo que es típico en este país. Tras la Conferencia Nobel pronunciada por Harold Pinter, en la que en vez de hablar de su obra, en una encendida declaración política arremetió contra los Estados Unidos y Gran Bretaña, y después de varios días de viva polémica, debates, mesas redondas, duras críticas y el rechazo ciudadano hacia lo que se ha calificado como politización del premio, Estocolmo fue ayer el escenario de una multitudinaria manifestación que comenzó a las 18.00 horas delante de la Börshuset o Casa de la Bolsa, sede de la Academia, situada en la Ciudad Vieja de esta capital. Profeta de la Humanidad Ha sorprendido que los ciudadanos hayan respondido de una forma tan visible contra el Nobel de Literatura Harold Pinter, ya que se imaginaba que la polvareda que levantó el discurso del dramaturgo únicamente ocasionaría un boicot de la colonia americana o de los demás galardonados (la mayoría son ciudadanos americanos) a la ceremonia de entrega de los premios o al banquete posterior. Muy poca gente po- día esperar que, en vísperas del gran día Nobel, cuando Estocolmo se viste con sus mejores galas y se convierte en el centro de la ciencia y de la cultura, los círculos intelectuales y diplomáticos aprovecharan para hacer oír su voz y protestaran ante la Academia, anfitriona de las celebraciones. Ésta es la primera vez en la centenaria historia del famoso galardón que el disgusto y la polémica que tantas veces ha ocasionado la elección de tan real institución se reviste de una forma física tan poco usual. El diario Expressen liberal e independiente, publicó en su tercera un manifiesto redactado por Avni Dervishi, jefe del Comité Sueco Albano; Shqiptar Oseku y Maeliz Orrego Rodríguez, representante de Kuba Nuestra entre otros, en el que los firmantes invitaban a participar en la manifestación (que calificaban de ética a todos los políticos, parlamentarios y académicos que publicamente se han declarado contrarios a las ideas de Pinter. Ese mismo diario también reproducía a toda página un artículo del rotativo alemán Suddeutsche Zeitung sobre el tema de conversación que ha dominado la Semana Nobel. Escribía Thomas Steinfeld, redactor jefe de Cultura del citado periódico, que Pinter se ha aprovechado de la fama que le han concedido esos laureles para convertirse en el profeta de la Humanidad con derecho a insultar y difamar. Steinfeld también reflexionaba sobre la paradoja de que sea precisamente Pinter, actual presidente del PEN Club británico, quien más encendidamente alabe a Fidel Castro. Curiosamente, los medios de comunicación suecos, siempre atentos a toda novedad, no transmitieron la noticia de la manifestación. Únicamente la televisión local de Estocolmo (ABCTV) hizo una rápida reflexión sobre lo ocurrido. Sin duda, no quisieron aumentar el enrarecimiento del ambiente durante estos días de fiesta y celebraciones.