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ABC SÁBADO 10 12 2005 Internacional 27 Rice desplegó en la Cancillería, el pasado martes en Berlín, toda su capacidad de seducción política para defender las actuaciones secretas de la CIA en Europa AP La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, se ha convertido en la versión diplomática de una estrella del rock gracias a sus constantes giras internacionales, sus coreografiados actos y su asesor de imagen Condi, el mundo a sus pies PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Colin Powell al frente del Departamento de Estado disfrutaba de bastante prestigio internacional, pero tenía un problema: no le gustaba ni viajar ni perder el tiempo con montajes fotogénicos. En contraste, su sucesora al frente de la diplomacia de los Estados Unidos lleva un año aprovechando al máximo la oportunidad de utilizar el mundo como escenario. Sin pereza para embarcarse en un avión y con la ayuda de su impagable asesor de imagen, Condoleezza Rice se ha convirtiendo en la versión diplomática de una estrella del rock eclipsando en la arena pública al resto de la Administración Bush y alimentando continuos rumores sobre una- -desmentida- -candidatura presidencial. Seguida de forma obsesiva por cámaras y fotógrafos, incluso en situaciones tan desagradables como tener que asegurar a los aliados europeos que Estados Unidos no es un país patrocinador de la tortura, esta señora soltera de 50 años ha empezado por dominar con maestría las ceremonias de llegada a países extranjeros, convertidas en infalibles oportunidades para colocarse en el lado más visible de la actualidad y garantizarse fotografías de portada. gen, creemos que es muy importante que la secretaria de Estado conecte con ciudadanos de a pie en los países que visita para así compensar todo el trabajo, generalmente aburrido y a puerta cerrada, que implican los viajes oficiales. Wilkinson, un infatigable y locuaz tejano de 35 años, es presentado como un especialista en planificación estratégica y comunicaciones políticas que antes de desembarcar en el Departamento de Estado trabajó para el secretario Rumsfeld, la Casa Blanca y el general Tommy Franks, el militar responsable de la invasión de Irak. Desde su actual puesto, supervisa la agenda diaria de Rice, sus viajes al extranjero y los discursos para vender delicadas decisiones de política exterior. Según el Washington Post, su estilo agresivo y su juventud han generado roces con otras figuras diplomáticas. Pulso presidencial con Hillary Por el momento, los resultados de este show son altamente positivos. La secretaria de Estado ha sido colocada por la revista Forbes como la primera en su lista de las cien mujeres más poderosas en el mundo. Decisión jaleada por el New York Post con el titular ¡Condi domina el mundo! Este elevado perfil no se limita a la esfera internacional, sino que también se trasvasa a la escena doméstica entre continuas especulaciones sobre un legendario pulso presidencial para 2008 entre Condoleezza Rice y Hillary Clinton. Aunque Condi reitera en inglés, e incluso en otros idiomas, que la Casa Blanca no está en su punto de mira, no parece huir de toda la atención generada desde su toma de posesión como la primera mujer afroamericana al frente del Departamento de Estado. Y de hecho, hasta su gurú Wilkinson puntualiza que tantos esfuerzos de relaciones públicas, fomento de imagen y entrevistas televisivas se concentran exclusivamente hacia audiencias extranjeras. Pero recientes actos como la visita de la secretaria de Estado a su Alabama natal, acompañada por su colega británico Jack Straw, no hacen más que alimentar las cábalas presidenciales de mucha gente, fuera y dentro de Estados Unidos. Sus comentadas botas de tacón Cuando hace unas semanas le tocó visitar la ex república soviética de Kirguistán, en la escalerilla del avión le esperaba un maestro de cetrería para hacerle una exhibición con un halcón. A su paso por Tokio, le estaba aguardando un archipopular campeón de sumo, Konishiki, un americano- japonés que pesa un cuarto de tonelada. Esta semana en Bucarest, no faltó la campeona Nadia Comaneci, estrella de los Juegos Olímpicos de 1976 en Montreal. Sin olvidar las muy comentadas botas de tacón lucidas durante una visita a Alemania, a principios de este año, en un atrevimiento de moda que hizo olvidar en cuestión de segundos el pésimo gusto de Madeleine Albright. El propio equipo de Condoleezza Rice ha reconocido esta semana en las páginas del New York Times que todos estos lucidos montajes son fruto de una estrategia deliberada. Como ha explicado Jim Wilkinson, el destacado ayudante en funciones de asesor de ima- Condoleezza Rice durante una comparecencia ante un comité del Senado AFP