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18 Nacional SÁBADO 10 12 2005 ABC Cuba expulsa a dos españoles por informar sobre derechos humanos EFE MADRID. Dos miembros de la Asociación Española Cuba en Transición (AECT) fueron expulsados el jueves de Cuba tras haber estado recopilando información durante la última semana para la elaboración de un informe sobre la situación de los derechos humanos en la isla. Los dos expulsados, Pablo Echánove y Juan Ignacio Peña, fueron retenidos e interrogados por las autoridades cubanas antes de su expulsión, y les fue incautado material audiovisual y gráfico recopilado durante el viaje. Entre los objetos incautados por las autoridades cubanas estaba una grabación en las que las Damas de Blanco agradecían al Parlamento Europeo el Premio Sajarov recientemente concedido. Además, denunciaban las dificultades que el gobierno cubano les está poniendo para viajar a la sede del Parlamento Europeo el próximo día 14 para recibir el premio. El trabajo de los dos activistas españoles forma parte de un informe que la AECT presentará a los medios de comunicación a finales de mes, en el que se evidencia un grave incremento de la represión de las autoridades cubanas contra los miembros de los distintos movimientos opositores en la Isla El gobierno cubano no ha informado oficialmente a la Embajada española en La Habana sobre la expulsión de estos dos ciudadanos españoles, según fuentes diplomáticas. Dos menores mueren arrollados por un tren en Murcia cuando huían de la Policía Los niños, hermanos de 11 y 13 años, circulaban en una moto robada alambrada y cruzaron las vías justo cuando llegaba un cercanías; ambos murieron en el acto a consecuencia del impresionante impacto J. PÉREZ PARRA MURCIA. El reloj marcó las 13.40 y el tiempo pareció detenerse. Un minuto antes, todo era normal. Los semáforos se habían puesto en rojo y las barreras del paso a nivel del carril de los Garres se bajaron mientras los viajeros del cercanías con dirección a Alicante se acomodaban en los asientos del tren, que acababa de partir de la estación del Carmen, a apenas dos kilómetros de distancia. Juan Durán, el butanero, circulaba con su camión pensando en el final de su jornada laboral cuando vio a cuatro chicos montados en un ciclomotor. Fue todo muy rápido; de repente tiraron la moto al suelo y saltaron la alambrada que separa las vías. El tren pitó, pero ya era tarde. Arrolló a uno de los chicos y lo arrastró varios metros. A otro lo arrojó al lateral de las vías. Los otros dos se salvaron Fue sólo un instante y una locura infantil se convirtió en tragedia. Bartolomé y Juan N. D. de 11 y 13 años, murieron en el acto. Los dos chicos, junto a un tercer hermano y un amigo que resultaron ilesos circulaban en un ciclomotor que, según la Policía, había sido robado el día anterior. Al parecer, los adolescentes se asustaron al ver un coche patrulla que esperaba en el paso a nivel y, sin pensárselo dos veces, saltab Saltaron la Los cuerpos sin vida de los dos menores quedaron tendidos sobre las vías ron la alambrada de seguridad, de dos metros de altura, y se internaron en la vía sin darse cuenta de que el tren llegaba a toda velocidad. Los policías les gritaron para que no saltasen y se apartasen, pero no hubo tiempo para nada relataba el joven butanero, todavía descompuesto por la impresión. EFE Una semana negra Al momento, llegaron las ambulancias del 112 y un numeroso grupo de vecinos, pero ya era tarde. Los 80 pasajeros del Cercanías se llevaron un susto de muerte, pero pudieron proseguir su camino diez minutos más tarde, cuando les recogió otro tren con destino a Alicante. La línea Murcia- Alicante ha vivido su semana más negra. El lunes, cuatro trabajadores de Bullas y Mula murieron arrollados por otro Cercanías, esta vez en un paso a nivel situado entre el barrio de San Gabriel de Alicante y Torrellano. El paso a nivel no tenía barreras. Sin embargo, el de la Senda de los Garres cuenta con barreras, semáforos y señal acústica. De hecho, el accidente no se produjo en el cruce, sino unos 15 metros más allá. Sin embargo, los vecinos no pudieron evitar la indignación y pedían que las vías sean soterradas. Los fallecidos, de etnia gitana, vivían en Cobatillas, aunque tenían familia en el barrio del Infante. Eran muy buenos críos acertaba a decir la tía, mientras el abuelo trataba de sobreponerse.