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10 SÁBADO 10 12 2005 ABC Nacional De la Vega garantiza coordinación absoluta en el Gobierno ante la pugna Bono- Moratinos La vicepresidenta reduce a un malentendido la descoordinación que reconoce Exteriores recorrido a la polémica, al tiempo que la portavoz señala que los ministros tienen áreas de competencia y las políticas se acuerdan GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. Garantizo que la acción política de este Gobierno está absolutamente coordinada Con esta calculada declaración, formulada en primera persona y en clave de vicepresidenta primera, intentó atajar ayer María Teresa Fernández de la Vega la imagen de descoordinación y enfrentamientos internos en el Ejecutivo provocada por la pugna pública entre los ministros de Defensa, José Bono, y de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. De hecho, en la distribución interna de funciones realizada por José Luis Rodríguez Zapatero, la tarea de la coordinación diaria corresponde a la vicepresidenta, quien subrayó que me importa dejar claro que lo importante es que las políticas de este Gobierno son acordes, se acuerdan y están coordinadas, y los ministros cumplen muy bien su papel dentro del área de sus competencias b El Ejecutivo niega Sentado este principio de autoridad- -que algunas fuentes gubernamentales interpretan como una llamada de atención a los dos ministros implicados, especialmente por la referencia a las áreas competenciales- y a pesar de que desde el Ministerio de Exteriores se reconoció abiertamente que hubo descoordinación la vicepresidenta redujo la última polémica entre Bono y Moratinos a un malentendido Otra cosa es que se hayan podido producir malentendidos fruto de unas declaraciones dijo De la Vega, quien apostilló que los malentendidos se aclaran hablando y que Bono y Moratinos hablan con frecuencia La vicepresidenta primera, en un momento de su comparecencia Las políticas son comunes El número dos de Exteriores, el secretario de Estado Bernardino León, fue el encargado de poner la cara y, tras participar en Granada en un seminario sobre el Mediterráneo, admitió que hubo descoordinación aunque al mismo tiempo defendió que es compatible lo manifestado por ambos ministros, ya que- -según dijo- -mientras que Moratinos sostuvo que hay unas operaciones comerciales que pueden concretarse en algún momento Zapatero soslaya el enfrentamiento y se limita a decir que los dos son muy buenos ministros Bono decía que no tenía previsto en su agenda realizar esa operación según informa Europa Press. Entonado este parcial mea culpa la mano derecha de Moratinos- -a quien en todo caso se le reprocha torpeza pero no deslealtad -se pronunció en los mismos términos que De la Vega para reiterar que no hay diferencias importantes entre Exteriores y Defensa, sino políticas comunes y consolidadas del Gobierno Polémica sin recorrido político A esta consigna de La Moncloa de negar recorrido político a los encontronazos entre los titulares de Defensa y Exteriores se atuvieron públicamente otros ministros y la dirección del PSOE. Así, el secretario de Organización, José Blanco; la secretaria de Polí- Estoy distante y lejano de todo esto dijo el ministro de Defensa a esta periodista el pasado día 6 en el Congreso. En medio del barullo no hubo oportunidad de aclarar a qué se refería con todo esto Se le veía un poco abatido y optó por irse a Toledo. Para ese día ya había ocurrido el episodio de Filipinas con el ministro de Asuntos Exteriores y ya había vuelto de Venezuela. Casi sin solución de continuidad, vuelve el rifirrafe con Moratinos, que no tiene ninguna gana de meterse en broncas. ¿Es esto algo aislado y constreñido a unas eventuales malas relaciones entre ambos? La polémica tiene los protagonistas que tiene y no otros, pero en lo que se refiere a Bono todo apunta a que llueve sobre mojado. Está y no está en el Gobierno y es vox populi que se le nota incómodo. Ayer, Teresa Fernández de la Vega, acostumbrada tanto a la contención como a la cortesía, no pudo disimular un punto de enfado. Y no dijo mentira cuando aseguró que cada ministro trabaja en lo suyo. Y esa es la cuestión, que cada cual está en lo suyo, Zapatero sabe que de un tiempo a esta parte ya nada es igual. Y Bono también, pero éste se ha dado cuenta mucho antes ¿Crisis? ahora no CHARO ZARZALEJOS diluyéndose día a día la imagen de equipo. Es ella quien coordina los ministerios, pero el Gobierno no es sólo gestión. Es también estrategia y discurso, y ambas cuestiones están en manos exclusivas del presidente. Tan exclusivas, que sus ministros se colocan de canto. Ni saben ni quieren saber, y a estas alturas ya optan por no pronunciarse ni siquiera en privado. ¿Qué tal el Gobierno? ¿El Gobierno? ¿ese grupo que se reune los viernes un rato? Ni que decir que la respuesta es textual de uno de sus miembros. Más allá de la gestión concreta, los ciudadanos se mueven por percepciones, pero saben distinguir, y en el ambiente está el olor a una crisis que no se va a producir. No va a haber crisis de Gobierno por mucho que la coyuntura pudiera aconsejarlo. Tiene el presidente demasiados frentes abiertos. Los que más le conocen apuestan por la continuidad de todos los ministros, y en el caso de la trifulca Moratinos- Bono, el presidente opta por los dos y a los dos les deja hacer. O caer puntualizan los más sarcásticos del PSOE. Con el debate catalán en pleno apo- geo y la incertidumbre de su final; las expectativas o temores, según se mire, que suscita su reiterado discurso sobre el fin de ETA; las impertinencias de ERC y desde luego las del PSC, que ayer le recordó que no tenía once millones de votos como ha recordado Moraleda, sino diez, porque ha sumado los del PSC, que responden a una sensibilidad distinta... no parece el momento más indicado para meterse en el charco de una crisis de Gobierno. Habrá que esperar a que culmine el debate del Estatuto catalán y, en función de cómo termine, ver cuáles son sus efectos secundarios. Sólo entonces... Es decir, en torno al próximo verano. Esta previsión podría verse alterada por lo imprevisble de la vida política. De momento, el presidente quiere ganar a las encuestas y sus ministros emprenden una calculada y legítima peregrinación para contar los logros. El día 18, el presidente será aclamado por los suyos y sentirá un lógico confort, pero de un tiempo a esta parte ya nada es igual. El presidente lo sabe y Bono también... sólo que este se ha dado cuenta mucho antes.