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6 Opinión SÁBADO 10 12 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ MARÍA LASSALLE DIPUTADO DEL GRUPO POPULAR EN EL CONGRESO A ZAPATERO SE LE VE EL PLUMERO NOCHE comenzó una nueva e intensa campaña propagandística del PSOE que, hasta el próximo día 18, pretende llevar a toda España- ¡menos a Cataluña! -la idea de que el Gobierno funciona y José Luis Rodríguez Zapatero es su eficaz presidente. Como suele ocurrir con los diseños de la propaganda política, no es necesario que el postulado a predicar sea cierto y verdadero. Según las enseñanzas de Goebbels, tan maldecido como imitado en la calle Ferraz, la machacona repetición de una mentira opera el milagro de su conversión en verdad ante la opinión pública. Llama la atención la urgencia con que los estrategas de Zapatero M. MARTÍN han diseñado y prograFERRAND mado esta campaña de autobombo. Malos deben de ser los augurios demoscópicos que manejan para que, ya en tiempo de Navidad, los actores gubernamentales salgan a la calle para predicar, inevitablemente con más fervor que ajuste a la realidad, que el Gobierno es bueno y benéfico para todos y que Zapatero es grande y luminoso como ninguno. Aunque estemos aún en su centenario, no parecen haber leído el Quijote cuando, en el capítulo XVI de la primera parte, asegura que la alabanza propia envilece Zapatero, que sustituye con entusiasmo toda su carencia de talento, quiere demostrar su grandeza política y manda a los suyos por todos los caminos para cantar su apuesta por el multilateralismo y la alianza de civilizaciones, las mejoras sociales que conlleva el matrimonio entre homosexuales, los nuevos planes de vivienda y educación... y cuantas banalidades, humo de pajas, constituyen el balance de su año y medio de Gobierno. En un rasgo de astucia operativa, para que no se descubra la superchería, no todos los ministros del Gobierno correrán con tan apostólica tarea y participarán en los mítines y saraos que incluye el proyecto. Moratinos, Calvo, Montilla y Espinosa- -un cuarteto para el espectáculo bufo- dicen que por razones de agenda, no rebajarán con su presencia la pretendida eficacia de la extemporánea campaña que la necesidad le fuerza al PSOE. A poco que se rasque esta nueva píldora de la propaganda socialista, se advierte su principio activo o, lo que es lo mismo, se le ve el plumero a Zapatero. A base de hablar de la economía, las pensiones, la emigración, el empleo y todos los etcéteras que entran en el catálogo del interés ciudadano, lo que se pretende es esconder el Estatut tras un biombo de desparpajo y falsificación. Por eso Cataluña queda excluida del plan de la campaña. Allí, frente a sus aliados separatistas, se pone más en evidencia la inconsistencia irresponsabilidad (a elegir por el lector, que yo no lo tengo claro) de un líder que quiso gobernar con el talante, en vez de hacerlo con el talento, y ha sumergido la nación en un pozo de incertidumbres y desasosiego. A IZQUIERDA NIETZSCHEANA El autor analiza cómo la izquierda española se ha ido apartando de los laboristas británicos o la SPD alemana en una deriva hacia la radicalidad que le lleva, desde el revisionismo histórico al de los principios, a buscar infatigablemente escenarios de confrontación A historia se repite dando la razón a Vico y, de paso, a Herder y sus maestros anti- ilustrados. El curso racionalizador, abstracto y liberal que sustenta la Modernidad política sufre en España una inesperada torsión desde su vertiente izquierda. Una parte significativa de ella ha decidido tirar la toalla ilustrada y ceder a la tentación nietzscheana de vivir peligrosamente Ha sustituido la uniformidad evolutiva de una racionalidad crítica a la manera popperiana y ha cogido el atizador witggensteiniano con la ansiedad de quien no está dispuesto a reconocer que yo puedo equivocarme, tú puedes tener razón, y juntos podemos seguir acaso el rastro de la verdad Es como si la izquierda española se hubiera cansado de tanta normalidad institucional ilustrada y quisiera aventurarse por los páramos olvidados de la incertidumbre y la provocación, reabriendo las heridas trágicas que disparan los acontecimientos y aceleran el pulso de la vida. De ahí que haya decidido sustituir la tediosa uniformidad abstracta y universalista que nace de las ideas liberales e igualitarias de nación, soberanía y pueblo por la diversidad particularista que aletea detrás de la reivindicación de legitimidades históricas fundadas en el mito, el destino y la memoria. Al igual que sucedió bajo el bucle melancólico que emanó del romanticismo y que condujo al historicismo entrado el siglo XIX, la izquierda española ha roto sus ataduras con el tedio generado por estos larguísimos veintisiete años de constitucionalismo liberal. Se ha lanzado a tumba abierta por una emocionalidad que nos retrotrae a la fundamenta- L ción mítica del Estado y el Derecho que diseñaron los Schelling, Hegel y Savigny. Parece empeñada en resucitar la historia y recuperar escenarios de confrontación allí donde ya no tendría que haberlos tras la caída del Muro, rescatando significantes culturales y políticos con el fin de hallar así una nota diferenciadora frente al triunfo de la sociedad abierta, sus instituciones y paradigmas metodológicos. Esto se hace patente al analizar la deriva comunitarista que va sustituyendo el discurso republicano- cívico por el que apostó la izquierda española hace no tanto tiempo. Así, lejos de emular las exitosas pautas de centralidad alcanzadas por el liberalismo igualitario defendido por los laboristas británicos o los planteamientos reformistas de una SPD alemana (empeñada en seguir dando la razón a aquel Popper que dijo que si hubiera algo así como un socialismo combinado con la libertad individual, yo seguiría siendo socialista nuestra izquierda ha decidido tender puentes hacia quienes tendrían que ser su oponente natural: ese nacionalismo radical y obsesionado en revisar el presente constitucional al considerarlo injusto conforme a una atropellada actualización posmoderna y multiculturalista que defiende identidades colectivas en construcción dentro de la nación española, al tiempo que retoma un trasnochado lenguaje intervencionista de deberes sociales que mina el pluralismo que sustenta el progreso de las sociedades abiertas. Tratar de analizar las claves psicológicas que operan detrás de este proceso es difícil. Supondría revisitar un escena- -La alianza de civilizaciones es un paso previo; la meta es la alianza de Bono y Moratinos.