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54 Cultura VIERNES 9 12 2005 ABC MAÑANA, EN ABCD LAS ARTES Y LAS LETRAS Entrevista Estrépitos Un maestro Zarzuela www. abc. es abcd Una muestra en la Casa Encendida subraya la irresistible atracción que por el plagio experimenta el ser humano, abocado a la copia, pues copia es nuestro código genético John Berger: Una vida sin deseos no merece la pena Dos libros de John Berger coinciden entre las novedades, dos celebraciones de la vida, su belleza y sus riesgos por parte de un viajero impenitente por géneros y países Premio Turner, con él llegó el espectáculo Simon Starling ha ganado el Premio Turner de este año, un galardón que hace de sus defectos virtudes y aprovecha su tirón popular para atraer la mirada de propios y extraños Bergman, ejercicio de portentosa desnudez Muy pocos directores han tenido un impacto y una trascendencia comparables a los de Ingmar Bergman, de cuya obra presentamos esta semana dos visiones contrapuestas La verbena de la Paloma entre el ayer y el hoy La verbena de la Paloma es la joya del género chico. Su reposición en el Teatro de la Zarzuela renueva el debate acerca de los criterios para trasladarla a nuestros días LA COLECCIÓN DEFINITIVA Mañana, con ABC, las sinfonías 40 y 41 (Júpiter) además del Réquiem del genial músico de Salzburgo, con el sello de calidad Deutsche Grammophon, por tan sólo 9,95 euros más Mozart, icono de la música universal ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE La inminente celebración del 250 aniversario del nacimiento en Salzburgo del niño Wolfgang Amadeus Mozart, prevista para el año 2006, promete hacer del genio universal un universal icono. Se espera que, una vez más, su música invada el mundo, que un reguero de publicaciones divulguen los detalles públicos y más íntimos de tan singular personaje y que incluso, que mil y un objetos propios del merchandising neomitómano se vuelquen en la difusión de su retrato. Y Mozart resistirá, no sin dejarse querer, pues también tuvo su lado vanidoso. Desde hace tiempo Mozart está acostumbrado a verlo todo con una sonrisa, especialmente desde que Viena, la ciudad que en su últimos años le despreció hasta el punto de enterrarlo como al pobre que era, y sobre todo Salzburgo, de donde hubo de despedirse tras recibir los honores de una sonora patada, le tienen en palmitas y a la menor oportunidad utilizan su apellido y rostro cual si de una divisa con denominación de origen se tratase, ya sea para bautizar un café, ya para vender bombones. No será extraño que estas ciudades sean pauta de lo mucho que ha de venir con un aniversario que insistirá en divulgar el lado jocoso del personaje, su carácter histriónico y aparentemente despreocupado, el sentido amable de su clásica apariencia y la alegría desenvuelta de su música. Pero Mozart no es unívoco, esa es su grandeza. Quienes de esto saben han explicado una sutileza que, a la hora de sensatez como el suyo no podía reflejar la frenética y angustiada neurosis que se inserta en la sinfonía 40, plagada de repentinos cambios de humor, ni volatilizar la demostración de artesana maestría que es la monumental 41, Júpiter Más aún, el misterio sobre el destino de estas obras no hizo sino echar leña al fuego. Mozart, cercano a la muerte, pareció dejar escrito su testamento artístico. Aquí y en otras realizaciones postreras, el Réquiem con la que se completa esta entrega de la colección, a la cabeza. Mensajero de la muerte Sabido es que Mozart dejó sin acabar esta composición en la que trabajó en sus últimos momentos apremiado por el encargo que recibió de un mensajero de la muerte De ahí nacerá la leyenda del Réquiem y de un Mozart envenenado. No hay que asustarse: hoy sabemos que el mensajero era el emisario de un noble caprichoso y adinerado que organizaba veladas musicales en las que proponía adivinar quiénes eran los autores de las partituras que él previamente había encargado en secreto. Usando ese mismo procedimiento solicitó el Réquiem destinado a su joven esposa muerta. Los acontecimientos se precipitan: Mozart enferma gravemente y sólo alcanza veinticuatro horas antes de morir a realizar un ensayo vocal al que asiste su alumno Franz Xaver Süssmayer, quien tendrá la responsabilidad de acabar la composición. del aniversario, puede hacer cambiar cualquier propósito: se dice que hasta las partituras mozartianas más desenvueltas camuflan un drama que late sin denuedo, como reflejo de una vida llena de insatisfacciones, incompleta, rebelde, incapaz de adaptarse al medio. Mozart, y muy especialmente el Mozart maduro, fue un ser complejo que engatusa tras la apariencia de una belleza que, en realidad, está plagada de irisadas contradicciones. Como comprobación, nada mejor que acercarse a la próxima entrega de la colec- ción discográfica de ABC, dedicada a algunas obras que son punto culminante en sus respectivos géneros. De un lado las sinfonías 40 y 41 de las que Robert Schumann dijo que eran vaporosa gracia helénica y sinfonía de la fuga Es decir, elegancia e ingravidez, por un lado, oficio musical, por otro, una fusión perfecta de sabiduría y dominio. Pero hay que tener en cuenta que la leyenda de Mozart comenzó tras desconcertar a los románticos, y Schumann lo era hasta la médula, por la sencilla razón de que un modelo aparente