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52 Cultura VIERNES 9 12 2005 ABC La viuda de Cortázar dona a Galicia todo el legado fílmico y fotográfico del escritor El fondo consta de cuatro grabaciones, cortometrajes y 2.000 fotografías inéditas b El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, se entrevista mañana con Aurora Bernárdez en París para recibir y agradecer personalmente este gran obsequio ERIKA MONTAÑÉS SANTIAGO. Inconformista por naturaleza, Julio Florencio Cortázar Scott no pudo acotar su obra literaria a un único género y explotó su fantasía desbordante y su manejo magistral del lenguaje al socaire de híbridos como cuentos, minificciones, textos humorísticos, ensayos, crónicas, novelas... Y no se detuvo ahí. Ahora, cuando van a cumplirse veintidós años de su desaparición, podemos conocer, gracias a su viuda y albacea, Aurora Bernárdez, que el autor argentino comparó durante toda su vida la creación de una novela con el cine y la del cuento con la fotografía. Sus incursiones en estas otras disciplinas fueron tantas y de tanta calidad que mañana sábado se formalizará en París la donación a Galicia de su legado fotográfico y fílmico, un fondo integrado por cuatro grabaciones, varios cortometrajes y hasta 2.000 instantáneas inéditas. Sólo una vez, poco después de contraer matrimonio con esta argentina de padres exiliados gallegos y que vivió unos años en Lugo, visitó Julio Cortázar la tierra que desde ahora acogerá todo Aurora Bernárdez, retratada por Julio Cortázar en Poio (Pontevedra) ABC Julio Cortázar, en una foto de archivo, en su Buenos Aires querido a donde la pareja viajó para pasar unos días y allí también se incrementó el patrimonio fotográfico del artista, como demuestra la imagen que acompaña estas líneas. Cortázar es captado por el objetivo de su esposa, Aurora, que a pesar de haberse divorciado del escritor a finales de los años sesenta siguió manteniendo con él una estrecha amistad y lo acompañó hasta sus últimos días. Después de su pérdida en 1984, la reconocida traductora se ha encargado de mantener viva su obra, cuidar las nuevas ediciones- -gran parte de ellas publicadas a título póstumo- -y preservar su memoria. Es por ello por lo que ha decidido cumplir uno de los deseos de la pareja. Quizás motivados por el hecho de que personajes gallegos salpican la biografía de Cortázar: estuvo muy unido a emigrados y exiliados gallegos en Argentina, y cobijó su trabajo como escritor al amparo de Luís Seoane, Lorenzo Varela, Arturo Cuadrado y Francisco Porrúa. su patrimonio conservado en Europa, amén, por supuesto, de los 4.000 volúmenes que atesora la Fundación Juan March, en la capital española. Y es que el núcleo del archivo de Cortázar pertenece en la actualidad a la biblioteca de una universidad norteamericana, lo que acrecienta el valor y la importancia del fondo entregado a la Comunidad Autónoma de Galicia. El destino de aquel aislado trayecto fue la parroquia de Lourido, en Poio (Pontevedra) Europeo de cuna, argentino de corazón, gallego de adopción Algunos se sorprenderán del regalo con que Aurora Bernárdez, la viuda y albacea de la obra de Julio Cortázar, ha obsequiado a la Comunidad gallega. El presente se explica, releyendo la trayectoria vital del autor argentino, por los fuertes vínculos que el escritor mantuvo a lo largo de su vida con personajes gallegos. En primer lugar, trazó, en los últimos años de la década de los 50, una estrecha amistad con algunos de los emigrados y exiliados gallegos en Argentina, relaciones intensificadas a raíz de su matrimonio con Aurora Bernárdez, de padres gallegos y que llegó a vivir unos años en la capital lucense. Por otra parte, y además de su vida personal y su círculo social, el prolijo trabajo literario de Cortázar no tendría sentido sin nombrar a varios ilustres gallegos. Primero, su relato inicial como escritor, si se prescinde de un texto previo aparecido en una publicación de Chivilcoy, población argentina donde ejercía como profesor, fue publicado en agosto de 1944 en la revista Correo Literario que codirigían en la capital bonaerense tres exiliados de Galicia: Luis Seoane, Lorenzo Varela y Arturo Cuadrado, a quien Cortázar frecuentaba. El cuento se titulaba Bruja y no fue reeditado hasta el año de la muerte del creador, 1984. A mediados de los 40, Cortázar tenía preparado el que iba a ser su primer libro de relatos, todos ellos de corte fantástico, agrupados bajo el membrete de La otra orilla El volumen iba a ser ilustrado por Seoane y publicado en la Editorial Nova, empresa que fundaron el propio Luis Seoane y Arturo Cuadrado. El proyecto se frustró, pero La otra orilla vio la luz póstumamente, en una edición autorizada por su viuda. Por otra parte, en 1946 Cortázar comienza a colaborar con la revista Cabalgata promovida por el editor catalán Joan Merli, y a la que llegó de la mano de Varela y de Seoane, sus directores literario y artístico, respectivamente, y donde el escritor argentino publicó hasta 42 reseñas de libros y su relato Lejana que después formaría parte de la genial obra Bestiario Por último, si los exiliados gallegos descubrieron la flema narrativa de Cortázar, su editor por antonomasia fue otro gallego de pro: Francisco Porrúa. Natural de Corcubión, Porrúa puso en marcha en 1958 en Argentina la Editorial Sudamericana y fue quien decidió editar Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez, después de que el manuscrito fuese desechado en otras editoriales, y quien, ya en el otoño de su vida, editó El Señor de los anillos Una donación sin par Dice Aurora que en cada foto, en cada grabación, se esconde una parte de Cortázar; es un álbum personal integrado tanto por retratos realizados por él con intención artística como por otros de origen diverso, pero siempre con los tintes políticos y literarios que preconizaba en su vida este activista contra el peronismo. Se trata de una fotobiografía que permite recorrer el periplo vital del autor, entre otros éxitos, de la novela Rayuela En ese legado, inédito en su mayoría y que consta entre copias y negativos de unas 2.000 instantáneas, están recreados todos los espacios de su vida: los suburbios del agitado Buenos Aires durante su infancia, hasta su fuga política a París, donde finalmente falleció, pasando por su primer trabajo como profesor y por los viajes en Europa, India, Vietnam, Cuba... Pero, sin duda, un apartado que suscita gran expectación está integrado por el bloque de personalidades que significaron algo en la vida del crea-