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16 Nacional LA JUSTICIA UNIVERSAL ACORRALA A LOS GENOCIDAS VIERNES 9 12 2005 ABC La Policía captura en un hotel de Tenerife a uno de los criminales de guerra croatas más buscados El ex general Gotovina está reclamado por La Haya por matar a 150 serbios y deportar a 200.000 b El asesino llevaba cinco días alojado en la isla con identidad croata falsa; iba acompañado de un escolta y tenía 12.000 euros en su poder B. SAGASTUME C. MORCILLO N. VILLANUEVA SANTA CRUZ DE TENERIFE MADRID. El juez de la Audiencia Nacional Félix Degayón ordenó ayer el ingreso en prisión del ex general croata Ante Gotovina, acusado de crímenes de lesa humanidad en la antigua Yugoslavia. Fue detenido por la Policía el miércoles por la noche en el sur de Tenerife cuando cenaba en un hotel. Sobre él pesaba una orden de detención internacional, dictada por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia el 21 de agosto de 2001. A este general, que mandó tropas croatas, se le imputa el asesinato de 150 serbios y la deportación forzosa de entre 150.000 y 200.000 habitantes del sur de la región de Krajina. Gotovina era uno de los criminales más perseguidos, con Radovan Karadzic y Ratko Mladic. La Unión Europea había condicionado la apertura de negociaciones de adhesión con Croacia a su colaboración en la búsqueda de criminales de guerra. La opinión favorable de la fiscal del Tribunal Penal Internacional, Carla del Ponte, abrió hace un mes las puertas a dichas negociaciones. En el momento del arresto, el ex general, que estaba acompañado por un escolta, tenía en su poder 12.000 euros en billetes de 500, documentación falsa croata a nombre de Kristian Horuat- -una identidad que ya había utilizado- -y una maleta con efectos personales que los agentes entregarán hoy en el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, según informaron fuentes judiciales. Los agentes del Grupo de Localización de Fugitivos de la Comisaría General de Policía Judicial y de la Jefatura de Las Palmas se sorprendieron de que Gotovina no estuviera armado y de que no ofreciera resistencia a la detención, que se produjo en cuestión de segundos. El desarrollo del operativo fue seguido desde Tenerife por el director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, quien ayer fue felicitado por el presidente del Gobierno. Gotovina, ayer, a su llegada a la base aérea de Torrejón de Ardoz, desde donde fue conducido a la Audiencia Nacional EFE Primera entrega de España El de Gotovina es el primer caso en el que España entrega un presunto criminal de guerra a un tribunal internacional para su enjuiciamiento. La entrega, que no extradición, se hace en virtud de la Ley para la Cooperación del Tribunal Internacional de La Haya. Este tribunal fue creado por el Consejo de Seguridad de la ONU para la persecución de los responsables de violaciones graves del Derecho Internacional humanitario cometidas en territorio de la antigua Yugoslavia a partir de 1991. La resolución 827 aprobada por el Consejo de Seguridad (en la que se fija el estatuto de este tribunal penal) está plasmada en la Ley Orgánica 15 94 de 1 de junio. El paso del ex general croata por los tribunales de nuestro país ha sido fugaz. La Audiencia Nacional se ha limitado a informarle de los cargos que se le imputan (infracción de las leyes o usos de guerra y crímenes de lesa humanidad) y a acordar su entrega al tribunal internacional, del que partió la orden de detención el 21 de agosto de 2001. Gotovina permanecerá en la cárcel de Soto del Real hasta que la OTAN o las autoridades españolas fleten un vuelo especial con destino a La Haya, lo que previsiblemente se producirá de forma inmediata. Aun así, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado el tiempo máximo de prisión preventiva previsto en nuestra legislación, es decir, dos años. Cinco años por Europa Gotovina se registró en el hotel Bitácora de Playa de las Américas hace cinco días, según fuentes policiales, con su supuesto escolta. Ninguno de los 500 clientes del hotel podía sospechar que compartía estancia con el criminal de guerra croata más buscado del mundo. Los largos y anónimos pasillos del hotel Bitácora fueron, en sus últimos días en libertad, el refugio que creyó ideal para escapar de una persecución que le hacía moverse de un lado a otro de Europa desde hacía cinco años. En las últimas semanas se había desplazado entre varias islas canarias. El lugar elegido por el criminal, de 50 años, fue un hotel de cuatro estrellas, uno más de los tantos que salpican la isla. Fue arrestado mientras cenaba en el restaurante del complejo en compañía de su supuesto escolta. A nadie le llamó la atención. Parecía un cliente más, mezclado con los alemanes e ingleses que pasan sus vacaciones en el sur de Tenerife. Ahí, en la piscina, ahora mismo puede estar Pinochet tomando el sol y podríamos no darnos cuenta dice Rembrandt, camarero del bar, quien tuvo contacto con el croata 24 horas antes de su deten-