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6 Opinión VIERNES 9 12 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA LEOPOLDO CALVO- SOTELO IBÁÑEZ- MARTÍN EX SUBSECRETARIO DEL MINISTERIO DEL INTERIOR ABSOLUTAMENTE INTOLERABLE AN opuesto al nacionalsocialismo era Stefan Zweig, escritor tan fecundo como imprescindible en la primera mitad del XX, que, viéndolas venir, se exilió en 1934 de su Viena natal y, vía Gran Bretaña, terminó por asentarse en Brasil. Allí, en Petrópolis, a la vista de la hegemonía europea de las fuerzas de Hitler en 1942, optó por quitarse la vida junto con su mujer. Tenía una clara certeza en sus convicciones; pero, aun así, no mucho antes de morir escribió que la duda es la madre de las ideas; sólo los ignorantes y los fanáticos no vacilan nunca Por lo que llevamos visto, muy pocos miembros del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, empezando por él misM. MARTÍN mo, están en condiciones FERRAND de aceptar y firmar la sentencia de Zweig. Son, para nuestro susto, gente que no duda nunca. Quizás por eso José Antonio Alonso, titular de Interior y amigo de la oscuridad, sabe, sin resquicio para el titubeo, lo que es absolutamente intolerable Lo es, por cierto, lo que él mismo define como tal; como, por ejemplo, que el PP use los atentados de ETA para atacar al Gobierno. Desde el sentido común- -tan benéfico, tan escaso- -no es bueno que los dos únicos grandes partidos nacionales discrepen en voz alta sobre los entresijos de la acción antiterrorista que le corresponde al Estado y gestiona el Gobierno de turno. En ese sentido fue un momento de lucidez común el que propició el pacto antiterrorista que suscribieron, en su día, el PP y el PSOE. Tras los desgraciados atentados del 11- M, se juntaron una inmensa torpeza informativa por parte del PP, entonces en el poder, y la saña manipuladora de los propagandistas del PSOE. Juntas resultaron determinantes para el triunfo electoral de Zapatero. Pasado el tiempo, el ideológicamente difuso y políticamente confuso Zapatero ha predicado, a manera de ensoñación, un posible fin de ETA. Él sabrá por qué. Lo que sí parece llevarle la contraria es que, cuando en esas estaba, los siempre abyectos terroristas etarras hicieron explosionar siete bombas en distintos lugares de España. Ante tan fatal coincidencia, el PP le afeó a Alonso sus ausencias, que no es lógico que el responsable de Interior no pronuncie palabra ni comparezca ante la ciudadanía para explicar la situación. Eso es lo que el ministro, sin ninguna concesión para la duda, considera absolutamente intolerable Asegura Baura que un poco de pimienta en la cazuela en que se cuece puede sazonar y mejorar el guiso; pero, por el contrario, un poco de guiso en la cazuela llena de pimienta no es más que una cochinada. Pues eso, que perdido el rumbo- -si alguna vez lo tuvo- -este Gobierno ya sabe lo que es absolutamente intolerable A pesar de ello, no aplica tan sospechosa certeza cuando, siempre por ejemplo, sus amigos de ERC, que también lo son de ETA, organizan un aquelarre para romper ejemplares de la Constitución. T CAMERON Y EL JUVENILISMO POLÍTICO A cuenta del ascenso del joven David Cameron al liderazgo del partido conservador británico, el autor hace un repaso histórico de lo que denomina juvenilismo político, cuyo icono más sobresaliente es Kennedy, y lo contrasta con la gestión de políticos veteranos D AVID Cameron, joven diputado de 39 años, fue elegido anteayer líder del partido conservador británico tras un complicado proceso de elecciones internas que ha durado varios meses. En este torneo intrapartidario quedó pronto eliminado Kenneth Clarke, de 65 años, hombre fuerte del gobierno de John Major, con quien fue canciller del Exchequer, político experimentado, magnífico parlamentario, y de gran popularidad en las encuestas. Defendiendo la candidatura de Clarke, la ex ministra Ann Widdecombe, una de las voces más originales del partido conservador, dijo lo siguiente: En 1997 (tras la victoria de Tony Blair) elegimos a un hombre joven, William Hague, sin éxito; en 2001 volvimos a elegir a otro hombre joven, Ian Duncan Smith, y tampoco tuvimos éxito; al fin encargamos la dirección del partido a una persona que ya había cumplido los 60, Michael Howard, y en las generales de 2005 subimos en votos por primera vez en más de una década. La cuestión de la edad- -concluía Widdecombe- -es una fijación nuestra, no les importa a los electores. Esta conclusión es absolutamente acertada. A finales del XIX, Rimbaud podía aún escribir aquel conocido verso de oisive jeunesse, à tout asservie pero en el pasado siglo XX la juventud pasó de estar sometida a todo a dominarlo casi todo, al menos en el mundo de las ideas. Durante el XX, en efecto, tanto en la teoría social como en la praxis política se dieron varios casos de injustificada obsesión por la juventud. Tal obsesión, que podríamos llamar juvenilismo ha producido muy escasos frutos positivos y no se ha incorpo- rado a las preferencias de los electores. Esos promotores del juvenilismo solieron oscilar entre lo detestable y lo irrelevante. En apretado resumen, puede decirse que, por un lado, los regímenes autoritarios europeos del períodode entreguerras concedieron a la juventud un lugar de honor en su retórica, en sus himnos, y en sus decorados políticos. Y del lado de la irrelevancia, los héroes marcusianos del Mayo del 68 han dejado un legado intelectual que cabe fácilmente en tres o cuatro pintadas murales. Tema muy distinto, pero igualmente merecedor de análisis, es el de la prepotencia juvenil en la praxis política y gubernamental de los países democráticos a lo largo del pasado siglo y en los primeros años del presente. Esta versión democrática del juvenilismo tiene un icono fundacional de primera magnitud: John Fitzgerald Kennedy, quien, elevado a la Presidencia de EE. UU. a los 43 años, proclamó en su discurso de toma de posesión que la antorcha había pasado a una nueva generación y nombró a un rutilante equipo de jóvenes colaboradores al queun periodista norteamericano designó en el título de un libro famoso como the best and the brightest Otros líderes juveniles subieron después a la palestra, tanto en Norteamérica como en Europa. ¿Cuál es, en términos generales, el balance de su gestión, y cómo se compara con la ejecutoria de sus colegas veteranos? Creo que fue el conde de Romanones quien se preguntó, con efectismo fonético consonante, si era preferible ser gobernado por efebos o por longevos. Un rápido repaso del siglo XX es