Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
54 Cultura JUEVES 8 12 2005 ABC Teresa Berganza imparte durante dos semanas unas clases magistrales en el Teatro Real a once alumnos. ABC ha conversado con la mezzosoprano madrileña y ha sido testigo de los secretos compartidos por una de nuestras grandes voces líricas ¡Brava! maestra Berganza TEXTO: SUSANA GAVIÑA FOTO: JAVIER DEL REAL MADRID. Los cantantes somos unos privilegiados, pero también somos unos desgraciados, porque tenemos un instrumento muy delicado Ésta es una de las lecciones que Teresa Berganza imparte, entre bromas pero también con firmeza, a los alumnos que durante dos semanas están participando en sus clases magistrales, celebradas en el Teatro Real de Madrid, y que concluyen mañana. En total han sido once los alumnos que, tras pasar una audición, finalmente han accedido al curso. Para ello, han tenido que pagar una cuota de inscripción de 200 euros. Un precio muy inferior al inicial- -mil euros- reducido gracias a las becas que, por valor de 800 euros, ha ofrecido el Real a cada uno de los participantes. Con una larga y exitosa carrera a sus espaldas, compartiendo escenario con los más grandes intérpretes, incluida María Callas, Berganza, sin embargo, ha tardado en dar sus primeros pasos dentro del mundo de la enseñanza, donde comenzó hace tan sólo cinco años. Su primer estrado fue la Escuela Superior de Música Reina Sofía, que dirige Paloma O Shea. Era muy cansado, porque las clases duraban todo el año- -confiesa- aunque era muy bonito, porque el trabajo se desarrollaba durante tres años, en los que podías hacer un seguimiento del alumno. Mientras que aquí son sólo dos semanas Pese al cansancio, tanto físico como mental Teresa se siente muy satisfecha: A mí me gusta darles a los jóvenes cantantes todo lo que yo sé, todo lo que he aprendido durante tantos años, que es mucho. Entonces, para enseñar en tres horas, tienes que condensar mucho. Hay que cantar, hay que hablar, hay que moverse... Pero todos los esfuerzos merecen la pena. Sí, aunque sólo sea un granito de todo eso que yo he aprendido, algo les tiene que quedar que se apuntó a las de Teresa Berganza porque no es sólo una cantante, es una artista de corazón, que tiene arte, no es sólo un instrumento Admira de ella cómo ha hecho su carrera Sobre lo aprendido estos días, afirma que es difícil definirlo con palabras. Me ha enseñado a cuidar y a querer la voz, además de mucha técnica María ha empezado con Mozart, una buena medicina para la voz indica Berganza. Es La finta gardiniera No utiliza partitura, se la sabe de memoria. De nuevo se levanta Berganza: La boca demasiado abierta, pierdes demasiado aire La joven continúa. La versión que interpreta está cortada. Es la que canta la mayoría argumenta la alumna. Berganza le aconseja que se la aprenda completa, por si un día un director inteligente te pide todo matiza con ironía. Media hora, y sube al estrado Carlos, un barítono de 33 años, que ha estudiado en la Escuela Superior de Canto de Madrid y trabajado, durante seis años, en el coro del Real. Interpreta a Rossini. El nivel de los alumnos va in crescendo Descienden las correcciones. La profesora le marca el arco, la bóveda que debe dibujar con su voz en su segunda opción, una romanza de la zarzuela La del manojo de rosas Madrileña bonita Berganza le pide que se meta en el papel. Piensa que tengo treinta años, cuando estaba monísima bromea. Cuanto más nos metemos en el texto, mejor cantamos Carlos, con una voz de gran volumen, quiere hacer carrera como solista. De momento, este encuentro con Berganza le ha aportado musicalidad Un sueño cumplido Berganza le indica a una alumna cómo debe respirar y dónde apoyar la voz más la mezzosoprano es la expresividad a la hora de cantar, interpretar el texto, sentirlo, vivirlo... Pero tampoco olvida la técnica, la respiración, la colocación correcta de cada nota... Como profesora, asegura que es tan exigente con los alumnos como lo soy conmigo misma Pero, sobre todo, su lección más importante es hacerles entender que cantar no es algo fácil. Es una de las profesiones más difíciles que existen Especialmente, por lo que supone ponerse ante un público, y que no te falle la respiración, una nota, que no te quedes baja, que la voz sea bonita, que los pianos vayan en su sitio... Una carrera de obstáculos que se supera cuando se está en posesión de una gran técnica, porque te olvidas de todo esto y cantas De carácter afable y sonrisa abierta, bromeando a cada minuto, Berganza no duda en sacar su carácter cuando es preciso y mostrar su lado más severo. Se irrita ante los errores de solfeo, que Dora, Eugenia y Gudrun completan la clase magistral. Puccini, Mozart y Gluck se elevan por momentos del suelo para flotar porque la clave está ahí, en flotar, mirar hacia adelante, interpretar con la boca, con el cuerpo, con los ojos... Eugenia es de Zaragoza, y Gudrun, de Islandia. Ambas ha coincidido ahora unidas por dos pasiones: la música y su admiración por la mezzosoprano madrileña. Con ella me dejo llevar, y afloran mis sentimientos con más facilidad apunta Eugenia, que estudió en la Ópera Estudio de Zurich. Para Gudrun, que ha seguido a Berganza en muchas grabaciones, éste es un encuentro importante. Ha sido mi sueño durante muchos años. Le expresé muy profundamente que quería estar aquí Con ella ha trabajado a Mozart. Y los esfuerzos han visto sus frutos. Hoy la ha elogiado su maestra. ¡Viva la inteligencia! exclama. En veinticuatro horas has cambiado mucho. Se nota que has trabajado con ésta afirma mientras se señala la cabeza. Sin ella no hacemos nada Concluye la clase entre aplausos. Mañana, última lección. Color y pasión Berganza apenas calienta el asiento desde el que supervisa la evolución de sus pupilos. Se levanta, hace gestos, se acerca, coloca a los cantantes, camina arriba y abajo mientras escucha y corrige, escucha y corrige... Johana es la primera que sube al estrado, donde tan sólo está el pianista acompañante, José Antonio Álvarez Parejo, además de un atril, un espejo de cuerpo entero y un humidificador. Después de entregarles una partitura a él y otra a Berganza, la joven comienza a interpretar un aria de Lucia di Lammermoor de Donizetti. Y llegan las primeras correcciones: Pon el acento sobre el la Berganza se sienta, se vuelve a levantar. Quiero más ese color vuelve a interrumpir. Fíjate en lo que estás diciendo. Quiero más pasión Y es que uno de los aspectos sobre los que incide La artista se irrita ante los errores de solfeo, que se niega a corregir, porque éste no es el lugar ¡Viva la inteligencia! -elogia la profesora a su alumna- Si no se utiliza la cabeza, no hacemos nada se niega a corregir, porque éste no es el lugar y no admite que nadie le usurpe su lugar en la clase. A Johana, que ha grabado la lección en un mini- disc, le sigue María, una austriaca de 31 años, que, tras realizar estudios en su país y en Italia, ha participado en numerosas Masterclass. Confiesa