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ABC JUEVES 8 12 2005 Sociedad 49 Israel legaliza la eutanasia pasiva para dejar morir a terminales b Durante seis años los rabinos habían bloqueado las negociaciones. La ley afecta a mayores de 17 años y a enfermos cuya esperanza de vida no supera los seis meses JUAN CIERCO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Ha costado seis años de arduas negociaciones entre políticos, médicos, jueces, abogados y rabinos pero al final ha salido adelante. La Knesset (Parlamento) ha aprobado la Ley de la Eutanasia Pasiva en Israel. Otras naciones, como Bélgica, Holanda Suiza, Colombia o el Estado norteamericano de Oregón admiten ciertas formas de eutanasia o de ayuda al enfermo terminal a morir con dignidad. Desde un punto de vista humano, ha sido la ley más complicada aprobada nunca por la Knesset puntualizó ayer el ministro de Sanidad, Danny Naveh, quien agregó que se trata de un gran logro moral para los enfermos terminales y sus familias El profesor Abraham Steinberg, rabino ortodoxo y especialista en neurología infantil, presidió un Comité de 58 miembros (políticos, médicos, jueces, abogados, rabinos, filósofos, enfermeros, científicos, expertos en ética y trabajadores sociales, representantes de otras religiones además de la judía) que ha redactado las recomendaciones de una ley que afecta a los mayores de 17 años y a enfermos cuya esperanza de vida no supera los 6 meses. Los menores de edad no podrán decidir por sí mismos y tendrán que apoyarse en sus padres y en los galenos que les atienden. De no haber acuerdo entre los progenitores será un segundo comité el que tenga la última palabra. Uno de los tigres abatidos en la finca de Monterrubio de la Serena (Badajoz) GC La operación de la Guardia Civil evitó la muerte de un tigre y de un cachorro de león Tres de los siete detenidos en Badajoz eran cazadores de Madrid donde se descubrió el suceso tenía autorización para criar animales de caza mayor, pero no la licencia para ser utilizada como coto cinegético E. FERNÁNDEZ DE VEGA, J. L. AROCA BADAJOZ. El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) confirmó ayer que la intervención policial en la finca Lunares de Monterrubio de la Serena evitó la muerte de un tigre y un león. Pero el descubrimiento de esta cacería no fue un hecho aislado, sino que ya el 25 de noviembre fue abatido en el mismo lugar otro tigre, cuyos restos podrían haber sido devorados por el felino de la misma especie hallado con vida. De momento, siete personas han sido detenidas, tres de ellas cazadores (dos de Madrid y uno de Fuenlabrada) La noticia, adelantada el martes por ABC y el diario Hoy fue corroborada por el subdelegado del Gobierno en Extremadura, Inocencio Ramos, y el teniente coronel Antonio Basilio Sánchez Rufo, quien informó de que el Seprona recibió en verano varias llamadas telefónicas que alertaban de la celebración de cacerías. Aquella primera información hizo que la Guardia Civil se desplazara para comprobar los datos y localizar el coto. Ya en noviembre fue localizada esta actividad en la finca Los Lunares y desde ese momento comenzó la vigilancia Los agentes que se apostaban en las inmediaciones de la finca constataron la muerte de un tigre el 25 de noviemb La finca pacense bre, pero fue el 3 de diciembre cuando se les presentó la oportunidad de actuar. El momento preciso llegó cuando se oyeron dos disparos. Los agentes echaron mano de sus prismáticos y vieron a varias personas fotografiándose junto a un tigre muerto. Era la prueba que necesitaban para actuar. La Guardia Civil confirmó que en el interior había dos jaulas. Una de ellas estaba junto a unos matorrales y era ocupada por un cachorro de león. La otra, bastante más segura, se ocultaba en una nave y tenía un tigre. Cuando los agentes accedieron a la finca, las personas que había dentro se dirigían hacia la jaula del león, posiblemente para hacer la suelta y abatirlo. Serena, Manuel D. M. de 41 años. Él era el encargado de organizar las cacerías, para lo cual adquiría los animales en zoológicos según Sánchez Rufo. La investigación no ha permitido determinar cuánto dinero abonaba el cazador por abatir a un felino, pero en Monterrubio de la Serena era sabido que por un lobo se cobraban alrededor de 24.000 euros, cantidad que debería ser sensiblemente inferior a la exigida por un tigre o un león. Lo que sí se confirmó ayer es que los animales eran liberados en el interior de la finca, cuya superficie ronda las cien hectáreas. Sacaban la jaula al campo y los cazadores se apostaban en un lugar próximo para que cuando el animal se pusiera en movimiento pudieran abatirlo. Con la ayuda de un temporizador Un temporizador, colocado en el respirador del paciente, regulará el tiempo de ayuda artificial que se le suministra al enfermo. A las 12 horas emitirá una alarma para avisar que se entra en la recta final. A las 24 horas dejará de funcionar y el paciente morirá poco después, según explicó el profesor Steinberg, quien se dijo satisfecho de lo conseguido en el Parlamento israelí pues se ha llegado a la solución definitiva por consenso. Los pacientes terminales renunciarán por escrito, si pudieran hacerlo, o a través de un poder cuya validez será de 5 años a recibir la ayuda necesaria para sobrevivir. La ley ha chocado con la complejidad religiosa del país. De hecho, los diputados musulmanes de la Knesset se han abstenido mientras que los votos negativos han llegado desde las filas ortodoxas judías, ya que su religión considera que sólo su Creador está facultado para extinguir la vida. Cacerías de lobos El subdelegado del Gobierno en Badajoz tiene claro que sin la intervención de los agentes los dos felinos enjaulados habrían corrido la misma suerte que el primero de los tigres, cuyo cuerpo ya era despellejado. En los registros realizados se encontraron pruebas que demuestran la celebración de cacerías de lobos, ya que se encontraron restos de al menos tres de estos animales que fueron abatidos hace algún tiempo La Guardia Civil cree que el organizador de estas matanzas ilegales era un vecino de Monterrubio de la Valla electrificada El sargento Esteban Buitrón, que coordinó la investigación del Seprona, descartó que esos animales salvajes, si hubiesen escapado, pudieran haberse convertido en un peligro público, entre otras razones porque la finca contaba con una valla electrificada de unos cuatro metros de altura. La finca tenía autorización desde 1996 para funcionar como granja cinegética de caza mayor para la selección y reproducción de ciervos, gamos y jabalíes, pero no para la organización de cacerías, ni de estas especies comunes ni, menos aún, de grandes felinos. La Junta de Extremadura está colaborando con la investigación para después intervenir administrativamente y examinar posibles irregularidades, como la introducción de especies no autorizadas y protegidas. Un vecino de Monterrubio de la Serena organizaba las cacerías tras comprar los animales en zoos