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28 Internacional JUEVES 8 12 2005 ABC Mahmud Abbas no puede, no sabe, no quiere La Hoja de Ruta exige al presidente de la ANP desarmar a los grupos terroristas palestinos b Un avión israelí sin piloto mata en Rafah a dos miembros de los Comités Populares de Resistencia, responsables del lanzamiento de cohetes Qassam JUAN CIERCO. CORRESPONSAL RAMALA (CISJORDANIA) No puede. Por la debilidad que ahoga su mandato al frente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Por los daños provocados durante los últimos años de Intifada a sus Fuerzas de Seguridad, en los que han sido bombardeados cuarteles de la Policía; diezmados los efectivos armados; confiscadas las armas; atacadas las cárceles. Porque sus hombres, entrenados de un tiempo a esta parte por Egipto y la Unión Europea (ahí está el reforzado programa Eucopps para crear una Policía palestina como Alá manda) no reúnen todavía la experiencia, la capacidad, la efectividad necesarias. Porque las milicias radicales de Hamás, el Yihad Islámico, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, los Comités Populares de Resistencia están mejor armados y más preparados que las propias Fuerzas oficiales, como quedó bien patente en los enfrentamientos de Gaza de este verano pasado con los fundamentalistas islámicos... No sabe. No sabe cómo desarmar a los grupos terroristas palestinos, tal y como le exige la Hoja de Ruta apadrinada por el Cuarteto de Madrid, sin provocar una guerra civil. Una palestina pasa ante un mural en el que alumnos del Yihad, en la Universidad de Ramala, han colgado fotos de los suicidas AP Tímido esfuerzo Tras el atentado suicida del Yihad Islámico en Netania, la ANP ha realizado un tímido esfuerzo por maquillar la realidad y ha lanzado contadas redadas en Yenín, Nablus y Belén contra algunos de los miembros de la organización radical alentada desde Siria e Irán. La respuesta no tardó en llegar de los milicianos, no sólo de los del Yihad sino de todos los grupos armados, y lo hizo a tiro limpio en algunas de las zonas más anárquicas, y con amenazas nada veladas en áreas menos violentas. No sabe por dónde comenzar acorralado por el caos que reina sin remedio en Gaza y en Cisjordania, donde los ajustes de cuentas están a la orden del día (cinco muertos el domingo en una pelea entre dos clanes de Beit Hanún enfrentados desde hace meses) donde el respeto a la ley y el orden brilla por su ausencia; donde, como muestra más que significativa del absoluto despropósito generalizado, las elecciones primarias en el partido del poder, Al Fatah, se han tenido que suspender porque los candidatos rivales y sus lugartenientes resolvían sus diferencias armas en ristre a pie de urna. No quiere. Porque tiene unos comicios legislativos a la vuelta de la esquina, el 25 de enero, en los que se juega no sólo gran parte de su poder y su prestigio político y personal sino el futuro Las milicias radicales están mejor armadas y más preparadas que las propias fuerzas del orden palestinas a corto plazo de su pueblo. La amenaza de Hamás, que por fin se presenta a las elecciones, no es baladí: en los últimos sondeos manejados en Gaza (es cierto que en Cisjordania es otra cosa) la organización integrista islámica aventajaría al partido nacionalista de Al Fatah por diez puntos, 46 contra 36 por ciento. No quiere. Porque cada vez que da un paso o llega a un acuerdo para salvaguardar esa tregua cogida con alfileres desde febrero, o el descontrolado Yihad Islámico (hasta en cuatro ocasiones consecutivas) vuela a uno de sus suicidas en mil pedazos en Netania, Hadera o Tel Aviv, o el nunca ponderado Israel se lanza en picado con sus asesinatos mal llamados selectivos, como el de ayer en Rafah, en el que un avión sin piloto acabó con la vida, a tiro de misil contra un coche nada blindado, de uno de los principales dirigentes de los Comités Populares de Resistencia, Mahmud al- Argan, y de uno de sus guardaespaldas. No fue la respuesta al atentado de Netania sino al lanzamiento de cohetes artesanales del tipo denominado Qassam Mahmud Abbas, presidente de la ANP, contrario hasta sus últimas consecuencias a la Intifada violenta (lo era incluso con Yaser Arafat en vida, lo que ni le hizo popular ni le facilitó su turbia relación con el rais no puede, no sabe, no quiere escuchar los cantos de sirena de Israel y de la comunidad internacional y entrar a saco contra la infraestructura terrorista de Hamás y del Yihad Islámico. Quizás lo haga después de las elecciones de enero. Quizás no. El imán de Sharón atrae al Kadima al presidente del Likud J. CIERCO RAMALA. Ariel Sharón parece imparable en su carrera nada desenfrenada hacia la victoria en las elecciones que se celebrarán anticipadas del próximo 28 de marzo. Todas las encuestas, mucho más desde el atentado suicida del pasado lunes en Netania que se cobró la vida de cinco israelíes, dan a su nuevo partido, el Kadima (Adelante) una ventaja sustancial (39 escaños contra 22 y 13) ante el Partido Laborista, que no para de bajar en los últimos diez días, y el Likud, al borde del estallido incontrolable. La sensación de superioridad de Sharón, casi humillante para Amir Peretz y Benjamín Netanyahu o Saúl Mofaz, dadas las circunstancias electorales de un siempre muy dividido Israel, no tiene su único origen en las cifras. También procede de las letras. Como las juntadas y redactadas a toda prisa ni más ni menos que por el presidente del Comité Central del Likud, Tzahi Hanegbi, quien ha decidi- do subirse al tren de su primer ministro en la estación de la victoria incluso después de haberse manifestado, en público y en privado, en contra de la evacuación israelí de la Franja de Gaza, que se inventó de manera unilateral el propio Arik Éste, en un guiño más de complicidad a aquellos dispuestos a dejar sus partidos de toda la vida por aliarse con el Kadima (no sólo Hanegbi, acosado por otra parte por un asunto de corrupción política; sino tam- bién Simón Peres y Haim Ramón y cinco de sus ministros del Likud) declaró ayer en el homenaje brindado a David Ben Gurión, llevado a cabo ante la tumba del fundador del Estado de Israel, estar preparado, por el bien de la paz, a renunciar si fuera necesario a una parte de nuestros derechos Curiosa manera, en cualquier caso, de referirse a la ocupación de los Territorios Palestinos que la comunidad internacional declara de manera casi unánime ilegal.